La Feria: Cosa más grande

Sr. López

Algo le he contado de la tía Beatriz, Madame Tristezas, especialista en aguar fiestas, entristecer bodas y amargar navidades, con su permanente cara de tragedia y su manía de contar las amarguras que atenazaban su vida, algunas inventadas o cuando menos muy exageradas. El abuelo Armando siempre decía “no le hagan caso”, pero nunca faltaba alguien que caía en la trampa y por consolarla, prestaba oídos a sus lamentos. Oírla era ponerse en  riesgo cierto de suicidio. Sin embargo, una vez, contra todo pronóstico, ya con la evidencia de que su billete era el premiado con el Gordo de la Lotería, no tuvo escapatoria y exclamó: -¡Ahora sí estoy contenta!, ni modo -… ni modo.

Pues, ni modo: contra la opinión de profesionales del pesimismo, reventadores de oficio, algunas “calificadoras” que representan al gran capital global (HR Ratings, Moody´s), han dado su “placet” al proyecto de Decreto de Egresos que presentó don Carlos Urzúa. Prudentes, mesurados, pero les parece un buen proyecto.

Los que critican la naturaleza “asistencialista” del presupuesto (que sí es), olvidan que el horno no está para bollos: la apremiante situación de tantos millones de tenochcas simplex, obliga a asistirlos, a sacarlos como sea de las condiciones de insalubridad, hambre y carencias que no pueden tolerarse más. Otros presupuestos parecidos hemos tenido y se han gastado carretadas de dinero en eso, sin resultados, prohijando una robusta corrupción, prueba de que en México la pobreza es una industria que produce millonarios.

Confiemos en que AMLO haga de la terquedad virtud y consiga que el inmenso aparato burocrático y el sector privado de los que depende la eficacia del propósito, permitan hacerlo realidad. Habrá quien vuelva a las andadas, no se acaba con mañas tan arraigadas de un día para otro. Van a reventar algunas cabezas, eso no lo dude ni le espante.

No gustan a este menda los recortes a ciencia, tecnología, cultura y universidades, y lo peor es que el Presidente no parece preocupado del parecer de su texto servidor… ¡es la vida!, pero su estilo personal, apunta a que si ve resultados que su olfato político identifique como favorables a su gestión, no lo dude: cuando esas instituciones, dependencias y organismos, agoten su presupuesto, él verá qué hace para que sigan dando fruto. Sin cultura no hay Estado, ahí le avisan.

Por esta vez, confiemos (además, con realismo: estamos en la lancha de salvamento, no hay barco al que volver, rememos y confiemos); además, digo, lleva 19 días en el poder, paciencia. Confiemos también en que va a encontrar la manera de dar marcha atrás, diciendo por supuesto lo contrario, en algunos proyectos que pueden ser su Waterloo, su Cruz Azul… los ferrocarriles son del siglo XIX, por favor, ya no le den malas ideas. Y Santa Lucia ni existió.

Otra noticia que ayer pasó desapercibida (la “carnita” para la prensa es lo malo, lógicamente, por ser lo raro, lo que jala audiencia y lectores), es la “Declaración entre México y Estados Unidos sobre los Principios de Desarrollo Económico y Cooperación en el sur de México y Centroamérica”.

Se ha desgañitado este menda durante años, anunciando que el sur del país y Chiapas en particular, están predestinados al progreso, a la riqueza. Una pizca de geopolítica lo hace evidente. ¡Ya sucedió!

Le resumo (no retobe), la nota de Ana Langner, en la Jornada de ayer: “México y Estados Unidos comprometieron 35.6 mil millones de dólares para el desarrollo en los países de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), así como en el sur de nuestro país (…) México invertirá 25 mil millones de dólares por los siguientes cinco años para el desarrollo en el sur de la República Mexicana (sic) (…) Estados Unidos, a través de la Corporación de Inversión Privada en el Exterior (OPIC), estará enfocado en aumentar la inversión privada y pública en México totalizando 4.8 mil millones de dólares, incluyendo 2 mil millones para proyectos apropiados en el sur de México (…) México y Estados Unidos convocarán a una cumbre empresarial en el primer trimestre de 2019 (…) México y los Estados Unidos hoy se comprometen a fortalecer y ampliar nuestra cooperación bilateral para fomentar el desarrollo económico y aumentar la inversión en el sur de México y Centroamérica para crear una zona de prosperidad”.

¿Por qué no fue antes?… porque los yanquis son todo menos idiotas. Los gobiernos locales de la región les inspiraban desconfianza (y asquito). No iban a invertir millonadas para que se diluyeran en la inconcebible corrupción al uso en recientes administraciones, digamos, las últimas dos.

Ya limpiaron Guatemala(a mandobles, con la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala -CICIG-, juzgando y metiendo a la cárcel a muy altos funcionarios; la rampante corrupción y delincuencia en Honduras, ya está bajo la férrea vigilancia de los EUA (fecha precisa del inicio de este tutelaje: 14 de febrero de 2018, con la reunión del presidente Juan Orlando Hernández y John Creamer, subsecretario adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental del tío Sam); y en El Salvador, su presidente Salvador Sánchez Cerén -exguerrillero, de los principales líderes de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), tipo bravo y decidido, que llegó al poder con votos-, está dando la pelea, muy en serio, contra la inveterada corrupción de ese país.

Chiapas tiene una clara vocación natural para ser una potencia industrial agropecuaria de calibre global, no será (ni hace falta), una potencia de la industria pesada, y más pronto que tarde veremos imponer el orden en la industria minera que está fracturando el orden social en la entidad. Chiapas es del mayor interés para la estrategia nacional de seguridad de los EUA. La inversión masiva de capitales y el buen gobierno, aseguran tiempos mejores, que ya es tiempo.

… Chiapas… ¡qué casualidad!… llegó el actual gobernante y se desatoraron los proyectos de los EUA y el capital. Diría Trespatines: ¡Cosa más grande!

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