Muy agradecido: La Feria

SR. LÓPEZ

Allá a principios del siglo pasado (ya no, entonces sí), los López de Autlán eran tomados muy en serio por todo mundo, por su fama de serios en sus tratos y de morirse en la raya antes que faltar a su palabra, aunque también por matreros, entrones, un poco bestias y dispuestos a tirar la sangre que hiciera falta si alguien les hacía una (nunca había segunda)… y eran muchedumbre. Una vez llegaron al pueblo unos señoritos de Guadalajara que dijeron iban a trazar la ruta de la vía del tren, cosa buena. Cuando el Alcalde supo que eso significaba expropiar algunas tierras de don Tomás, abuelo de la abuela Elena, mandó por él y le explicó delante de los ‘ingenieros’. Sin mucho hablar don Tomás dijo que por donde querían pasar, no pasaban, porque le partían sus potreros, que movieran tantito las rayitas en sus planos y entonces, con gusto les daba la tierra que necesitaran, gratis. Los petimetres le dijeron que le estaban avisando, no pidiendo permiso. Don Tomás miró al Alcalde, se puso en pie, se caló el sombrero y se retiró, sin una palabra. El Alcalde, pálido, dijo que se regresaran por donde habían venido y le llevaran recado al Gobernador, invitándolo a Autlán para arreglar eso. Al mes volvieron con la respuesta: -Dice el señor Gobernador que a hacer el ridículo no viene y que se haga como don Tomás diga –pues sí.

Ya empezó en la prensa yanqui el rumor de que nuestro Presidente va a recibir en privado (esperemos), un rapapolvo del gañán del Trump, por los atropellos propinados por la 4T a los empresarios yanquis que tienen contratos firmados y respaldados por el tratado comercial México-EUA-Canadá (el TLC de antes y el de ahora, el T-MEC). Que habrá fotos cordiales, apretones de manos y declaraciones de amistad… dependiendo del humor del Trump. ¡Ah! y también que los del Partido Demócrata están que trinan porque lo consideran un apoyo implícito al republicano que busca la reelección; más nos vale ahora que no gane Biden (¡oooremos!).

Lo que no sabe la prensa yanqui es que nuestro Presidente trae tatuada la bandera tricolor en el pecho y para que me crea le recuerdo algunas cosas que ha dicho Andrés Manuel López Obrador del tal Trump:

Durante las varias giras que durante su campaña, hizo por los EUA, nuestro ahora Presidente dijo varias veces (citas tomadas de su libro ‘Oye, Trump’, editorial Planeta, 2017): “(Trump) es un irresponsable gobernante neofascista (…) es una canallada que Trump y sus asesores se expresen de los mexicanos como Hitler y los nazis se referían a los judíos”. ¡Así se forjó el acero!

Luego, el 18 de mayo de 2018, en Huajuapan, Oaxaca: “(…) el mandatario de Estados Unidos nos va a tener que aprender a respetar (…) va a entender que debe de moderarse, que no debe de estar ofendiendo al pueblo de México (…) si lanza un tuit ofensivo, yo me voy a hacer cargo de responderle”. Aplauso patriótico del enardecido respetable.

Por su lado, antes, el patán Trump, dijo el 1 de febrero de 2016, en su discurso de inicio de las elecciones primarias del Partido Republicano: “(…) México no es nuestro amigo”; en la frase anterior dijo que ‘ama a los mexicanos’ (… ¡ay, amor ya no me quieras tanto!)

Y desde antes ya nos traía entre ojos el barbaján Trump, el 24 de febrero de 2015, puso un tuit que reza: “Tengo ganada una demanda en el corrupto sistema de México que hasta hoy no he podido cobrar. ¡No hagan negocios con México!” (la verdad es que en esta sí tiene razón el copetón, no ha podido quedarse con unos terrenos que recibió en garantía); pero el “no hagan negocios con México” ahí quedó.

Ya Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador cambió tantito su discurso y del “nos va a tener que aprender a respetar”, pasó a “(…) los hombres de Estado y aún más los de Nación, estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y a llevar a la práctica, por siempre, el bello ideal de la no-violencia” (carta del 30 de mayo de 2019, cuando Trump amenazó con imponernos un arancel del 5% si no parábamos la migración… y la paramos, sí señor)… ¡ah!, el bello ideal de la no violencia.

Luego, el 22 de marzo pasado, nuestro Presidente informó a la nación que sostuvo una conversación telefónica con el Trump (¡imagínese!), y que fue una “plática afectuosa”, en la que, dijo él, “agradecí su decisión de no cerrar la frontera” y que “reafirmaron el compromiso de trabajar siempre juntos” (imagine al Trump conmovido oyendo tararear a nuestro Ejecutivo: “Y así… juntitos los dos… cerquita de Dios… será lo que soñamos…si nos dejan… te llevo de la mano corazón y ¡ahí nos vamos!”… ¡ajúa!)

Si de veras la presencia de nuestro Presidente en la Casa Blanca (no, no la de la exesposa de Peña Nieto, la que habita el Trump), le sirve electoralmente, es cosa que ignora el del teclado, pero lo que está claro es que el señor pelos Miss Clairol (rubio 80, ‘long max’), sabe que él dispone y nuestro Presidente pone. Y va a ir.

Lo que no se entiende es que ayer, en su mañanera, nuestro Presidente haya dicho que es contrario a la nación que la Suprema Corte de la Nación haya admitido el recurso de amparo solicitado por la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), contra el acuerdo emitido por las puras naguas de la señora secretaria de Energía, doña Nahle, que limita la participación del sector privado en energías limpias (30 mil millones de dólares), acuerdo que pone a dudar al inversionista más bragado en la seguridad legal que podrá tener su dinero en México.

Y menos se entiende, sabiendo que va a ver al Trump, que haya amenazado a los inversionistas extranjeros que buscan el amparo de nuestras leyes, que los va a demandar por fraude. ¡Áchis! Bueno, pero son contratos, están firmados, conforme a las leyes de nosotros y el entonces TLC; y si algo en ellos estuviera mal, los responsables serían los funcionarios mexicanos, no el contratista. Bueno, ya el Trump le va a explicar y nuestro Presidente regresará diciendo que viene muy agradecido, porque eso sí, es muy agradecido.

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