Los partidos después del 7 de junio

Los tres partidos políticos principales perdieron millones de votos en las pasadas elecciones. Es inevitable que al interior se lleve a cabo aunque sea una breve reflexión sobre las causas por las que la ciudadanía perdió el interés en ellos.
Algo están haciendo mal.
Pero en los tres partidos algo parece moverse. En el PRI se habla de la renovación de la dirigencia. El PRD, a través de su presidente, ha decidido no cooperar con el presidente de la República (¿hasta ahorita?, dirían algunos). El PAN renovará su dirigencia y habrá que esperar. Por lo pronto el actual jefe nacional del PAN decidió copiar al PRI y anuncia alianzas, como si las derrotas hubieran sido por la falta de ellas; que incluso ya se habían anunciado y hasta propuesto de facto, en plena campaña, por su secretario general. Incluso algunos del PRD ya le contestaron que de ninguna manera será con el PRD.
Así es que en lugar de discutir las razones por la que los ciudadanos no creen en los partidos políticos, algunos integrantes o responsables de estrategias electorales en los partidos han decidido que sólo es un cambio superficial lo que hay que hacer. El mensaje es claro a los partidos: si no voltean a ver a los ciudadanos, entonces los ciudadanos no nos van a voltear a ver.
Quizás en adelante, los partidos políticos de la oposición buscarán tener una actitud más beligerante frente al gobierno, la que no tuvieron el año pasado. Creer que sólo es un tema de oposición sistemática es muy peligroso. En lo personal creo que al PAN le va mejor cuando es oposición valiente, clara y constructiva. Sí, con las tres características. Los ciudadanos no castigan la colaboración en sí misma, sino la indefinición, la falta de contraste y la complicidad.
Los partidos políticos podrán hacer cambios, pero serán superficiales si no se abren hacia los ciudadanos, si no se genera la confianza a través de la acción diaria de quienes los representan. Si no lo van a hacer así, entonces deben ser los ciudadanos los que exijan a los partidos políticos un comportamiento a la altura de lo que el país necesita.
Los partidos tienen que hacer la reflexión un poco más a fondo. Quizá están en buen momento de reformarse. Que no obliguen a los ciudadanos a pertenecer a grupos, pandillas, confederaciones, consorcios o la denominación que se quiera dar a esa especie de práctica que anula la libertad de sus militantes.

Hace unos días se dio a conocer que multarán al PAN y al PRD por no adecuar sus estatutos a la reforma electoral, el monto ascendía a 70 millones. Es una multa que refleja la irresponsabilidad de algunos funcionarios de partido, pero también será una oportunidad para trabajar en los cambios que se requieren en la vida interna de los dos partidos.
Al mismo tiempo, los diputados de todos los partidos podrían en esta legislatura revisar qué es lo que el sistema jurídico ha hecho para incentivar esas prácticas en los partidos políticos. Es decir, el sistema de partidos está muy lejos de satisfacer las demandas de quienes dicen representar o ser parte de ellos: los ciudadanos.
Doy ejemplos que no favorecen la confianza de ciudadanos en los partidos: afiliaciones masivas y corporativas, elecciones internas en las que se compran votos, padrones que son manejados y manipulados de manera cupular y a los que sólo tienen acceso unos cuantos, reparto de recursos de manera discrecional, falta de vigilancia de los recursos de los gobiernos en las actividades partidistas, decisiones internas de quienes se sienten dueños de la voluntad de los militantes, venganzas internas por no haber votado por uno o por algunos…etc. La apuesta de los partidos políticos debería ser a la libertad y a las reglas claras entre sus miembros. Y la apuesta de los políticos debe ser a los ciudadanos.

Por Margarita Zavala
Abogada
EL UNIVERSAL

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