La tecnología, puerta a la prosperidad

Cuando uno escucha los discursos políticos hablando con gran elocuencia de las reformas transformadoras de este país se corren dos riesgos muy claros… por un lado, los entusiastas aplauden asumiendo que esto es algo valioso y útil en un muy largo plazo; y por el otro, los escépticos y críticos señalan que es más de lo mismo y que realmente no se tendrán beneficios tangibles.
En medio de estas dos posiciones, pretendo señalar y resaltar el impacto que ya tiene, y que tendrá en sus distintas etapas, la reforma de telecomunicaciones impulsada por la administración de Peña, a través del mecanismo Pacto por México, que resultó ser una herramienta de conciliación política extremadamente audaz en nuestra realidad democrática.
El acceso a internet es una de las áreas en la que nuestro país ya no puede perder un sólo minuto, si quiere seguir siendo jugador relevante en el entorno mundial. Desde 1980 —que es cuando se tienen registros de los primeros pasos técnicos para evolucionar a lo que hoy se conoce como la red de redes o internet—, el mundo ha sido testigo de un proceso acelerador brutal, respecto al uso de esta herramienta y todo lo que conlleva.
La academia, la medicina, el deporte, por supuesto la economía, la política y así, todas las áreas de la vida en sociedad han sido impactadas por el uso del internet. En el país estábamos invirtiendo recursos cuantiosos para disminuir y eliminar el analfabetismo cuando fuimos sorprendidos por un nuevo fenómeno conocido como analfabetismo digital. Ahora sabemos que una persona puede leer y escribir, pero si no tiene acceso al uso de la tecnología, va a sufrir y padecer analfabetismo digital y eso lo va a dejar en desventaja económica y social para el resto de su vida productiva.
No hay que explicar mucho para entender la diferencia de oportunidades laborales para quien está familiarizado con el uso del internet y para quien no lo está. Ahora lo relevante no es si la persona creció en la montaña de Guerrero o en la colonia Del Valle en la ciudad de México, lo realmente relevante es que en la montaña se tenga acceso a la ventana mundial que representa internet.
Aquí es donde la reforma de telecomunicaciones, impulsada por el Presidente de la República y avalada por el Poder Legislativo, tiene un rol único en favor de los mexicanos. Por un lado, tenemos una exigencia mundial con respecto a dar acceso general a internet, para poder mantenernos competitivos en el mundo, pero por otro lado, nos enfrentamos a que los mercados no estaban respondiendo al reto porque se había privilegiado dar acceso a aquellas zonas con mayor densidad poblacional y por lo tanto, que representaba mayor negocio para los privados.
Uno de los ejes rectores de la reforma es el despliegue de infraestructura a lo largo de todo el país. Para atender esto se ha propiciado que los mercados se encarguen de las zonas de alta densidad y el gobierno se está concentrado en conectar todos aquellos sitios que lo requieren y que no cuentan hoy con este servicio básico para la población. Gracias a la reforma, para 2018 vamos a contar con más de 250 mil sitios conectados alrededor de todo México.
Esta conectividad que se despliega a través del programa México Conectado es un beneficio directo, inmediato y tangible derivado de la transformación que se están realizando en México.
No tengo duda que la tecnología y su adecuado uso, es el ecualizador de oportunidades que genera prosperidad. Es una de las pocas herramientas que va a permitir retomar la permeabilidad social. Es el acceso a internet lo que va a permitir al hijo de una familia de escasos recursos que se convierta, al crecer, en el proveedor de todos los suyos, gracias a lo que aprenda y resuelva mediante el uso cotidiano de internet.
El mundo va a seguir desarrollando las capacidades de internet y gracias a la reforma de telecomunicaciones, el Estado mexicano cumplirá con el mandato Constitucional de conectar a nuestro país y mantenerlo vigente en el concierto mundial. Para decirlo claro, sin la reforma, hubiéramos perdido la capacidad de desarrollo económico y social. ¡Hay que celebrar que nos atrevimos a cambiar!

Por Raúl Murrieta Cummings
Subsecretario de Infraestructura de la SCT
vía EL UNIVERSAL

 

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