La madeja: La Feria

SR. LÓPEZ

A fines del siglo XIX un tío abuelo de la abuela Elena, allá en los Altos de Jalisco, heredó una deuda que su padre tenía con un cacique de los de entonces, al que temían propios y extraños, porque aparte de ser atravesado, matrero y matón, tenía siete hijos varones, un poco  peores que él. El tío sabía de la deuda y después del entierro y los rezos, contaba la abuela, fue a buscar al cacique a su casa y le pidió que mandara por todos sus hijos, porque quería decir solo una vez lo que le iba a decir. Ya juntos los ocho el tío desenfundó su revólver y pidió a los otros que hicieran lo mismo; lo hicieron; entonces le dijo al cacique que iba a pagar lo que había quedado a deber su difunto padre, en cuanto pudiera, ni un minuto antes y ni un peso menos; que por favor no lo fueran a amenazar a él ni a molestar en su casa, porque siendo ellos ocho, él, con matar a uno, empataba y con “tantita” suerte, mataba más y ganaba, que la pensaran, pues aparte de que ya muerto no quedaba quien pagara, él tenía la “ventaja” de que nadie se moría ocho veces. El cacique no respondió. El tío enfundó su revólver. Los otros, también. Nadie lo anduvo moliendo. El tío abuelo de la abuela, pagó en cuanto pudo, ni un peso de más. Nadie se muere ocho veces, dijo aquél viejo de los de entonces, contaba la abuela Elena. Nadie.

Ayer, en el Salón Oval de la renegrida Casa Blanca, el gañan que funge como Presidente de los EUA, recibió a otro Jefe de Estado y como había reporteros de prensa, aprovechó para hacer saber “urbi et orbi”, que “(…) si México no logra reducir los flujos de migrantes transitando por su territorio rumbo a Estados Unidos, su administración tomará medidas aún más duras para presionar. Si México hace un gran trabajo entonces no vamos a tener muchas personas viniendo. Y si no lo hacen entonces tenemos la fase dos. La fase dos es muy dura (…)”; y agregó que confía que nuestro gobierno haga “un buen trabajo”.

Antes, el 10 de este malhadado mes, el patán que despacha en el Salón Oval, declaró: “Hemos firmado y documentado completamente otra parte muy importante del acuerdo de Inmigración y Seguridad con México, una que Estados Unidos ha estado buscando durante muchos años” (RT en Español; 10 de junio; 15:42 horas).

Puede usted tener casi la certeza de que esa “otra parte muy importante del acuerdo de Inmigración y Seguridad con México”, no existe. El salvaje que encabeza el Poder Ejecutivo de los EUA se especializa en mentir, en “blofear”; ese batracio de la política esun desvergonzado en el sentido literal de la palabra.

Lo que no debería existir es la parte que sí firmó don Marcelotzin Ebrard, pero la firmó porque no tenía de otra: nuestro actual gobierno federal hizo en la parte más íntima del tigre, todo lo necesario para enfurecerlo, a sabiendas (o más bien: debiendo saber), que no podemos aguantarle un recargón al elefantiásico imperio yanqui, en cuyas manos estamos por nuestras propias torpezas, eso hay que aceptarlo.

Y esa “fase dos” muy dura, es prueba rotunda de que el delincuente, zafio, bajo, ruin que trabaja de Presidente de los EUA, ya hizo confianza. El miedo, huele. Y es obvio que nuestras actuales autoridades federales, temen al alacrán güero ese, de copete de quesillo oaxaqueño: no se puede ofrecer mano franca a quien no para de ofender al país.

El asunto es complejo en grado extremo. No podemos negar la responsabilidad de México en este desgarriate, ni hacer de cuenta que no dijo nuestra máxima autoridad cosas que entusiasmaron a los migrantes y fomentaron el uso de México como corredor seguro rumbo a los EUA… tampoco podemos hacer como que no sabemos desde hace décadas que el gobierno federal ha tenido en el olvido a nuestra frontera sur. Sí somos responsables de todo eso.

Al mismo tiempo, no podemos dejar de aceptar que desde hace al menos tres décadas, de a poquitos pero sin pausa, se fue permitiendo que los EUA se metieran cada vez más en nuestros asuntos, les hemos limosneado dinero (no olvidar lo que sucedió por el “error de diciembre”, cuando Zedillo), hasta llegar a la firma de la maldecida Iniciativa Mérida en diciembre de 2008, permitiendo que legalmente actúen en territorio nacional, oficiales del gobierno yanqui: del Departamento de Estado, el Departamento de Justicia, el Consejo Nacional de Seguridad, el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Buró Federal de Inteligencia (FBI), la agencia antidrogas DEA, entre otros. ¿Cuál soberanía, cuál dignidad?

El burdo acosador que encabeza el gobierno federal de los EUA está acorralado: si no gana su reelección no es nada difícil que tenga que dedicar el resto de su vida a tratar de no caer en la cárcel. Y uno de sus más resonados fracasos es el muro que no pudo ni podrá construir en la frontera con México… ¿solución?… que todo México sea el muro que prometió. Nos tiene en decúbito supino. Sabe que no tenemos defensa. Le asisten la razón y el derecho (la verdad, aunque arda): México no cumple sus obligaciones de regulación migratoria y en vez de empezar a poner orden, predicamos un extraño concepto de fraternidad universal, en nombre del inexistente derecho de los migrantes a nomás llegar y solo por eso, poder exigir casa, comida y sustento. No señor, para algo existen las fronteras, las soberanías.

Hay que ayudar siempre al que se pueda, pero no a costillas de los propios: cada empleo que se dé a un migrante debió ser ocupado por un connacional. Suena horrible, pero así debe ser (o como decían los viejos: la caridad empieza por casa).

El perdedor designado es el canciller Marcelotzin Ebrard, quien desde antier por orden del Presidente de la república, es responsable de la reducción del flujo de migrantes y su llegada a los EUA, a cuyo efecto tiene bajo sus órdenes a la Guardia Nacional asignada a la frontera con Guatemala, el Instituto Nacional de Migración (INM), la Subsecretaría del Trabajo y la Subsecretaría de Desarrollo Social. ¿Y Gobernación?… bien, gracias. Más enredada la madeja.

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