Los salarios de los gobernantes son cínicos y ofensivos: Iglesia

México está estancado ante el número de personas en pobreza y vulnerabilidad, el cual sigue creciendo, su economía está muy lejos de los pronósticos que el actual Gobierno federal planteó, mientras que los mexicanos sufren las desigualdades surgidas ante una clase gobernante cuya remuneración es “un cínico privilegio”, planteó la Iglesia Católica.

“Lo evidente no necesita demostración. No queremos entender que los daños causados por la pobreza pueden ser irreversibles y nos ponen en una situación de enojo social. La desconfianza es hacia el sistema que funciona para ser benévolo con partidos políticos ajenos a la procuración de la sana competencia y al fortalecimiento de la democracia por la vía de la austeridad y la transparencia”, dijo la institución.

En su editorial semanal publicada en el semanario Desde la fe, la Arquidiócesis Primada de México dijo que pese a que América Latina es una región privilegiada en cuanto a sus recursos, “la pobreza crece década tras década debido al estancamiento, la depredación de recursos naturales, la desigualdad en la distribución de la riqueza y la corrupción”.

Dijo que en el caso de México, “algo no anda bien cuando, de acuerdo con las evaluaciones y cifras de los organismos competentes”. Mencionó que pese a las inversiones y multiplicidad de programas sociales, el país está estancado y sigue creciendo el número de personas en pobreza y vulnerabilidad.

Recordó que en 2014, el Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval) determinó que el número de pobres creció dos millones, de 53.3 a 55.3 millones. “Es decir, actualmente casi la mitad de la población del país no cuenta con los recursos básicos para subsistir, mientras que las ciudades siguen concentrando cada vez más pobres provenientes de las áreas rurales”.

La editorial indicó que en 2015 el panorama no había mejorado y, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en siete años “los programas estrella de las últimas administraciones disminuyeron la pobreza en un tímido 1 por ciento, situando al país a la zaga latinoamericana para abatir el flagelo”.

La Iglesia dijo que mientras tanto, la economía continúa en zona de despegue, “pero muy lejos de los pronósticos que el actual Gobierno federal planteó a inicios del sexenio si comparamos el 5 por ciento que se preveía hace cuatro años, contra el 2.4 por ciento que actualmente el Fondo Monetario Internacional [FMI] ha estimado para este 2016, aunado a los recortes presupuestales de 14 mil millones de dólares asestados al gasto público”.

Dijo que junto al tema económico, la corrupción “es otro de los flagelos que alarma a los mexicanos”, y, agregó, no es para menos cuando, según el propio órgano auditor federal, en los últimos cinco años, el 97 por ciento de las denuncias por corrupción quedaron impunes.

Por otra parte, explicó, la sociedad mexicana sufre desigualdades que crean brechas abismales entre los pobres y quienes concentran la riqueza. Recordó que México registra la mayor brecha de desigualdad en la OCDE, solo por detrás de Chile.

La Arquidiócesis denunció que la inversión social, como garantía del disfrute de los derechos fundamentales, palidece ante “las millonarias, inmorales y obscenas” cantidades entregadas a partidos políticos y órganos electorales en estas elecciones 2016.

Dijo que en los 13 estados convocados a las urnas, “los débiles y eclipsados institutos electorales locales costarán al país la suma de 5 mil 258 millones 538 mil pesos, una democracia cara, burocrática y aún cuestionada”.

“Y qué decir de los altos salarios reservados a los funcionarios de los tres poderes federales o locales, sus emolumentos no representan la compensación por un servicio, y más bien son un cínico privilegio que ofende a más de la mitad de la población al ver reducida su capacidad de compra, o cuando más de siete millones de mexicanos, los más vulnerables y empobrecidos, sobreviven con mil pesos mensuales; es decir, con poco más de 33 pesos diarios”, indicó.

La Arquidiócesis afirmó que la codicia del sistema está condenando a muchos a destinos inciertos, y el impacto de la mala política económica lesiona a millones con consecuencias de difícil remedio.  “Parece que nos empeñamos en fortalecer la corrupción y el dispendio, en lugar de atender lo que de verdad es importante para nuestro futuro”.

Por: Sin Embargo

 

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