Otra: La Feria

SR. LÓPEZ

Un tío del lado materno toluqueño, tío Carlitos, era arquitecto, fue de los primeros egresados y titulados de la que fue Escuela Nacional de Arquitectura, de la UNAM (‘facultad’ la hicieron después, debe haber alguna razón). Nadie de la familia, nunca, utilizaba sus servicios profesionales. Una vez, este menda, siempre curioso y entonces, imprudente (lo primero no se le quitó nunca, a Dios gracias; lo segundo, a coscorrones y con los años, sí, totalmente), dijo al abuelo Armando (que no daba cocos ni regañaba, nunca), que le parecía increíble y muy mal, que toda la familia contratara arquitectos para sus cosas, si tío Carlitos era tío Carlitos, de la familia pues (para mayor precisión: primo hermano de la abuela Virgen, la de los siete embarazos, por obra y gracia, del susodicho abuelo Armando); era arquitecto con muchos años de experiencia y se le notaba a leguas que le hacía falta chamba (andaba siempre hecho una facha, abajito de pobretón). El supradicho abuelo, con paciencia y procurando no ser muy indiscreto, explicó al entonces mocoso López, actual texto servidor de usted, que no eran así las cosas, que hacía mucho tiempo, el tío Carlitos hizo la casa de sus propios papás… y tuvieron que sacar tres hipotecas, para que terminara la obra, con tres años de retraso; luego, a tía Rosita, en Toluca, le fue a hacer unos “arreglos” y la impermeabilización de su colonial, céntrica y hermosa casa de tres patios arcados en cantera fina… y casi casi la tenía que vender para pagar lo que tío Carlitos presentó como liquidación de todo lo que hizo (ahí entró al rescate otro tío, pero eso da pena contarlo, quede usted tranquilo sabiendo solo que tía Rosita habitó su casa hasta su serena muerte a los 117 de edad, no se malogró la bebita); y también, tío Carlitos, le cambió la ventanería de fierro a la casa del tío Daniel, por aluminio, entonces gran novedad en nuestra risueña patria… y tuvo que vender su coche para pagarle: salió cinco veces más cara y los alcanzó el tiempo de lluvias (empezó en octubre y los tuvo al aire, sin ventanas, hasta julio del siguiente año). Don Armando, aclaró, mesurado y serio como era: -Tu tío es buena persona,  de sus intenciones y honestidad, nadie duda, hijito, pero tu tío es tontito… ¿entiendes?: es ton-ti-to –y claro que entendió el del teclado: era niño pero no era tonto, ni tontito. ¡Pobre tío Carlitos!

Diario Impacto, viernes, 24 Mayo, 2019; 00:00 horas, nota de Daniel P. Zurita:

“El IMCO pronostica un costo hasta de 10 veces más del presupuesto del Tren Maya.

CIUDAD DE MÉXICO.- La planificación del Tren Maya aún no cuenta con estudios suficientemente sólidos, por lo que su desarrollo podría aumentar entre cuatro a 10 veces más allá de los 120 mil a 150 mil millones de pesos (7 mil 877.4 mdd) calculados por el Gobierno.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dijo que en un análisis de experiencias internacionales, se encontraron tres desafíos implicados en el aumento presupuestal del proyecto, de tipo económico, ambiental y social.

En lo económico, el costo estimado de construcción a partir del estudio asciende entre los 479 mil 920 millones de pesos (25 mil 225 mdd) y un billón 599 mil 767 millones de pesos (84 mil 087 mdd), un rango entre cuatro a 10 veces mayor que los 120 a 150 mil millones estimados”.

(Y sigue la notita… ¡la bomba!):

“Con el fin de evitar dichos costos y generar ganancias, es fundamental que el gobierno realice una evaluación correcta del presupuesto, la densidad de la población, la conectividad, el uso de vías principales y la demanda del tren con otros medios existentes de transporte.

En cuanto al medio ambiente la preocupación se ha centrado en la ruta del tren, que atraviesa una región con una diversidad biológica y cultural única. Es así que debe realizarse una evaluación económica del impacto ambiental con el fin de retroalimentar la factibilidad y el análisis costo-beneficio del proyecto.

De hecho, para iniciar las obras de infraestructura, dicha evaluación deberá ser uno de los ejes centrales y preventivos de la decisión gubernamental para iniciar las obras.

Debe tenerse en cuenta que el 56% de la superficie de los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo es propiedad social y está compuesta por más de mil 406 núcleos agrarios, siendo casi el 100% correspondientes a ejidos. Por tanto, antes del inicio de la construcción, las entidades federativas deberán cumplir con la obligación de realizar una consulta libre, culturalmente adecuada, de buena fe, pública y de manera informada en cada una de las regiones con alta proporción de población indígena.

Para asegurar la cimentación del proyecto del Tren Maya, sin ningún problema en las variables señaladas, el IMCO recomienda: incluir a la población en mecanismos de consulta regulares desde la etapa de planeación del proyecto, con lo que el gobierno podrá gestionar de mejor forma los diversos riesgos sociales e incorporar actividades distintas al turismo en la planeación de la obra.

Además, las líneas que se construyan en tramos urbanos, densamente poblados y cortos, deben obtener la totalidad del Derecho de Vía, antes de iniciar la obra y, principalmente, evaluar el costo de oportunidad de otros proyectos que puedan generar un mayor beneficio a la sociedad, un ejemplo de esto podría ser el Ferrocarril Transístmico, que en realidad ya existe.” (Fin de la cita).

Nosotros, tenochcas simplex, de banqueta y chancla pata de gallo: serenos. No hemos de creer sino en los hechos consumados y mientras son peras o son manzanas, mantener la fe en el timonel nacional.

¡Pobre de nuestro Presidente!, lo engañan o le dicen lo que creen que quiere oír… y así, no se puede (para mayor información, revisar situación general del sector salud en el país).

Decía un viejo político del que este menda fue gato varios años (de angora, pero gato): prefiero que sean malos, los tontos -él usaba otra palabra, que rima con azulejo-, los tontos son peores y hacen más daño.

¡Chin!… ahí para la otra.

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