La Feria: esgrima por correspondencia

Sr. López

 

¡Ya!, ya pasó. Logró usted sobrevivir a la cena de Navidad. Ya sosiéguese, no es grave, es empacho (y en el peor caso: empacho y cruda). Tiene tiempo de recuperarse para celebrar como se debe la llegada del nuevo año. ¡Ánimo!

Además, si su caso le parece de primeros auxilios, conduélase de don Carlos Urzúa, el flamante secretario de Hacienda, al que se le atragantaron el pavo, el bacalao y los romeritos, porque su presupuesto de egresos y ley de ingresos, le salieron muy salados y las protestas crecen.

El Presidente de la república, el viernes pasado fue a Oaxaca y lo recibieron con seis protestas seis (como en los toros), y la Cámara de Diputados federal fue cercada por campesinos que retuvieron en su interior a todos los legisladores, empleados administrativos, visitas y metiches, reclamando presupuesto, presupuesto, presupuesto (exigen 20 mil millones más para el campo). ¡Que se oiga esa banda!

La gente común no esperaba que el apretón prenavideño fuera contra ellos. Se suponía que a los expresidentes les quitaban su pensión, que a los altos funcionarios les rebajaban sus sueldos, que los gastos superfluos se acababan, que se vendía la flotilla de aeronaves de presidencia… pero no supuso nadie que la austeridad entendida desde la frialdad de los números, incluía dejar sin empleo a no muchísimos, pero sí los suficientes empleados de nivel banqueta como para ganar primeras planas en prensa o nota destacada en medios digitales. Chin…

Asegura a usted el del teclado que el Presidente le va a dar una revisada al detalle de las cuentas. No era así. Como tampoco era así lo que hicieron los diputados federales, que aumentaron 23 mil 768 millones de pesos, a los ingresos previstos para el próximo año (para poder incrementar los egresos), argumentando que ese extrita saldrá del combate a la evasión fiscal y el aumento a la recaudación de IVA… a todo dar, lo malo es que para conseguir eso se les ocurrió quitar la compensación fiscal universal que aplicaban automáticamente las empresas para descontar del impuesto sobre la renta a pagar, su excedente de IVA a favor… y están que trinan (ya protestó la Coparmex, que aglutina a un buen número de empresarios). Bonita cosa: reclaman campesinos y dueños de empresas al mismo tiempo. Algo no cuadra.

Hacienda tiene razón en que hay una desaforada evasión de impuestos… de acuerdo. Pero es Hacienda la que no armó la marimorena contra las empresas de “outsourcing” chuecas que pudrieron eso y lo usan para evadir al fisco, no solo con esa compensación sino con otros varios modos de hacer “ingeniería fiscal”, hasta lograr hacer un boquete a las finanzas del país de más de 470 mil millones de pesos al año. De ese pelo.

Sin necesidad de apretar a todas las empresas, sin quitar esa compensación de impuestos (poder descontar del cálculo de lo que debo pagar de impuestos la devolución de impuestos a favor), nada más legislando bien sobre el “outsourcing”, se podía poner orden. Hoy, como estamos (El Financiero, nota de Ixel González del 28 de agosto de 2017), solo una de cada tres empresas que declaran impuestos, paga impuesto sobre la renta; y según Publimetro (nota de Mario Mendoza, del 22 de octubre de 2018), evaden impuestos el 60% de las empresas y el 96% de los empleados que trabajan mediante el esquema de “outsourcing”.

Y si ya siente usted inflamado el hígado, le tengo peores: no son pocas las dependencias y entidades federales, empresas de gobierno (Pemex, por ejemplo), junto con gobiernos estatales y municipales, que usan el “outsorcing”, para evadir impuestos, aparte de las oficinas de gobierno que descuentan impuestos de los sueldos y no los entregan a Hacienda, así nomás (y algunos hay que hacen lo mismo con las cuotas de seguridad social).

Don Carlos Urzúa tiene que empezar por su casa. El primero que tiene que pagar impuestos al gobierno, es el gobierno (¿se podrá patentar la idea?… es taaan original).

El “outsourcing” es necesario, pero es igualmente necesario que ya rasuren con machete las barbas de los que lo usan para robarle al erario.

Hay otras cosas en las que el gobierno debería posar su beata mirada fiscal… las aduanas, el contrabando, el mercado negro, el ambulantaje, subsidios inexplicados a las más importantes empresas, créditos fiscales condonados discrecionalmente, sin explicación (que llegan a sumar cantidades insultantes de dinero, centenares de miles de millones)… y también, por supuesto que también, el régimen especial a empresas mineras que literalmente, sacan del país oro y plata por toneladas, pagando impuestos casi simbólicos (es que los pobrecillos invierten tantísimo antes de sacar el primer kilito de oro).

También es una hemorragia de dinero para el país el robo de combustibles. ¿Hasta cuándo van a recapacitar en que eso es imposible de hacer sin la complicidad de empleados de Pemex? (y recuerde que no solo lo roban haciéndole agujeros a las tuberías, sino que de las propias instalaciones de la empresa, salen pipas rellenas de combustible sin pagar). Y otro ¿hasta cuándo?… cuándo va el gobierno a checar las ventas de las gasolineras contra lo que le compran a Pemex, cuándo.

Todos estamos de acuerdo en pagar impuestos (no escribió este López que nos guste, no desea sufrir un atentado, ni recibir serenatas de mentadas de madre), pero lo que no se vale es que uno de los principales evasores sea el propio gobierno, en todas sus presentaciones.

Lo que sucede es que don Carlos Urzúa, aparte de los dos años y medio que fue secretario de Finanzas del entonces D.F. (con AMLO; precisamente), no le sabe a eso del pleito de callejón, es un hombre decente y correcto, de estudio y academia, pero apenas está asomándose al laberinto burocrático de las finanzas reales. Él sabe y sabe mucho, pero en los libros y la vida real es otra. En Hacienda se necesita gente correosa y que sepa, que domine la materia y conozca todas las mañas, pues de lo contrario está como el que estudia esgrima por correspondencia.

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