La necia realidad: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Melchor vivía hablando y de hablar vivía. Lidercillo de un sindicato en Toluca, comía diario en buenos restaurantes, gastaba trajes a medida de paño inglés, tenía coche del año y ‘novias’, mientras en su casa se vivía en una frugalidad cercana a la miseria. Tía Magda su esposa, un día le puso un ultimátum: o le daba el gasto completo a partir de la siguiente quincena o se separaban; el tío aceptó pero a condición de que lo ayudara a organizar una sociedad de colonos para ‘resolver la situación’: -Como está el vecindario es muy difícil todo –dijo sin suponer que ella tuviera fuerzas para levantar la maceta que lo mandó al sanatorio. A la tía le fue muy bien haciendo pasteles. Él, macetazo mediante, consiguió una pensión vitalicia. De hablar vivía.

El sábado pasado se llevó a cabo en México la 21 Reunión de Cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), cuyo Presidente ‘pro tempore’, es nuestro  Presidente. A la Celac pertenecen 32 países de Latinoamérica y el Caribe, el año pasado, Brasil la abandonó.

En esta cumbre aprovecharon para celebrar el 238 aniversario del natalicio del Simón Bolívar, que fue cuando nuestro Presidente dirigió un discurso a los asistentes. Dijo varias cosas interesantes:

“Washington nunca ha dejado de realizar operaciones abiertas o encubiertas contra los países independientes situados al sur del río Bravo (cierto, la verdad no peca pero incomoda). Es ya inaceptable la política de los últimos dos siglos, caracterizada por invasiones, para poner o quitar gobernantes al antojo de la superpotencia (sí, es inaceptable).

Luego alabó la resistencia de Cuba ante los EUA y propuso que sea declarada “patrimonio de la humanidad” (los asistentes con enorme control en sus maxilares no abrieron la boca), y agregó que Cuba debería ser considerada la “nueva Numancia por su ejemplo de resistencia”, ojalá nadie le diga al Presidente que Numancia resistió hasta que le colmó el plato al Imperio Romano, que arrasó ese pueblo en el año 133 a.C. (los numantinos que no quisieron rendirse se suicidaron, los demás se entregaron como esclavos… Cuba suda frío con esa comparación).

Muy fresco el Presidente propuso desaparecer la OEA (Organización de Estados Americanos), e implantar un nuevo organismo internacional que integre a todos los países de América Latina y el Caribe. “La propuesta es, ni más ni menos, que construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, nuestra realidad y a nuestras identidades”, dijo, tan fresco.

La Unión Europea (de funcionamiento relativo y criticado), es resultado indirecto de las dos guerras mundiales. Al término de la Primera, en 1919, se firmó el Tratado de Versalles que fue un abuso sideral contra Alemania, de parte de los países aliados azuzados por Francia, y fue el detonador de efecto retardado de la Segunda. Aprendida la lección, al derrotar a la Alemania nazi, los aliados se la pensaron mejor y en lugar de abusar a lo bruto, emprendieron un programa de reconstrucción y apoyo a autoridades propias de los alemanes más decentitas. La salida a odios de siglos era el estado de derecho y una economía común; así, en 1951 dio inicio el proceso con la firma de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que evolucionó hasta la Comunidad Económica Europea y ahora, la Comunidad Europea, llamada Unión Europea.

Si el Presidente quiere iniciar un proceso que tarde décadas en cuajar, está bien, adelante, nada más que debería incluir a los EUA y Canadá, así como en la Unión Europea están Alemania y Francia, que no se pueden ver ni en pintura y la Gran Bretaña y la misma Francia, que tienen una larga historia de afrentas, por poner un par de ejemplos, que hay más.

Si va en serio eso que dijo de armar un organismo latinoamericano “apegado a nuestra historia, nuestra realidad y a nuestras identidades”, qué majadería le fue a hacer a los ahí presentes, miembros de la Celac que es el “mecanismo intergubernamental de ámbito regional, que promueve la integración y desarrollo de los países latinoamericanos y caribeños”, precisamente lo que nuestro Presidente propone (¡qué pena con las visitas!).

El Presidente anda trompudo con la OEA y en no poco tiene razón, pero no tan fácilmente le van a hacer segunda los demás países de Latinoamérica y mucho menos sabiendo que no es por el pasado de la OEA como instrumento mangoneado por los EUA, sino por cosas personales de él. ¡Qué novedad!

Resulta que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH de la OEA), documentó en su Reporte 2020, todas las violaciones a los derechos humanos cometidas en estos últimos dos años y medio, por el gobierno de la 4T y ¡eso sí que no!

La CIDH puso el dedo en algunas llagas: militarización del país; reiteradas violaciones a los derechos de las mujeres; el hostigamiento a la prensa; la continua violación de los derechos de los familiares de los desaparecidos; la manipulación de las comunidades indígenas, violando sus derechos; el daño a la vida y bienestar de todos los mexicanos con el impulso de políticas medioambientales contaminantes.

La CIDH (de la OEA, longa mano del tío Sam, por cierto y muy cierto), no se tienta el corazón en su informe y al gobierno de la maravillosa Cuarta Transformación cuyas mieles paladeamos diariamente, lo acusa de incumplir las recomendaciones para combatir tortura, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y mejor el acceso a la justicia.

Con razón anda que trina contra la OEA nuestro Presidente, su CIDH no le pasó ni una y criticó que su gobierno no ha elaborado los registros nacionales de fosas clandestinas, de restos no identificados ni de víctimas de tortura, esto último un muy de firme compromiso de su administración.

Tal vez lo que más irrita a nuestro irritable, es que la CIDH afirme que este gobierno ha fallado en “cerrar la brecha” entre lo que dicen las leyes y lo que pasa en la realidad. Y eso, sí lo pone muy trompudo, que a su sacra palabra se oponga la necia realidad.

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