La Feria: El palo

Sr. López

Antier, muy presente tengo yo, nuestro inminente Presidente de la república (ya sabe quién), declaró desde Durango que le da gusto que se polemice con el tema del aeropuerto porque así se logrará que el ciudadano ponga atención y participe en la encuesta: -“(…) voy a polemizar más en estos días. Les voy a dar nota”  -comentó (La Jornada; Saúl Maldonado, corresponsal;  martes, 16 de octubre de  2018).

¡Aaah, buuueno!… así cambia… es pedagógica la cosa; para que se nos quite lo  omisos, indiferentes y negligentes en el cumplimiento de nuestros deberes cívicos. Y uno preocupándose que fuera en serio nuestro inminente Presidente, con la vacilada esta. Sí, polemice más, denos nota.

Y tan es esa su noble intención que también, para darse el gusto de que polemicemos y lleguemos a ser atentos y participativos ciudadanos ejemplares, nombró a la distinguida señora senadora plurinominal de Morena, Nestora Salgado para “revisar los casos de presos políticos y posible amnistía” (Notimex; octubre 16 de 2018; 16:09 horas).

No es por incordiar, pero tenga usted presente que la señora Salgado fue detenida el 21 de agosto del 2013, acusada de 48 secuestros, extorsión y robo (carpetas de investigación DGAP/136/3013 y TAB/FRZA/018/2013 del gobierno de Guerrero); el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU declaró el 3 de febrero de 2016 que la detención de Nestora era arbitraria e ilegal y exigió su liberación inmediata. Muy bien… pero fue señalada por 39 testigos.

Salió libre el 18 de marzo de ese año, con tres sentencias a su favor, la primera por no haber contado con asistencia consular del gobierno de los EUA en su calidad de ciudadana de ese país (tiene nacionalidad estadounidense), lo que no estorbó para que ahora sea Senadora (sin votos, es pluri… lero, lero); otra sentencia absolutoria la otorgó un juez que consideró que las acciones de la señora Salgado, corresponden a los sistemas de justicia de los pueblos indígenas (¡el Dios en que usted crea, lo libre de caer preso en un pueblo indígena!, pues sus derechos humanos y ciudadanos, quedan bajo los usos y costumbres de donde esté, criterio jurídico -por decirlo suavecito-, medio raro, pues uno supone que la privación de la libertad procede solo conforme a las leyes penales… ¿sí?, pues no, si lo rapta alguien que sea respaldado por activistas defensores de los derechos de algunos humanos -no todos-, ya se fregó).

Gente que uno supone no está bajo sospecha de ser cómplice de las arbitrariedades de la autoridad, como Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí, han opinado que por más que el proceso de doña Salgado, haya estado manchado, es una secuestradora (en opinión de ellos, que no de MLO, y con eso basta, ¡carambas!), y dice la prensa que la doña tiene pendientes dos causas penales más por secuestro agravado (se van a esperar seis añitos, en lo que termina de ejercer sus obligaciones legislativas): las números 05/2014 y la 48/2014 (esta última en el Juzgado Segundo de Distrito en Morelos).

La señora senadora Salgado es inocente mientras no diga lo contrario un juez. Por supuesto. Pero es de llamar la atención el tino de AMLO para asignar tareas. ¿No tendrá alguien de impecable fama pública entre todos sus colaboradores o conocidos? (o alguien que le recomiende personal, digo, tampoco puede todo)… ¡ah, no!, se olvidaba el del teclado que se trata de que polemicemos, de que despierte el espíritu cívico del tenochca simplex, tan guango en la cosa pública. Va bien.

Por lo mismo va a poner a Alfonso Durazo al frente de la Secretaría de Seguridad Pública. Como es público y sabido que es un neófito, total ignorante en esa materia, propiciará que polemicemos, sin duda. A todo dar.

Y también por lo mismo pondrá al frente de Pemex al ganadero Octavio Romero Oropeza, al que gusta la administración pública (fue Oficial Mayor del entonces D.F., cuando AMLO fue Jefe de Gobierno), acusado por diputados del PAN de haber metido a la nómina a 37 familiares directos e indirectos (cosa que luego se aclaró: fue un error en el llenado de las contrataciones); y el año pasado fue acusado otra vez, ahora por el presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Asamblea Legislativa (según el Excélsior del 27 de julio pasado), Iván Texta Solís, quien denunció que existen documentos que muestran el presunto enriquecimiento ilícito del próximo Director General de Pemex y su esposa, la diputada local María Eugenia Lozano. ¡Polemicemos!… es gimnasia rítmica, cívica, masiva… ¡qué padre!

Con ánimo de verificar que AMLO sí se preocupa de tonificar nuestra musculatura ciudadana, en la Secretaría del Trabajo quedará instalada Luisa María Alcalde Luján, licenciada en Derecho por la UNAM, quien dio inicio a su vida en la política, participando en las protestas contra el desafuero de AMLO, en 2005, cuando ella tenía 18 años de edad, que ahora tiene 31, y como diría el venenoso tío Juan de Dios: es tan joven que su biografía termina en el prólogo, pero ¿qué?… ¿duda usted de que no le alcance para lidiar con líderes sindicales correosos como mulas de carga?… ¡ah!, ¿ya ve?… ya estamos polemizando, como nuestro instructor cívico quiere. Todo tiene su razón.

Lo malo es que el tenochca simplex, nosotros, los ejemplares comunes del peladaje, tenemos una cierta tendencia a leerle la jugada a nuestros gobernantes y esto de que a AMLO le da gusto que estemos al borde de un infarto por el tema del aeropuerto, porque así ponemos atención y participaremos en la encuesta, huele a cuerno quemado, a salida facilona.

Señor Presidente electo: los pobladores de esta risueña tierra, le dan mucha holgura a los políticos opositores, pero en cuanto se hacen con el poder (recuerde a don Chente Fox), se les asigna una cuota de metidas de pata y usted está casi agotando la suya desde antes de sentarse en La Silla. Mejor pórtese serio. No está el horno para bollos, la gente está como agua para chocolate; para que entienda: no está pa’ cucharas el palo.

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