La voz de nuestros pueblos no se apagó en 1521: Eduardo Ramírez

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En el marco de la conmemoración de los cinco siglos del encuentro de dos mundos, es importante que como país tengamos una reflexión amplia y plural, que nos permita examinar nuestro pasado y presente desde todas las perspectivas, expresó el presidente del Senado de la República, Eduardo Ramírez.

Al inaugurar el seminario “500 años de la conquista de México-Tenochtitlán. Conversaciones sobre las implicaciones y significados en la historia”, el senador aseguró que la voz de nuestros pueblos originarios no se apagó en 1521, sino que, discriminada y reprimida resistió y volvió a levantarse.

Se levantó, dijo, a lado de Morelos e Hidalgo para construir una nueva nación. Cien años después junto a Zapata, Villa y posteriormente con el general Lázaro Cárdenas, siempre con el único fin de contribuir en la construcción de un país más justo e incluyente, donde nadie valga más o menos, por su origen, lengua o color de piel.

Por ello, destacó que desde el Senado se celebra esta reflexión para abrir el debate en un año tan significativo para nuestro país, “porque como Poder independiente no podíamos quedarnos fuera de esta discusión tan importante”.

Eduardo Ramírez indicó que este encuentro permitirá actualizar el entendimiento de los sucesos, discutir las cosmovisiones y mentalidades de la época, así como los conflictos, alianzas y diversidad cultural.

Manifestó que la conquista fue por un lado la “gran epopeya mexica” en defensa de su imperio, y al mismo tiempo, una oportunidad de liberación para muchos de los pueblos oprimidos. “Representó el ocaso de los dioses mesoamericanos y a la vez el surgimiento del sincretismo religioso que nos caracteriza”, abundó.

En este sentido, el presidente de la Mesa Directiva puntualizó que un pueblo avanza cuando “aquilata” la herencia de sus ancestros, porque sólo quien aprende de su pasado, puede construir con certidumbre hacia delante.

A su vez, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera reconoció que existen ciertos tópicos que los manuales de historia destacan como verdades indiscutibles, ignorando que responden a un profundo prejuicio histórico imperialista, etnocéntrico y racista, concretamente, en las interpretaciones actuales de la Conquista de México.

La legisladora de Morena aseguró que, a 500 años de la derrota Mexica, la historia y la antropología contemporánea proponen nuevas hipótesis apoyadas en datos científicos y no en suposiciones que develan mitos arraigados sobre el origen de nuestra nación, los cuales, sólo han dado lugar a división, prejuicio y discriminación entre las y los mexicanos.

Consideró que hay tres leyendas que dañan la conciencia cultural nacional: la traición del pueblo Tlaxcalteca, la traición de la Malinche y la imagen de Cristóbal Colón como gran descubridor de América. “No sólo carecen de sustento histórico, sino que objetivamente son refutados por estudios nacionales y extranjeros”.

Por su parte, la senadora de Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado aseguró que para el Senado es muy significativo organizar este tipo de eventos, encaminados a entender la enorme diversidad cultural del México contemporáneo, como prueba para la construcción de la democracia.

Recordó que en esta Legislatura se han aprobado reformas significativas que apuntan al reconocimiento de las comunidades afromexicanas e indígenas, así como para mejorar la posición de las mujeres en la economía y la política.

No se pueden plantear soluciones legislativas, resaltó, sin escuchar las voces, testimonios e historias de los grupos que han sido históricamente excluidos del poder y de los recursos económicos.

A su vez, Patricia Ledesma Bouchan, directora del Museo del Templo Mayor, recordó que hace 500 años, los mexicas enfrentaban al ejército multicultural de Hernán Cortes, defendiendo con heroísmo y valentía su independencia, a sus familias y creencias.

“La bravura de los mexicas obligó a Cortés y sus hombres a cambiar de táctica, lo que le provocó muchos reveses en batalla, incluso cuando el español estuvo a punto de ser capturado, lo que elevó el nivel de las agresiones europeas, que indujo a la devastación de las ciudades, que quedaron prácticamente en ruinas”.

Ledesma Bouchan afirmó que al paso del tiempo la magnificencia de la antigua capital Mexica y sus imponentes templos terminaron en leyenda; “la llamada Conquista fue un proceso catastrófico que significó la caída de México–Tenochtitlán y el fin del poderío Mexica”.

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