Matar es matar: La Feria

SR. LÓPEZ

Se lo he contado antes: allá en Autlán a principios del siglo pasado, era Alcalde un tío de la abuela Elena, tipo bragado que todos respetaban por su buen criterio y puntería con el revólver (fue Alcalde 19 años… ¡ah, la ya ida democracia tenochca!). El caso es que a una familia le robaron todos sus sacos de semilla y no se aclaró el asunto sino hasta pasada la cosecha. El ladrón ofreció reponer los bultos de semilla y el Alcalde, sin saber de Salomón ni el nombre, dispuso a volapié: -Si te hubieras robado un kilo de masa, ‘taría bien reponer un kilo de tortilla; pero ‘robates’ semilla, ‘tons’ repones cosecha… –y de pilón lo mandó un año a ‘la Escobedo’, vieja prisión de Guadalajara: justicia pronta y expedita.

Bajo ciertas circunstancias y condiciones, el aborto es legal (o está despenalizado, para tranquilidad de las buenas conciencia); en México, en la CdMx y en el estado de Oaxaca. Correcto, pero seamos coherentes: quien acepta principios, acepta consecuencias.

Los argumentos a favor o en contra de la legalización (despenalización) del aborto, suelen ser un batidillo de sinsentidos, razonadas sinrazones y posturas fundamentalistas de ambos bandos, fanáticos de espesa baba y flaco seso. Conviene cribar un poco ese berenjenal y reflexionar solo sobre lo básico de algo en apariencia tan complejo (que no lo es).

Primero que nada, desechemos todo argumento de orden religioso (a favor o en contra, a menos que estemos listos a legalizar la poligamia que algunas religiones permiten).

Segundo, aceptemos que abortar es matar (quitar la vida es eso, matar).

Tercero, admitamos que hay casos en los que es legítimo matar (en defensa de la propia vida, por ejemplo), y otros en los que en vez de legítimo, es legal (la pena de muerte en algunos países, legalita aunque tal vez, ilegítima… tal vez), pero no se enrede: matar NO es un derecho humano, conservar la propia vida sí, aún al precio de matar.

Hay otros casos en los que matar al cigoto, feto o bebé, perdón, interrumpir el proceso de gestación del ‘producto’, es más de discutirse (salud mental de la mujer, violación, defectos del feto, factores socio-económicos, o a solicitud de la mujer… hay casos terribles, no es nunca un alegre deporte), como sea: queda mucho ramaje pendiente de podar, pero dos cuartillas no dan para más.

Con solo esos tres puntos básicos, revisemos solo cuando un congreso, parlamento, o asamblea popular, legalizan-despenalizan el aborto siempre y cuando el embarazo no tenga más de un cierto plazo (en la CdMx y Oaxaca, 12 semanas; en España, 14; ¿por qué no en la semana 30?, ¿qué pasa en la 12 o en la 14?… vieja discusión de siglos; dejemos eso en paz).

En el caso del plazo legal para abortar, lo que sucede es que el cuerpo legislativo ejerce su facultad legal para determinar cuándo se puede matar, lo que está muy bien, pues para legislar están, pero (aparte del caso del legítimo matar a un inocente para evitar la muerte de la embarazada), en todos los casos el legislativo legaliza (despenaliza), matar a un inocente y vuelve a estar muy bien, pues hay situaciones en las que solo se trata de hacer lo menos malo, conseguir el mal menor. Duro. Aceptado.

Pero si aceptamos eso, por coherencia, hemos de aceptar que ese mismo cuerpo legislativo popular, también tiene facultad para determinar hasta cuándo es legal vivir. Se explica este López: si un parlamento tiene facultad para determinar cuándo inicia legalmente la vida humana y ya es intocable; ese mismo cuerpo parlamentario, puede determinar cuándo termina el derecho a la vida, por ejemplo, cuando una enfermedad requiera al sistema de salud del Estado gastos mayores al Seguro Social pagado en toda la vida del enfermo; cuando no se pueda probar que se es autosuficiente… o, mejor, parejo a los 80 años: ¡cuello!, legalito.

No es un ejemplo jalado de los pelos, hay donde la eutanasia no voluntaria es legal (es aquella en que la decisión la toma un tercero sin que haya posibilidades de conocer la determinación del enfermo debido a que éste no tiene la capacidad para elegir entre vivir o morir). Y peor, también hay donde se considera con toda seriedad hacer legal la eutanasia no voluntaria sin tener el consentimiento del enfermo o anciano, la llaman “eutanasia indirecta no voluntaria”, cuando a pesar de poder saber si la acepta el enfermo o anciano, se realiza el procedimiento (matar), cosa que empezó -acertadamente-, para acabar con la “distanasia”, que es la absurda práctica de prolongar la vida por cualquier medio, incluso, causando efectos perversos en la salud, dignidad y vida del paciente, pero de eso, de un asunto de piedad y sentido común (no prolongar artificialmente la agonía), a andar matando gente, hay una gran diferencia.

Y así, igualito, el parlamento en China, hizo ilegal tener más de un hijo de 1978 hasta el 2008 (salvo algunas regiones rurales y minorías étnicas), penado con multas, forzando abortos y esterilizaciones, todo legal… pero nuestra madrastra Natura es terrible: ahora el gobierno de China está horrorizado por el envejecimiento de la población, la diferencia inmensa entre el número de hombres y mujeres, la disminución de fuerza laboral y otros problemas, tantos que ahora en algunas regiones, ofrecen recompensas a quienes tengan dos hijos (exención de impuestos, subsidios a la vivienda, educación, permisos de maternidad y paternidad más largos, etc.)

De regreso al aborto (y solo como curiosidad): el padre de un hijo por nacer, está pintado en la pared. Hay casos muy trágicos de padres que ruegan a rodilla que no les aborten su hijo… (bueno, es la pasta humana).

Despenalizar el aborto no lo hace legítimo; pero aun así, es muchas veces una barbaridad encarcelar como una amenaza para la sociedad, a quien toma la terrible decisión de abortar un hijo y la carga en su conciencia, sin que se pueda aceptar como ‘derecho’: NO existe ese derecho.

Como sea, hay tres hechos: siempre ha habido abortos; el Estado puede hacer leyes; y… sí, matar es matar.

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