La Feria: El Diluvio

Sr. López

Ya… entre en paz. Lo de los Santos Reyes nomás es de los niños,  no incluye trago ni empacho; si logró superar la prueba, no juegue con su suerte. Empiece bien el año.

Hoy, primer día hábil de 2019, empieza propiamente el gobierno federal sus funciones. Lo anterior fue como calentamiento para saltar a la cancha (transición incluida). Ahora sí: a dar resultados.

No es uno nadie para dar consejos a quien tiene tan alta investidura, pero quisiera el Buen Dios que el Presidente suspendiera las conferencias diarias de prensa. Una semanal ya sería exceso, pero de mañana al 30 de septiembre de 2024 (entrega el poder ese día, para reducir el periodo de transición según decreto del 10 de febrero de 2017, publicado en el Diario Oficial de la Federación), son más o menos 1,489 conferencias de prensa las que le faltan, pongamos que por viajes y catarros, hable nomás 1,400 veces, cada una ante decenas de periodistas, a responder lo que se les ocurra preguntar.

Es un riesgo cierto de -tarde o temprano-, meter la pata y si no, por el sobrado oficio político que tiene, lo que sí es seguro es que se irá desgastando su palabra.

Dicho con todo respeto para los creyentes, Jesucristo dijo 46 parábolas y cinco discursos… supongamos que no anotaron todo los evangelistas y que fue el doble, serían 102 veces las que habló… digo, las 1,400 veces o más que va a hacerlo nuestro Presidente, parecen un poco demasiado como para mantener la atención del respetable, como para que no se diluya la importancia de sus declaraciones.

Cuando fue Jefe de Gobierno lo hizo y le funcionó, pero el tenochca simplex tenía muy claro que el señor estaba en campaña para llegar a ser candidato, primero y luego Presidente. Ahora no, ahora cada día que pasa es uno más cerca de la entrega del poder y encima, al paso de los meses y los años, necesariamente van a cometerse errores desde el gobierno, algunos proyectos fallarán… y él, plantando la cara todos los días. En fin, es comentario de buena fe, hará lo que quiera y lo que quiere es hablar diario. Punto redondo.

La Agencia EFE, el día que Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo de Presidente, hizo una breve biografía de él y su sorprendente carrera política. También destacó algunas de las promesas que consideraron centrales. Las dos que contienen todo el conjunto de su proyecto político podrían ser:

“A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y la impunidad que impiden el renacimiento de México”. Y,

“Vamos a convertir la honestidad y la fraternidad en forma de vida”.

La gente, por su parte, supone este menda, espera que él en lo personal no falle y espera que traiga a rienda corta a sus colaboradores. Está bien. Pero aparte, entre las prioridades de la población está antes que todo, recuperar la seguridad pública y también mejorar en lo posible las condiciones de vida de esa mitad de los mexicanos que se debaten entre la miseria y la pobreza.

Lo de la seguridad pública es sin duda lo principal… y está en el lomo de un venado. Es un problema más enredado que el divorcio de la prima Tina (que duró 12 años el pleito). No depende solo de México poner en pausa definitiva a las organizaciones criminales que ya son internacionales. El asunto si no es global, sí es por lo menos, regional. Por más que se haga dentro del país, mientras desde otros se suministren drogas y los Estados Unidos consuma lo que le echen, venda armas y parque a los delincuentes y encima, les lave su dinero, en nuestra querida patria las cosas -a ese respecto-, no podrán cambiar sensiblemente.

Otro asunto es la delincuencia organizada doméstica, relacionada con el narco, sí, pero dedicada a delitos que afectan directamente a la gente común: secuestro, asesinato, explotación de personas, extorsión, cobro de piso, etc., se pueden atenuar de manera drástica, a condición de que no se crea nadie que la Guardia Nacional o lo que apruebe el Congreso como herramienta de seguridad pública, van a hacer la diferencia. Es un cambio de nombre, son palabras en el papel, la estrategia de esa Guardia es la misma que se siguió en el sexenio anterior, con tácticas tal vez mejoradas, pero esencialmente es lo mismo. Y si se sigue deteniendo a jefes, seguiremos agravando la cuestión, pues se fragmentan las bandas y quedan de jefes los que eran segundones, los simples matones o acarreadores, los que sin conexiones de alto nivel, creen que todo se arregla a balazos.

Tal vez sea aconsejable oír los consejos del expresidente de Colombia César Gaviria, quien declaró que él aprendió “a la mala” que la estrategia de combate frontal no era el camino. Recomienda abandonar el enfoque de guerra; despenalizar las drogas y golpear en el bolsillo a los delincuentes (él lo dijo bonito, pero se refiere a cerrar las vías de lavado de dinero y decomisar-congelar, cuanto sea posible).

La delincuencia organizada transnacional, ha quedado dicho, es caldo aparte, pero la seguridad pública interior se puede conseguir. Apenas en noviembre pasado, la Fiscalía General de Colombia explicó que han obtenido muy buenos resultados con un sistema de inteligencia artificial (un ‘software’ llamado Watson). Ojalá el secretario de Seguridad Pública, Durazo, consciente de su ignorancia en la materia (que hace dudar de su concepto de la responsabilidad, dicho con ningún respeto), entienda que le urge recurrir a los expertos; pidió tres años para que empecemos a ver resultados… no, don, eso es la mitad del sexenio, el país ya no aguanta tanto.

El que va a plantar cara a los reclamos va a ser el Presidente de la república, es muy importante que mucho antes del plazo autoconcedido por Durazo para Durazo, se palpen resultados. Los mexicanos sabemos vivir en la pobreza, sabemos convivir con la corrupción, a sufrir no nos enseña nadie, la inseguridad pública es lo que acogota a todos y de eso depende el éxito de este gobierno…. si no, el Diluvio.

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