Montaña rusa: La Feria

SR. LÓPEZ

La prima Chata (Eulogia, ni modo de decirle así), siempre fue alzada y siendo guapa estándar se sentía como de Hollywood. Ya pedida, repartidas las invitaciones de matrimonio y recibiendo regalos, el novio se le rajó pero ella no dijo nada en su casa. Primero muerta que aceptar que la habían plantado. Ominosamente se acercaba la fecha de las nupcias; desesperada, con extrema discreción pidió consejo a Pepe (ya sabe, el más impresentable primo que tenerse pueda), y él le dijo que no fuera mensa, que el cuento se le iba a acabar el día de la boda, que si no quería que se supiera en la familia que la había dejado el novio, que dijera que ella lo había botado. Eso hizo la Chata y en desquite le hizo tiras el prestigio al huidizo doncel. En esas cosas, Pepe no fallaba.

Según las empresas de seguimiento de noticias para saber cuáles llaman más la atención del respetable, no está en primer lugar la pandemia que atenaza al país, ni la inseguridad o la crisis económica que corroe a la nación. No. Pero eso puede malinterpretarse como desinterés, cuando bien puede ser que ya no sean noticia esas terribles cosas y cuando lo malo deja de ser noticia es pésima noticia.

Al mismo tiempo se nos presentan encuestas en las que el Presidente está por encima del 50% de popularidad. Lo que es interesante, considerando que el caballero de Palacio no es candidato ni a la ‘Flor más bella del ejido’. ¿Para qué le sirve a él -o a México-, que sea muy popular? Para absolutamente nada y además, la popularidad nunca ha sido garantía de nada (caso de estudio: Adolfo Hitler: las multitudes literalmente, deliraban por él… ¿y?).

Los temas que acaparan la atención son otros, los fija cotidianamente el Presidente de la república usando con vigor de recién casado la tribuna de su conferencia de prensa mañanera. Sería de esperar que los analistas de la circunstancia política que prestan sus servicios a Presidencia, la Secretaría de Gobernación o a los que disfrutan de la dicha inicua de hablarle al oído al Ejecutivo, los alerten: no es necesariamente bueno ni aprobatorio, que la gente ponga atención a algo, pues bien puede ser exactamente lo contrario: malo, reprobatorio y hasta burla de la galería, donde chacoteamos los orgullosos integrantes del peladaje nacional.

Como bien sabe usted, mágicamente aparecieron en internet, dos videos y una grabación del hermano Pío del Presidente, recibiendo dinero del nada pío David León, representante de Manuel Velasco, exgobernador de Chiapas al que para saber qué clase de gobernante fue, se propone soltarlo en cualquier plaza de esa bella entidad, sin guardaespaldas… con media hora basta: sale emplumado (si sale).

En respuesta a esas filtraciones, el Presidente recurrió al viejo truco de cínicos, mendaces y similares: mentir con garbo. Pero, endiosado por sí mismo, no capta que se incriminó. Sí. Aceptó saber de esos dineros y explicó su origen con ganas de arrancarles carcajadas a los consejeros del INE (el pueblo se cooperaba para ayudar a su ‘movimiento’, cuando ya era partido y tenía presupuesto oficial… la gente apenas tiene para comer, mi buen, búsquese otra explicación). Y más se auto-imputó al agregar que su sueldo lo obtenía entonces de lo que le depositaba la gente en ‘una cuenta de Banorte’… ¡áchis! ¿y no lo mencionó en sus declaraciones de impuestos? (otro delito, así sea fiscal).

Ayer, el Presidente le echó más leña a la hoguera, amagando con realizar una consulta popular para enjuiciar a los expresidentes: “Yo estoy porque si se va a juzgar a expresidentes, que sea mediante una consulta, que sea la gente, la mayoría, la que decida (…)”; y dijo que eso es democracia. No, eso no es democracia, eso es evadir sus responsabilidades y meter otra vez la pata: es ilegal someter a votación popular que se aplique la ley.

Y para no dejarse resquicio de huida, agregó que si lo citan a declarar sobre el asunto de su hermano Pío, iría sin temor porque siempre ha hecho de su vida pública “una línea recta” (así dijo, lo que usted no sabe es que en geometría de Macuspana, la línea recta es una serpentina), y agregó que en ese caso aprovecharía  “para ir a hablar de los que me acusen, aprovecho para aportar pruebas, como le llaman los abogados, supervenientes, aprovecho el viaje para que quede esto completamente claro”… ¡ah, que don López Obrador!, se adornó con lo de las ‘pruebas supervenientes’, pero no serían eso porque para serlo debería estar cerrado el término de recepción de pruebas en un proceso y esto no es todavía ni averiguación previa; y volvió a meter la pata: si tiene pruebas de algún ilícito no hay justificación para retenerlas, menos él que es el Presidente de la república (y ocultar pruebas también es delito, máxime en quien juró cumplir y hacer cumplir la ley).

Engallado, remató diciendo: -“(…) pensaban que con eso nos iban a detener, al contrario” –‘eso’ son los videos y la grabación de su hermano en sus delincuenciales encuentros.

Esto debiera tener límite. Suponga que el Presidente pide a la Cámara de Diputados o Senadores la celebración de la encuesta. Ellos tendrían que rechazarla por ser obviamente inconstitucional, pero si la aprueban, la tendrían que mandar a la Suprema Corte para que se pronuncie sobre si es constitucional. Y no es. Y si lo fuera, no podrían juzgar a los expresidentes ni cambiando la Constitución porque no sería retroactiva y solo pueden ser juzgados por traición a la patria o la comisión de delitos graves del orden común (artículo 108, párrafo segundo).

El Presidente de una manera cada vez menos discreta, trata de distraer al respetable. Tan en eso anda que se aventó la puntada de hacer un comercial para vender cachitos del sorteo de la Lotería Nacional, para ‘rifar el avión’, aunque sabe que no se está rifando el avión. Da pena esto.

El Presidente decidido a mantener su circo, sube la apuesta. Bueno, allá él: sus adversarios no tienen nada qué perder y él sí, mucho y a este paso lo que le queda de sexenio será una montaña rusa.

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