Lumbre: La Feria

SR. LÓPEZ

La abuela Elena, la del lado paterno-autleco, de mero Jalisco, tenía un tío-abuelo, Macro de nombre, que a decir de ella, era macho-macho. Este menda de niñito, lo imaginaba como una mezcla del Indio Fernández, Pedro Infante y Juan Charrasqueado; ranchero poderoso, grandote, fuerte como mulo, bravo y muy temido en la región por atravesado, quien se casó con ‘tía Margarita’, de metro y medio de estatura y 35 kilos de peso (mojada y con botas, agregaba la abuela), siempre dulce y modosita, que manejaba con los ojos a su marido, el temido Macro, al principio por puro amor y -siempre según la abuela-, los restantes 43 años de matrimonio porque la tierna damita tenía 14 hermanos, todos dedo alegre para jalar del gatillo (matones, pues)… bueno.

Los políticos en general y los Jefes de Estado en particular, si quieren tener éxito en sus empeños, deben contar con un instinto de conservación exacerbado. Quien se dedica a la cosa pública, intuye a la gente, aprehende a la masa (del latín ‘apprehendere’, que capta, atrapa, percibe de golpe la realidad, sin tener que pensar ni emitir juicios, no afirma, no niega, sabe, aprehende lo que sucede, lo que es algo)… y también, escoge a sus enemigos: nunca empieza pleitos perdidos, nunca.

Hitler, con lo loco que era, antes de empezar la Segunda Guerra Mundial, firmó con Rusia un acuerdo de paz y no agresión; y Stalin aceptó, con lo malo que era, porque sabía que no estaba preparado para subirse al ring. Ya luego pasó lo que pasó, pero Hitler perdió porque no identificó (no aprehendió), el tamaño de enemigo que era Rusia (y sin Rusia los aliados no hubieran ganado esa guerra).

Dicho lo anterior:

Los campesinos en México,  según el estudio Situación del campo en México (Centro de Análisis Multidisciplinario -CAM-, de la Facultad de Economía de la UNAM),  son más de 30 millones de personas y sumando la población relacionada con el agro, suman cerca de 50 millones (dato de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; Ciudad de México, 2018; www.fao.org/publications). Bueno.

Están en miseria extrema y no pueden comprar una canasta básica de alimentos, 27 millones de campesinos y el deterioro agrícola es tal que su situación el año 2007 equivalía a la de 1933 (según el CAM).

El proyecto de presupuesto de egresos de la federación que remitió a la Cámara de Diputados el Presidente de la república, recorta severamente los recursos al agro: 20,600 millones menos (casi el 30% respecto de este año). Los programas dirigidos al campo son 24; deja con cero de presupuesto 20 de ellos.

Los cuatro programas que van a recibir presupuesto, no salen muy bien librados: Desarrollo Rural recibirá 99% menos (este año 5,375 millones de pesos, para 2020 presupuestan 70 millones); a Sanidad e Inocuidad Alimentaria le recortan el 9% (queda con 3,749 millones de pesos); Crédito Ganadero a la Palabra, pasa de 4,000 millones a mil, -75%; y para Fertilizantes, en total, mil millonzotes (36% menos que este año). Peeero, el presupuesto dispone 402,000 millones de pesos para programas como Sembrando Vida o Jóvenes Construyendo el Futuro (sin reglas de operación o sea, al golpe, al ‘seguro nadie se roba nada’… ya se acabó la corrupción, ¿se acuerda?)

Desde el lunes están de plantón en la Cámara de Diputados algunos centenares de campesinos, tratando de evitar que se apruebe así el presupuesto. El Presidente de la república se reunió con algunos diputados de su partido y asociados, para decirles que lo aprueben tal cual, que es ‘estrategia nacional’. Algunos diputados morenistas están que trinan, entre ellos Eraclio Rodríguez,  presidente de la Comisión de Desarrollo de la Cámara de Diputados, quien declaró ayer: “(…) nosotros el presupuesto los debemos defender (…) mientras eso no se dé tampoco va a haber votación (…) no vamos a tomar la tribuna, vamos a tomar la Cámara (…)”.

Están en pie de guerra, entre otras, la Confederación Nacional Campesina (CNC); la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG); el Congreso Agrario Permanente (CAP); la Central Campesina Independiente (CCI); la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC), la Alianza Campesina del Noroeste (Alcano); el Consejo Nacional de Sociedades y Unidades de Campesinos y Colonos (Consucc)… y Antorcha Campesina. Puro blandito.

Se entiende que el país no cuenta con recursos ilimitados. No se entiende que la cobija se achique. Recortar presupuestos así, a hachazos, no tiene explicación y menos cuando hay nuevos programas y proyectos inmensos con presupuestos muy robustos.

Si es lo correcto. Si es como se debe gastar nuestro dinero (por cierto: nuestro). Si este presupuesto es con el que alcanza para atender los compromisos y deberes del gobierno, le tengo una novedad: hay que explicarle a 30 millones de gentes del campo, de los que 27 millones no tienen nada que perder. Mal asunto.

Se acabará haciendo la real y suprema voluntad presidencial. Después del numerito del nombramiento de la Presidenta de la CNDH, todo es creíble. Antes era igual, así es México, el Presidente manda, la división de poderes es un buen deseo postergado, como ponerse a dieta o dejar el trago. Pero antes sabían hacerlo, cuándo hacerlo, cómo hacerlo y a quién hacerlo. A los campesinos no. Son muchos. Son muy importantes (deberían ser).

Defiende el presupuesto presidencial doña Padierna (Dolores de nombre), diciendo que es para que Andrés Manuel López Obradorpueda impulsar el nuevo Proyecto de Nación. ¡Ah, bueno!

Ojalá acepten de buen grado su destino nuestras gentes del campo. Ojalá no crezca su miseria. Quiera el Dios en que cada quien crea.

Por su lado, cálmese, el Presidente ya aclaró que protestan porque quieren ‘moches’. Los programas nunca se han entregado indirectamente (no pasan por manos de líderes campesinos), van directamente a los beneficiarios, que aun así, con los apoyos que tenían y no van a tener, 27 millones están en la miseria. Los líderes no quieren moches: no quieren lumbre.

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