Mequetrefe: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Juan de Dios vivió de hablar y vivió bien. Maestro de la palabra, encontró una inagotable fuente de ingresos en su amistad con el entonces Arzobispo de Guadalajara, gracias al cual impartía constantemente pláticas sobre ‘El matrimonio cristiano’, en parroquias y colegios católicos; antes, por un compadre suyo líder de un sindicato nacional, durante buenos años habló de ‘Engels y Marx, matrimonio y familia’. Muy versátil. Sin embargo, su mero mole era insultar a quien le preguntara algo incómodo o que considerara se oponía a sus dichos, sin que se enojara nadie porque usaba dicterios que nadie entendía: trapisondista, lechuguino, zurumbático, badulaque, malquisto y zascandil, entre otros. A tía Queta su esposa, 47 años le dijo ‘baldagras’ y ‘berzota’. Ella, corta léxico pero muy agraviada, cuando el tío era ancianito y apenas balbuceaba desde su mecedora, nomás le decía “viejo baboso”. Merecido.

Como usted sabe, el muy talentoso Jorge Ibargüengoitia, nos obsequió con sus “Instrucciones para vivir en México”, que incluye ‘Lecciones de la historia patria’, ‘Organización de festejos’ (‘El lado bueno de los próceres’), ‘Canción de gesta’ (‘Así fueron nuestros antepasados’), y otros sabrosos capítulos que antes de ser libro -en 1990 gracias a Guillermo Sheridan-, fueron columnas en el Excélsior (de 1969 a 1976).

Lamentablemente, en 1983 Ibargüengoitia falleció fuera de programa (un accidente de aviación en Madrid), apenas de 55 de edad. Ahora se le echa más en falta: nos urge alguien que nos ayude a digerir los tiempos que corren y el gobierno que nos aqueja. Esperemos que pronto surja quien nos tonifique el optimismo y refuerce nuestros cerebros para no llegar babeando al 2024 (‘Año de la Esperanza’, se propone desde ahora que se le llame).

La premura en que aparezca tal valedor, es de imposible aplazamiento si consideramos que encima de los ominosos síntomas que cada día acumula  el Presidente de la república en sus mañaneras, acaba de advertir este domingo, desde el Puerto de Veracruz: -“(…) que se preparen los conservadores, nuestros opositores, porque no vamos a dar tregua, ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso (…)” -lo que sin mucho estirar su discurso, tiene tufo a declaración de guerra (política). ¡Estar pobres, ser muchos y parió la abuela!

Aunque, posiblemente no sea para preocuparse tanto esta declaración pues no sabemos que significa ‘conservadores’ en su idioma; a lo mejor se refiere con ese término a los políticos corruptos y entonces estaría muy bien que no le afloje; ahora que si se refiere a los que son partidarios de mantener la tradición y son contrarios a todo cambio o reforma, entonces la cosa cambia: en democracia es muy válida esa postura y ya en las urnas se decide si prevalece y se hace gobierno. Ante ellos, los conservadores de derechas e izquierdas, vale presentar argumentos diferentes y hasta opuestos, sin descalificarlos por el solo hecho de no pensar como uno o en este caso, como el Ejecutivo. Faltaba más.

Lo preocupante es que el propio Presidente con esa su vocación pedagógica, haya aclarado que cuando dice ‘conservadores’, se refiere a sus opositores, a los que endilgo ser nostálgicos “del antiguo régimen corrupto, de injusticias y privilegios”. O sea: si usted no está de acuerdo con el Presidente, usted es opositor y un entusiasta del régimen corrupto, de la injusticia y del privilegio, punto, sin matices. Esto es fundamentalismo y más certeramente, egocentrismo: ‘conmigo o contra mí’ y eso se concreta, como también él precisó, en ‘lealtad ciega’. Chulada.

Como el Presidente habla su propio lenguaje y para acabar de torcerla, usa más adjetivos que sustantivos, nos urge junto con un ‘Manual para sobrevivir a la 4T’, un diccionario que nos permita entender bien su discurso; para empezar, que los académicos se pongan a desentrañar qué entiende o quiere decir, cuando usa los siguientes términos:

“Achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, arrogante, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, chachalaca, cínico, conservador, corruptos, corruptazo, deshonesto, desvergonzado, espurio, farsante, fichita, fifí, fracaso, fresa, gacetillero vendido, hablantín, hampones, hipócritas, huachicolero, ingratos, intolerante, ladrón, lambiscones, machuchón, mafiosillo, maiceado, majadero, malandrín, malandro, maleante, malhechor, mañoso, mapachada de angora, matraquero, me da risa, megacorrupto, mentirosillo, minoría rapaz, mirona profesional, monarca de moronga azul, mugre, ñoño, obnubilado, oportunista, paleros, pandilla de rufianes, parte del bandidaje, payaso de las cachetadas, pelele, pequeño faraón acomplejado, perversos, pillo, piltrafa moral, pirrurris, politiquero demagogo, ponzoñoso, ratero, reaccionario de abolengo, represor, reverendo ladrón, riquín, risa postiza, salinista, señoritingo, sepulcro blanqueado, simulador, siniestro, tapadera, tecnócratas neoporfiristas, ternurita, títere, traficante de influencias, traidorzuelo, vulgar, zopilote”. (Florilegio compendiado por don Gabriel Zaid, no saluda uno con sombrero ajeno).

Otra posibilidad para salvar la cordura -y el hígado- de aquí al 30 de septiembre de 2024 -fin de este fantástico sexenio-, es no prestar tanta atención al discurso presidencial. Las palabras, si no pasan a los hechos, suelen no ser tan perniciosas; y sin ganas de incomodarlo, hasta el momento nada de lo que ha hecho es irreversible: le gana su tendencia a polemizar, su gusto por oírse y el delirio de recorrer los pasillos de Palacio Nacional, repitiendo: ¡sí, sí pude!

Lo malo es que como siempre, al final de su gobierno, la evaluación será fría, breve e inapelable: seguridad, salud, economía, educación y en su caso, dada su insistencia, erradicación de la corrupción. Él parece no saberlo (o es un maestro fingiendo), pero su administración no presenta avances, va mal en todos los rubros y el tenochca simplex es cruel al juzgar y está en riesgo de que lo califiquen con otro adjetivo no muy usado: mequetrefe.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *