La trampa: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Justo (Justiniano se llamaba), del lado paterno-autleco del berenjenal genealógico de este menda, era un señor elegante, largo, enteco, fino de modos que vivía (bien) de dar conferencias en parroquias y colegios católicos, sobre la familia, el matrimonio y el noviazgo cristianos. Hablando era un Demóstenes, un Juan Crisóstomo, capaz de venderle patines a un paralítico. Sin embargo, la vida de tío Justo era un conflicto perpetuo con su esposa, sus hijos, sus hermanos y el vecindario, vivía entre pleitos, críticas y disputas, pero quien lo oyera quedaba convencido de que no solo tenía razón en todo sino que estaba rodeado de injustos y malvados, que el mal fario era su destino fatal y que la incomprensión más infame era su cruz. Una tarde, conversando con la abuela Elena, salió el tío a la conversación y su texto servidor dijo algo así como “¡pobre del tío Justo!” y la abuela de aire, lo corrigió: -¡Qué pobre ni qué ocho cuartos!… nadie tiene siempre tan mala suerte, es un farsante y vive del cuento –y sí, tres viudas simultáneas en su funeral, confirmaron la sabiduría de la abuela.

Sabido como es, que México tiene verdes de envidia a todos los países del mundo por la clase de Presidente que tenemos: honesto, eficaz, patriótico, austero, veraz, madrugador, incansable, bien intencionado, humilde, amigo de la ciencia, defensor de los débiles y los desposeídos, paladín de las causas de las mujeres, compasivo con los enfermos -en especial de los niños con cáncer-, dechado de virtudes cívicas, escrupuloso en su respeto a la ley, la libertad de prensa y la empresa privada. De presumir.

Por algo resultó ser el segundo Presidente más popular del mundo, como él mismo nos hizo saber en su mañanera del 30 de diciembre pasado, mostrando la encuesta de la empresa Morning Consult, de nadie conocida (no por eso menos certera), que lo colocó abajo sólo de la Primera Ministra (así) de la India, pero encima de Ángela Merkel de Alemania. ¡Agüita pa’l calor!

Bueno, estando todos de acuerdo en eso, nomás no se entiende que lo persiga la contradicción y que su gobierno, a las calladas, litigue las 24 horas del día.

Efectivamente, al 7 de octubre de 2019 (imposible encontrar datos actualizados… qué raro), el gobierno de la 4T enfrentaba siete acciones de inconstitucionalidad y seis controversias constitucionales, ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación y 5,631 juicios de amparo ante Tribunales Colegiados de Circuito.

No todo pero sí mucho en este gobierno federal es una madeja de metidas de pata y trompicones, órdenes superiores cumplidas a las carreras y decisiones biliares del que manda.

Unos cuantos ejemplos de lo que la 4T está litigando: una controversia constitucional por la cancelación de estancias infantiles, más 1,449 juicios de amparo contra lo mismo; por la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, cinco controversias, dos acciones de inconstitucionalidad y 4,030 juicios de amparo; más cinco acciones de inconstitucionalidad en contra de la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la Ley Nacional del Registro de Detenciones, la Ley de la Guardia Nacional y Ley Nacional de Extinción de Dominio, aparte de 97 amparos interpuestos contra la cancelación del aeropuerto de Texcoco y el inicio de obras en Santa Lucía, 40 contra la Ley de la Guardia Nacional y 15 contra la extinción de dominio.

Para que se entere del estilo 4T de legislar: la tan cacareada ley impulsada por el Presidente para que nadie gane más sueldo que él, no es de él, es de Calderón (del año 2009, reforma a la fracción II del artículo 127 constitucional). Reforma que no se aplicó porque el Congreso no elaboró la ley reglamentaria correspondiente. Llegadas las huestes transformadoras al poder y habiendo recibido la presidencial orden tonante de que ¡rapidito!, desempolvaron una iniciativa de 2011, arrumbada en los archivos de la Cámara de Diputados y la aprobaron a su estilo, sin cambiarle una coma y sin leerla; lo malo es que esa iniciativa de ley reglamentaria que nomás sacudieron, tenía y tiene gazapos, errores, erratas y  ‘erratones’, por lo que solicitaron amparo al menos 4,982 servidores públicos, 1,693 ya obtuvieron la suspensión definitiva y 2,562 funcionarios la provisional. Digo, si fuera el único caso, con eso era como para crucificar en la fachada de Palacio Nacional a todos los de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República… y por cierto: el Presidente se asignó a sí mismo su sueldo sin facultades para ello. ¡Pelillos a la mar!

Note usted que faltan en esa ensalada de esperpentos legislativos, la nueva ley de la industria eléctrica y la de hidrocarburos, felicidad de estudiantes del primer semestre de Derecho, recién inscritos, que con ellas dos aprenden facilito lo que no se debe hacer, nunca, por pudor. Y la de la prolongación el periodo del Ministro Zaldívar no se menciona pues aún no existe, falta que en la Cámara de Diputados la ratifiquen… y aunque es una barbajanada, bien puede ser que la aprueben, ya ve que la especialidad del bloque de Morena & Asociados, S. de R. L., es tragar desechos sólidos, sin hacer gestos y pidiendo repetir.

Dirá usted que son consideraciones del todo inútiles sobre asuntos muy sabidos y sí, pero resulta que si alguien se pone quisquilloso, se va a saber que el transformador Programa Nacional de Desarrollo 2018-2024, es ilegal pues no cumple los requisitos de los artículos 16 y 26 de la Manoseada (antes Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos). ¡Qué lata tanta ley!

Y ya nomás por no dejar, entérese: el 28 de febrero de este año, se admitieron dos demandas de amparo contra el presidente de la república y el Congreso de la Unión, porque no han emitido la Ley Reglamentaria de la Consulta Popular y Revocación de Mandato, debiendo haberlo hecho a más tardar el 17 de junio de 2020. Sin esa Ley no se puede hacer la consulta… qué duda cabe, el que hace la ley hace la trampa.

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