Malo: La Feria

SR. LÓPEZ

Cuando la epidemia de ‘Gripe Española’ que en 1918 mató al menos a 300 mil connacionales, en Toluca (familia materna de este menda), tía Ade (Adelvina bautizaron a la pobrecita), perdió a su marido y seis de sus siete hijos; le quedó solo uno de los varones, Tomás, que ya era adulto. Así las cosas, tía Ade temiendo contagiarse también, mandó por el Notario para ‘arreglar’ sus cosas, nada más que sus cosas eran 27 casas en Toluca, doce edificios en la capital del país -en pleno Centro-, y tierra, mucha tierra, con vacas, muchas vacas, de cuya leche salió todo eso (con algo de agua, decían las malas lenguas). Al Notario ordenó poner todo a nombre de su hijo; al hijo le mandó se fuera a uno de los ranchos y se encerrara a piedra y lodo; y el hijo asintiendo, en un susurro casi inaudible, soltó: -¡Bendita epidemia! –tía Ade pareció no oírlo, le dio la bendición y lo despachó. Tía Ade, ¡Dios tan grande!, vivió de riguroso luto largos años y cuando por fin le tocó turno de conocer a San Pero en persona, Tomás se enteró que su difunta mami había heredado todo al Seminario Diocesano y las obras pías del obispado: ni un clavo le dejó: ¡Bendita epidemia!

Se escribe esta Feria sin conocer el contenido del mensaje presidencial a la nación, de ayer domingo. No hace falta, ya es pública información suficiente como para saber a qué nos atenemos:

El pasado jueves 2 de abril de este año terrible de 2020, el ciudadano Presidente de la república, declaró durante su ‘mañanera’, ante los ahí presentes y cámaras de televisión, que la pandemia del Covid 19 y la crisis económica que ésta agudizó gravemente, le vino como “anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación”.

Todos entendemos el significado de esa locución adverbial (“como anillo al dedo”), equivalente a “de perlas”, “a las mil maravillas”, que se usa para festejar un suceso habitualmente inesperado, completamente oportuno, del todo favorecedor o ideal para el interés del que la pronuncia: ¡como anillo al dedo!

Olvide por favor todo otro dislate, sinsentido, metida de pata, puntada o necedad de Andrés Manuel López Obrador. Chairo o fifí, conservador o liberal, pobre o rico, cualquiera y todos, debemos horrorizarnos al saber cómo piensa nuestro Presidente, qué le interesa y qué le da gusto. Para él, esta tragedia de pronóstico reservado que al viernes pasado ya ha costado 50 vidas, con más de 1,500 enfermos y 4,653 casos bajo sospecha; esta pandemia que según el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, podría infectar a 90 millones de mexicanos (70% de la población), a él le vino ‘como anillo al dedo’, para él es algo digno de festejarse, de echar cuetes…

Y por si algún 4teísta irredimible piensa que lo dijo con otra intención, que ‘se le salió’, pero no piensa así, entérese de sus previsiones presupuestales para el próximo año:

En el documento Criterios de Política Económica para 2021, entregado por Hacienda a la Cámara de Diputados el pasado 31 de marzo, se asigna para Vigilancia Epidemiológica, Prevención y Control de Enfermedades y al Programa Nacional de Vacunación, un incremento de 203 millones de pesos -mdp-, respecto de este 2020 ‘horribilis’.

Muy bien, dirá usted, más dinero para enfrentar al Covid 19… sí pero compare esos 203 millones más con los 13,547 mdp adicionales que en 2021 le tocarán a los programas presidenciales de compra y renta de adeptos, conciencias y votos (Sembrando Vida, Universidades para el Bienestar Benito Juárez García, Jóvenes Escribiendo el Futuro, etc.). Casi 67 veces más dinero que para la salud, para sus ‘programas sociales’, sin concebir que la seguridad pública y la salud son de los principales programas sociales en cualquier país gobernado con un poquito de seso.

En ese documento de Hacienda, dice que para 2021 el presupuesto de gasto público disminuirá 405,000 mdp… pero, al Aeropuerto de Santa Lucía, le crecerá 27,574 mdp, el 1,343% (no se le olviden los 203 para epidemias), y al trenecito Maya le aumenta el 969% (26,730 millones). Y este año, la refinería Dos Locas se gasta 41,256 mdp (ya veremos de cuánto dispondrá el año entrante). ¿Y los respiradores ‘apá?

También el viernes fue noticia la extinción a machete de todos los fideicomisos públicos (suman 742 mil millones de pesos, a enterar ya a la Tesorería de la Federación). Bien, muchos eran cajas negras, tenían años de no hacer nada, en no pocos no había ni Comité Técnico ni reglas de operación, pero también hay otros con recursos aportados por la iniciativa privada, que NO se pueden extinguir (más o menos 240 mil mdp), lo que explica los 500 mil millones que el Presidente alardeaba que tenía en un guardadito. Ahora lo interesante será saber si la Cámara de Diputados ejercerá su facultad exclusiva para autorizar en qué se gasta.

El Presidente urgido de dinero, ante nada se detiene. Que le cuenten de Hitler en su búnker, cuando esperaba la llegada de Divisiones que ya no existían, para derrotar al Ejército Rojo: ni con esos 500 mil mdp resuelve la crisis económica que el Covid 19 precipitó (porque ya estaba anidada en las entrañas patrias).

Y no olvidar que nuestro problema de inseguridad pública crece: marzo pasado fue el mes más violento del sexenio (2,585 homicidios dolosos, 83 asesinatos por día).

Agregue (al gusto), la sal de la inocultable falta de abasto al sector salud; y el cínico despelote en educación pública.

Antes de servir el platillo, no olvide poner la guarnición de desempleo que provocará la crisis que se cocinó en el horno de microondas, marca Covid 19…

Así, ya con todos los ingredientes, que nos diga el Presidente por qué esta crisis que puede ser devastadora, le vino “como anillo al dedo”, porque para nosotros los del peladaje es al revés: como el dedo en el anillo (diminutivo de la parte inferior del sistema digestivo, la mera salidita).

Que nos explique qué le da tanto gusto, por qué considera que le cayó de perlas esta tragedia, porque festejar y alegrarse de penas ajenas es ser MALO.

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