La Feria: Impreparación rampante

Sr. López

ADVERTENCIA LEGAL: la lectura de esta Feria, en cualquier variante, incluida la coprolectura (en el excusado como pasatiempo durante la expulsión de desechos sólidos), puede aumentar la entropía (el desorden en el universo), dado su alto contenido de ingredientes políticamente incorrectos. El autor no queda sujeto a ninguna responsabilidad. No aplican restricciones.

Se dice que el tenochca simplex está harto de la frivolidad de algunos destacados ocupantes del palo de hasta arriba del gallinero político. Se dice que entre otras cosas, eso le acarreó la comalada de votos a su favor a nuestro ya inminente Presidente de la república. Puede ser. Los del peladaje, tarugos no somos.

Sin embargo, la actual crisis de migrantes de Centroamérica hacia nuestra patria que sabe sufrir y cantar, rumbo a Trumplandia (lo que plantea serias dudas acerca del contenido de sus cráneos), ha dado pie a que el próximo inquilino de Palacio Nacional, se presente ante el país y el mundo, como un bondadoso defensor de los derechos de los migrantes, razón por la que encomendó a los gobernantes saliente y entrante del estado de Chiapas que los migrantes no sean maltratados, porque “quien deja su tierra no es por gusto, sino por necesidad”, por lo que ofreció a los migrantes a partir del 1 de diciembre “(…) visas de trabajo, porque va a haber trabajo para los mexicanos y trabajo para los centroamericanos en nuestra patria, aquí en nuestro país”. Y también dijo, citando a tía Beatriz: “donde come uno comen dos”.

En lo de no maltratar a los migrantes el Universo está de acuerdo, que eso mismo vivimos reclamando a los yanquis respecto de nuestros connacionales, lo que no ha detenido el mal trato que sufren en nuestra risueña y generosa patria tantos y tantos migrantes, desde hace décadas (para no hablar de lo que le hicimos a los chinos terminandito la Revolución).

Pero también, ojalá los migrantes no maltraten a nuestros policías, digo, ojalá. Y ojalá los que vienen pastoreando la columna de migrantes, dejen de meterlos al orden a puñetazos, patadas y choques eléctricos (primera plana de La Razón de ayer, con fotos), porque esta migración es un movimiento organizado por vaya usted a saber quién, para beneficio de la ultraderecha conservadora, racista, que nos detesta y le arrima harto voto  al Trump.

Como sea: hay que atender el problema. Pero lo de que “donde come uno, comen dos”, no aplica a Chiapas, donde cuando come uno, no come otro. Urge que alguien le diga a AMLO qué ha pasado en Chiapas en los últimos doce años. Urge.

El plan es sensato y es el del tío Sam de hace años, concretado desde el 8 de julio de 2014, en el Programa Frontera Sur (publicado en el Diario Oficial de la Federación)… pero crear fuentes de trabajo para todos toma algo de tiempo, unos cuantos años… si cuaja. ¿Y mientras, qué… puertas abiertas?

Predicar el bien está muy bien. Lástima que la historia esté retacada de serios cuestionamientos a algunos indiscutibles personajes históricos, uno de ellos, favorito de AMLO, quien usa a su modo la idea de la resistencia civil pacífica de Gandhi, que él mismo citó en su discurso en la “Asamblea Informativa” del 31 de julio de 2006, diciendo: “(…) ese gran luchador -Gandhi- que nos dejó el ejemplo de cómo se debe de luchar en resistencia civil: Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas”.

Juega con ventaja, no hay quien se atreva a poner en tela de juicio al Mahatma (“alma grande”). Nadie. Excepto en su tierra y en Sudáfrica (donde vivió 20 años), porque conocieron mejorcito al “apóstol de la no violencia” (y este menda por irreverente):

Gandhi fue un reclutador infatigable de tropas para la Gran Bretaña en las dos guerras mundiales, creador y promotor de la iniciativa para que los hindúes en Sudáfrica apoyaran a los británicos en sus acciones armadas para sofocar los levantamientos de las colonias zulús en África, cuyo aplastamiento celebró por todo lo alto.

El “Alma Grande”, ese líder indiscutible que construyó su propia imagen y consiguió convencer al mundo que era un pacifista y quedara en el olvido su profundo racismo contra los negros, desenmascarado en la obra “El Gandhi sudafricano: sostén del Imperio”, escrito por Ashwin Desai y Goolam Vahed  (y confesado por el mismo Gandhi, ahí revise el volumen 1 de sus Obras Completas).

Gandhi, el modelo de AMLO, consiguió que nadie se atreva a recordar que Mussolini era su héroe, lo llamaba “el salvador de la nueva Italia” y decía: “muchas de sus reformas me atraen” y jamás repudió las guerras de agresión a Etiopía y Abisinia. Gandhi, el casi santo para occidente, el que NO liberó a su país, que eso fue resultado de la anemia económica y la postración militar en que quedó la Gran Bretaña después de la Segunda Guerra Mundial, cuando perdió casi todas sus colonias.

Gandhi, el que declaró en 1920: “En mi humilde opinión, ningún indio ha cooperado más que yo con el gobierno británico, durante veintinueve años ininterrumpidos de vida pública (…)” (obras Completas de Mahatma Gandhi, Vol. 14).

El prócer hindú con el que AMLO nos apantalla y del que toma la estrategia para devolver la seguridad pública al país, es el mismo que se hizo el desentendido por las matanzas que propició su actitud “pacifista”, entre sus compatriotas; el mismo que dijo, cuando la Segunda Guerra Mundial: -“(…) no deseo la derrota de Gran Bretaña, pero tampoco la derrota de los alemanes (…)” (“Desmontando a Gandhi y el mito de la no violencia”, de Domenico Losurdo).

La prédica de nuestro ya casi Presidente, de que “no se puede enfrentar la violencia con la violencia”, tiene su tufo a un Gandhi tropicalizado… y pregonar la bondad y la creación de empleos, ante la violación de nuestras fronteras por parte de los migrantes, es tal vez bienintencionado pero muy ingenuo. Si llegan 500 mil, ¿qué hacemos?… digo, de Venezuela han salido dos millones…

Bueno… esto pasa al huir de la frivolidad reinante desde nuestra impreparación rampante.

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