OHL, corrupción organizada

Nuevo escándalo profundiza la implicación del gobierno en corrupciones: “casa blanca”, Malinalco, señalamientos al secretario y al subsecretario de Gobernación por posesión de casas financiadas por constructoras beneficiarias de millonarias concesiones. Ahora OHL ya célebre por su espectacular expansión gracias al gobernador Peña, de paso el de Puebla.
La difusión de conversaciones entre funcionarios de OHL y otra con el secretario de Comunicaciones mexiquense revelaron fraudes, incrementos ficticios de inversiones, sobrecostos, elevaciones arbitrarias de peajes, en torno al Viaducto Bicentenario, Toluca-DF. Las conversaciones descubren no sólo maquinaciones ilegales de OHL, también complicidad con autoridades mexiquenses, de quienes reciben aprobaciones de sus confabulaciones, como rutina, lo que aparece al analizarse las operaciones del binomio delictivo. Las acciones de OHL se desploman; la Bolsa de Valores, de Ruiz Sacristán, hermano del funcionario de OHL, “investigará”; el español de “arreglos telefónicos” huye; el gobernador Eruviel despide, con sanción ridícula, al secretario de Comunicaciones, responsable con él mismo, de las autorizaciones y anuncia “investigaciones a fondo”, ¿cómo en Tlatlaya? Simulación habitual del gobierno, negar responsabilidad y montar soluciones ficticias: la de la casa blanca, revivir la Secretaría de la Función Pública para, con un secretario aquiescente, “estudiar” si hubo “conflicto de intereses” y por su parte, simple negación de los funcionarios señalados de igual connivencia con constructoras beneficiadas por ellos. Impunidad.
OHL teje relaciones con el poder, contratando a ex funcionarios de la élite tecnocrática vinculados íntimamente con dependencias que asignan contratos: José Andrés Oteyza, Patrimonio Nacional; Jesús Reyes Heroles, Pemex; Carlos Ruiz Sacristán, SCT; Emilio Lozoya, Pemex; Sergio Hidalgo, ISSSTE.
OHL controla las autopistas del centro de México; DF, Edomex y Puebla concentran más de 25% del total de autos del país pagando peaje. En 2014 tuvo ingresos por 17 mil millones de pesos, 13 mil millones de utilidades, producto de siete concesiones: Circuito Mexiquense, hasta 2051; Viaducto Bicentenario, hasta 2038; Urbana Norte, hasta 2043; Atizapán-Atlacomulco, hasta 2043; Amozoc-Perote, hasta 2033; Supervía Poetas, hasta 2043; Libramiento Elevado de Puebla, hasta 2044. Además están otros negocios: México-Puebla, Segundo Piso, asociados con gobierno Federal y estatal; Aeropuerto Internacional de Toluca, concesionado hasta 2055. Con Lozoya en Pemex, OHL consiguió tres contratos por más de 2 mil millones de pesos en sólo dos años. El tren México-Toluca, para 270 mil pasajeros diarios, asociada a la familia Hank.
Gigantesco negocio: OHL, en contubernio con el gobierno, infla inversiones, eleva tarifas a conveniencia, amplía términos. La maquinaria tiene cautivos a millones de mexicanos, hasta ahora 25% del tráfico nacional, hasta por cuarenta años. Peña Nieto pretende desembarazarse de acusaciones de corrupción personal, presentándose como promotor del Sistema Nacional Anticorrupción y la Ley de Transparencia, de aplicación a largo plazo. Pero si no actúa ahora, para destrabar este mecanismo corrupto descenderá a la mayor profundidad de corrupción pública.
La corrupción revelada entre OHL y el poder, ya pública, de quererse resolver, no sería con despidos y renuncias, requiere de la acción de todas las instituciones investigadoras del Estado, auditorías federales y locales, “órganos de control interno” para la revisión de todos los contratos de OHL y conjurar el modus operandi de OHL con los gobiernos federal y locales que las conversaciones exhiben.
La corrupción generalizada es nuestro principal problema y la impunidad que la alimenta, por ser el poder mismo, responsable de la legalidad, el corrupto corruptor. La corrupción no está al margen del régimen político, viven en simbiosis. Un gobierno carente de ética, sin valores nacionales, sin compromisos sociales, abocado a emprender grandes obras impuestas, como auténtico plan de negocios, genera la descomposición de la República. Enfrentamos así, la corrupción organizada.

Por Manuel Bartlett
(Senador de la República)
EL UNIVERSAL

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