Mujeres que decidimos no ser madres

Nunca tuve la menor duda: tener hijos no era para mí. Punto. No hubo drama en la decisión. Me parecía una consecuencia lógica de mi estilo de vida. Es más, ni siquiera le dediqué pensamientos profundos a esa determinación. No fue problema tampoco en mi matrimonio porque no era tema, fue una decisión. Sólo que estas decisiones se vuelven tema cuando con ellas, trastocas el fluir de la sociedad como debe ser. O algo así.

En tus veinte comienzan las preguntas: “¿cuándo piensas tener hijos?”. En tus treinta, las preguntas se vuelven más incisivas: “¿cuánto piensas esperar para tener hijos?”. En tus cuarenta, las preguntas se convierten en lamentos casi sancionadores: “¿no pudiste tener hijos, verdad? Pobre. ¡Te estás perdiendo lo mejor de ser mujer!” La identidad amarrada a la procreación. Y me imagino que cuando llegue a los cincuenta las preguntas pasarán a advertencias: “A ver cómo le haces ahora que estés vieja. ¿Quién te va a cuidar?” Lo curioso de esto es que quienes se sienten incomodados por la decisión de una mujer de no tener hijos, son justo los que hacen estas preguntas que aparentan preocupación por la salud mental de la renegada.

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, fecha reivindicativa que tiene como lema “el empoderamiento de la mujer para el empoderamiento de la humanidad”. Es decir, que cada mujer pueda escoger y vivir sus decisiones, sean de la índole que fueren. Y escucharemos sobre los grandes problemas que aún aquejan a las mujeres: inequidad laboral, social, política, judicial, empresarial, educativa; violencia física, verbal, sexual; discriminación y eternos techos de cristal. Escucharemos de iniciativas de equidad que buscan involucrar a los hombres (#HeForShe de la ONU, por ejemplo); de campañas de concientización sobre violencia y de visibilización de las desigualdades de género. Y tendremos que hablar también de la diversidad y el cambio en las formas de ser mujer, para celebrar que el día de hoy, toca reconocer a LAS mujeres, en plural. O algo así.

Helen Mirren, Audrey Tatou están tal vez entre las caras más visibles de esas mujeres que decidimos no tener hijos. Hay, incluso, una especie de movimiento NoMo (NoMother) que pretende trazar pautas para desdramatizar una decisión que tendría que ser personal, pero que la conservación social lee como afrenta colectiva. Quienes optan por no procrear, apuestan por la reivindicación de un espacio libertad frente a una sociedad que cree que una mujer debe dar a luz.

Llegamos a este Día Internacional de la Mujer con retos añejos, violencias enquistadas y nuevas realidades. Con roles tradicionales y también espacios de reinvención. Yo, por lo pronto, celebraré la posibilidad de ser. Aunque mis amigas sigan sintiendo la necesidad de mostrarme toooooodas las fotos de sus hijitos. Es que se me olvida: me estoy perdiendo de lo mejor de la vida. O algo así.

 

 

Por Gabriela Warkentin

(Comunicadora y académica)

Twitter: @warkentin

 

EL UNIVERSAL

 

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