Las Fantasías de Cepeda

RICARDO AGUILAR GORDILLO

El tópico político El Estado soy yo, atribuido a Luis XIV de Francia, El Rey Sol, que se interpreta en el sentido de identificar al rey con el Estado, en el contexto de la monarquía absoluta.

La frase habría sido pronunciada en abril de 1655 por el joven rey, ante Parlamento de Paris​ Con ello pretendía recordar la primacía de la autoridad real ante el desafío planteado por el Parlamento.

El tema viene a colación por las declaraciones el día de ayer de Alfonso Cepeda en el sentido de que “El SNTE no permitirá injerencia en su democracia”. Dichas declaraciones fueron realizadas en respuesta a un Punto de Acuerdo promovido por tres legisladores federales ante el pleno de la Cámara de Diputados Federal.

Habría que informarle a Cepeda que también otra legisladora promovió un punto de acuerdo sobre el mismo tema en la misma Cámara, el pasado mes de diciembre, y seguro vendrán más.

Cepeda argumenta que el tema de la democracia interna sindical y la forma de elección de sus dirigentes solo compete al SNTE.

¿Solo al SNTE?

El referido ignora que el SNTE es una ENTIDAD DE INTERÉS PÚBLICO, y que además es un SINDICATO NACIONAL (sus propias siglas y razón social así lo indican); y por lo tanto, debe atender puntualmente a lo postulado por nuestra Constitución en cuanto a derechos fundamentales de sus agremiados, así como a lo que mandata la Ley en la materia.

¿Quién tiene facultad de legislar en la materia a nivel federal?

Habría que informarle a Cepeda que es el H. Congreso de la Unión integrado por dos cámaras: Diputados Federales y Senadores, quienes a su vez tienen, no solo la atribución, sino el mandato de legislar para el bienestar de todos los mexicanos.

Por lo tanto, resulta procedente recordarle que su empleador es el Estado Mexicano: Población y Gobierno; y el Gobierno se divide en tres poderes, no solo es el Ejecutivo.

Luego entonces, resulta contradictorio que Cepeda atienda reuniones en la Secretaría de Educación Pública y en la Secretaría de Gobernación; y que envié sus resoluciones al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje para las respectivas tomas de nota, y en paralelo se ofenda y escandalice por la opinión de varios representantes de un órgano representativo de la Soberanía Popular.

Cuando indica que el “Reglamento de Elecciones no es una ocurrencia ni se hizo sobre las rodillas”, estamos totalmente de acuerdo. Es una artimaña bien planeada desde el grupo que tiene secuestrado el SNTE, de manera interina, para permanecer en la dirigencia nacional a partir de una falsa democracia, contraria a lo que dispone el Artículo 69 de la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado, que a la letra dispone: “…La elección de las directivas sindicales se hará mediante voto personal, libre, directo y secreto de los afiliados, previa convocatoria que se emitirá con una anticipación no menor a quince días y que se difundirá entre todos los miembros del sindicato. El sindicato deberá notificar la convocatoria al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje con la misma anticipación, el cual podrá verificar el procedimiento de elección por conducto de los servidores públicos o fedatarios que designe para tal efecto. Las elecciones que no cumplan estos requisitos serán nulas”.

Siendo el SNTE un Sindicato Nacional, no puede ni debe, elegir a su órgano máximo de representación como lo pretenden los estatutos “vigentes” mediante una decisión piramidal y excluyente (que por cierto, son previos a la Reforma Legal citada del pasado 1º de mayo) y su “Reglamento de Elecciones”, derivado del mismo.

Su fundamento legal es aparente. No puede haber “legalidad” basada en instrumentos regulatorios internos que contravienen disposiciones fundamentales de la Ley y de la Constitución.

En suma, lo que Cepeda pretende es una simulación autoritaria y absolutista, en donde por un lado dice ser “democrático” y por el otro, ignorar la presión del magisterio nacional de profundizar la vida democrática del gremio, así como rechazar la presión del Jefe del Ejecutivo Federal y de miembros del Legislativo en lo que él llama “injerencias en la vida interna”. Lo peor, es que en el fondo, desconoce públicamente lo que de forma expresa mandata la Ley vigente.

Entre sus desconocimientos públicos y rechazos a lo que llama “injerencias externas”, también arremete contra la evidente participación del INE (órgano autónomo del Estado Mexicano) que acaba de firmar un convenio con la Secretaría del Trabajo para apoyar en esa verificación que mandata el referido Artículo 69 de la LFTSE, así como la Ley Federal del Trabajo.

El siglo XXI ya no es como el siglo XVII, en donde se podía disfrazar un proceso democrático y al final imponer su voluntad.

LOS TIEMPOS CAMBIARON, SE CONSTRUYE UNA NUEVA CULTURA Y POR LO TANTO SE ESTÁN DESTRUYENDO LOS VIEJOS VICIOS DE SIMULACIÓN, AUTORITARISMO, EXCLUSION Y ANTIDEMOCRACIA.

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