“Mientras peor, mejor”: La Feria

SR. LÓPEZ

Un tal Manuel fue el marido de tía Beatriz, lado materno toluqueño; un vinagrillo, autoritario, al que nada parecía bien y peor: tacaño y cicatero, daba diario el ‘gasto’ apenas suficiente para que no murieran de hambre y siempre decía: -“De mí comen y el que paga, manda -lo sufrían ella y sus cinco hijos (tres niñas y dos varones). La hija mayor, Beatricita, a los 14 de edad y sin decir nada a nadie, dejó la escuela, consiguió fiado algo de fruta y puso un puesto en la calle; de uno en uno todos sus hermanos, se pusieron a trabajar en lo que después la gente llamaba ‘el puesto de los güeros’. No mucho después, Beatricita dijo a su padre: -Ya no des gasto, te vas o nos vamos, como prefieras –él se quedó porque eran ‘sus muebles’. ¡Fueron tan felices!

En aquellos días (martes l7 de abril), dijo Andrés Manuel a sus discípulos: “Seremos juzgados según nuestra relación con los pobres. Cuando Jesús dice: ‘a los pobres siempre los tendréis con vosotros’, dice: ‘yo estaré siempre con vosotros en los pobres, presente en ellos’. Este es el centro del Evangelio, y seremos juzgados por esto”. ¡Amén! (Juárez sufre).

Luego citó con calzador algo de ‘Los sentimientos de la nación’, de José María Morelos:

“¿Qué decía Morelos?, que se modere la indigencia y la opulencia; que se aumente el salario del peón; ¿qué decía Morelos?, que se eduque al hijo del campesino y el barretero, igual que el hijo del hacendado; que haya tribunales que protejan al débil”.

Comenzando con lo de Morelos: no dijo eso. El punto 12 de ‘Los sentimientos’ (14 de septiembre 1813), dice a la letra: “Que como la buena Ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia; y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto”.

Lo del barretero y el hijo del hacendado es de la cosecha de nuestro Guía Espiritual que con modestia y sin atribuirse el mérito, enriquece el texto de Morelos que por cierto, se refiere a las leyes “que dicte nuestro Congreso”, no a lo que salga de los sacros calzones presidenciales ni a las que consiga mangoneándolo para hacer su real y regalada, como por ejemplo, para darle chamba a Paco Ignacio Taibo II (a) ‘El dobladas’.

Y como nuestro Faro y Luz metió a Morelos en la plática, sin ganas de debatir se le recuerda que en los sentidos ‘Sentimientos de la nación’, dijo don José María que ‘fuchi’ al tirano y ‘guácala’ los liberales:

“11. (…) la Patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el Gobierno, abatiendo el tiránico, substituyendo al liberal (…)”

Aparte y ya en estas, en los ‘Sentimientos’, lo siento mucho, también dice:

“14º Que para dictar una Ley se haga Junta de Sabios, en el número posible, para que proceda con más acierto (…)”. (Se repite lo de los sacros calzones presidenciales).

Pero, volvamos a lo mero macizo de la ‘Buena Nueva’ de la homilía mañanera de ayer (“El Sermón de Palacio”… ya se vio él en capítulo especial de nuestra historia): las citas sobre Jesús el Cristo y los pobres…

¡Cuidado!, porque todo pareciera indicar que el Presidente nos quiere vender la versión Disney de Jesús el Nazareno que algún piadoso oriundo de su natal Macuspana le enseñó (o él por su cuenta leyó que Jesús fue ‘el primer comunista’, en alguna revista de esas que cuentan ‘La Guerra de los Treinta Años’ en dos párrafos con hartos dibujitos), y no, los Evangelios, sagrados para no pocos terrícolas, dicen otras cosas que muy difícilmente se traga hoy el común de los mortales; por ejemplo:

“Esclavos, sométanse a sus amos con todo respeto, no sólo a los que son buenos sino también a los que son crueles” (Primera Carta de San Pedro; 2:18). A ver, que nos explique eso el Presidente.

“Que la mujer aprenda calladamente, con toda obediencia.  Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada. Porque Adán fue creado primero, después Eva” (Carta de San Pablo a Timoteo 2: 11-13).

O ya más en la arena que él prefiere moverse:

“Jesús dijo entonces a sus discípulos: ‘En verdad les digo que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. Otra vez les digo que es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios’”. (Mateo 19:23-26).

Porque el Jesús de los evangelios no es ningún dejadito, que hablaba como Enrique Rambal, suspirando y alzando las cejas como sufriendo, mire usted:

“Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá y decapitadlos delante de mí”. (Lucas 19:27)

Nuestro Presidente, es obvio, tiene un serio empacho de ideas. A ratos es juarista y laico, y a ratos cristiano; es socialista pero su política macroeconómica del país -por él avalada-, es neoliberal 100% ‘proof’; a ratos es maderista y a ratos el gran dictador; se pone a vender cachitos de la Lotería a los empresarios y luego les niega todo, les cancela obras, les suspende licitaciones; combate la corrupción pero compra por asignación directa. Por su discurso parece creer que la circunstancia nacional de 2020 se resuelve con conceptos del siglo XIX: conservadores, liberales; o del más rancio priismo echeverrista tan demodé.

El Presidente sufre otra grave indigestión: no asimiló nunca su triunfo ni procesa la importancia de que siendo indiscutibles sus 30 millones de votos, 60 millones de electores no votaron por él. Y se siente invencible, quiere los 500 pasteles nomás para él, por eso está convencido que a pesar de la pandemia “el pueblo está unido y, puedo decir, feliz, feliz, feliz” (El Universal, 1 de abril); por eso tuvo al frente de Morena a una señora como Citlali Ibáñez Camacho (a) Yeidckol Polevnsky Gurwitz, porque entre menos capaz sea alguien, lo cree más dócil y menor amenaza a su preeminencia.

Y, así, sin él saberlo, no es Jesucristo a quien debe citar sino a Lenin: “Mientras peor, mejor”.

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