No le mueva: La Feria

SR. LÓPEZ

Seguro recuerda que el 14 de enero de 2019, le comenté de tío Mencio -de Autlán, lado paterno-, un tío abuelo de la abuela Elena del que contaba muy divertida que ya viejito y ciego, cuando le llegaba correo, su esposa o cualquiera de sus hijos le leía sus cartas… desde la puerta de su recámara, porque si había malas noticias, aventaba lo que tuviera a la mano y soltaba bastonazos a lo loco (a ciegas), enojadísimo con quien solo estaba haciendo el favor de leerle las novedades.

Para rabia del gobierno de la 4T, personificado en su totalidad por el Presidente, la prensa nacional y extranjera, desde el principio e incluso desde antes del inicio de su administración, informó que las cosas no iban a ir bien. Dos muestras:

El Universal (el de aquí), 8 de enero de 2019: “Bruselas.- “El gobierno de Andrés Manuel López Obrador constituye (…) uno de los mayores riesgos para el entorno geopolítico en 2019, sostuvo en un reporte la consultora Eurasia Group”. (Eurasia Group no es la miscelánea de la esquina: es la consultora de riesgo político y tendencias globales más importante del mundo). A los 38 días de haber tomado el poder: uno de los mayores riesgos para el entorno geopolítico.

Infobae (de Argentina), 10 de enero de 2019: “La revista Time consideró que Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, está entre los 10 temas de riesgo de la geopolítica global de 2019”. A los 40 días de haber tomado el poder: riesgo global.

Dirá usted que es rudeza innecesaria ponerse memorioso, jura este López con la mano derecha sobre la Biblia y la izquierda sobre el Corán, que no son ganas de molestar, sino que la reciente (y en litigio), reforma a la Ley de la Industria Eléctrica y la inminente iniciativa de contrarreforma a las leyes del sector petrolero y el gas, ratifican la decisión presidencial de formar trío con Lázaro Cárdenas y López Mateos (no de requinto, a las maracas).

Limpiar lo que hubiera que limpiarse en los contratos vigentes con empresas del sector energético de México y el extranjero, no satisface al Presidente. Su proyecto es ser prócer, olvídese de la 4T o de México, el proyecto es él. Lo malo es que rascarle en mal lugar al tío Sam es arriesgarse a que nos ponga patas arriba.

El tío Sam no es el gobierno de los EUA sino un muégano de grupos de interés muy poderosos, pero MUY poderosos, por ejemplo:

El Partido Republicano, tiene el Instituto Republicano (IRI), que ha apoyado organizaciones golpistas como la ‘Otpor!’ (¡Resistencia!) que en gran medida ayudó en Serbia a expulsar del poder a Milósevic en el 2000.

Los del Partido Demócrata, el Instituto Nacional Demócrata (NDI), señalado por sus nexos con la CIA y por formar líderes locales en naciones de América Latina; se le acusa de apoyar los golpes de Estado en Bolivia, Brasil, Venezuela y Nicaragua (que conste, son rumores).

La ‘National Endowment for Democracy’, NED, financiada por el Departamento de Estado de EUA, actúa globalmente a través, entre otros, de las filiales de la inmensamente poderosa federación sindical AFL/CIO, muy influyente en México.

La ‘Freedom House’, con sucursales en todo el mundo, al mando, si no lo han corrido, del exdirector de la CIA James Woolsey y (redoble de tambores), la ‘Open Society Institute International Renaissance Foundation’, del multimillonario George Soros, quien financia con amplia generosidad movimientos de oposición en donde le apetece.

Y no se le olvide el Comité sobre el Peligro Actual de los EUA (CPD), antes Fundación para la Defensa de las Democracias, originalmente dedicado a financiar, organizar y dirigir subversiones en lo que fue el área de poder de la Unión Soviética y otras partes del mundo, también al mando de James Woolsey.

Son organizaciones que no se coordinan entre sí, cada una cuida los intereses que representan que en no pocos casos coinciden y no se estorban entre ellos.

Si piensa que el del teclado está viendo moros con tranchete, entérese: el propio Servicio de Investigación del Congreso de EUA sobre Relaciones Internacionales (protocolo RL30172), informa que 59 veces su país ha invadido o intervenido militarmente otros países (29 en América Latina y el Caribe). Y por si piensa que eso era antes, abróchese el cinturón: en este siglo, según ese informe, han metido bayoneta en Afganistán del 2001 a ahora; Filipinas en 2002; Guerra de Irak del 2003 al 2011; Somalia en 2007; Libia, 2011; Yemen, Pakistán, Somalia, 2011-2012; Irak y Siria, 2014 a la fecha. Si le gustan las emociones fuertes busque “Encyclopedia of American Foreign Policy, Volume 1”; “Dictatorships”; DeConde, Alexander et al.; Simon & Schuster, edición 2001.

Algunas de esas gracias han sido a iniciativa precisamente de sus petroleros; no todas, algunas. Pero no se aflija: no nos van a invadir, no son tan tontos, a México lo tienen agarrado de donde se imagina y sería una vulgaridad decirle: si les pega la gana y les cueste lo que les cueste, si les colmamos el plato (¿colmamos, Kimosabi?), nos revientan la economía y en caso de apuro, financian grupos políticos opositores… o guerrilleros.

Calcular que el gobierno de los EUA no se atreve a una barbaridad con México, puede ser muy acertado, es muy acertado. El problema es que en ese país hay organizaciones ajenas a su gobierno o con gran autonomía dentro de su gobierno, con cero escrúpulos éticos y el dinero suficiente como para dar más que mucha lata.

¿Quieren los grandes capitalistas del mundo ver a México de rodillas?… no, hasta flojera les da… ¿qué quieren?… una cosa mucho muy complicada en este sexenio: que se cumplan los contratos que tienen firmados con el gobierno.

Por si se le olvidó, el diario El País (España), el 9 de noviembre de 2003, publicó una entrevista con Francisco Gil Díaz, entonces nuestro secretario de Hacienda, quien declaró: “(…) el 90% de nuestro comercio exterior depende de EEUU y el 75% de la inversión extranjera proviene de ese país. Nuestra economía depende en un 99% de Estados Unidos”.

Señor Presidente, no le mueva.

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