Peor es nunca: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Carmen (… sí, pobre hombre), fue un tío bisabuelo del lado materno, que este menda vio una vez, siendo muy chico, del que recuerda una masa de cobijas, de la que salía por arriba una protuberancia (debe haber sido su cabeza), y por abajo la punta de dos pantuflas de fieltro, en un sillón junto a una cama (¡ah! y que olía mal). Este tío fue solterón y sin ninguna duda el más rico de la familia, con propiedades en Toluca (claro), Puebla, la Ciudad de México, Madrid y pero-por-supuesto, en Ferrol, La Coruña, Pontevedra y Vigo (la cabra tira al monte), aparte de Lisboa, Oporto y un piso en París. Le digo, era rico en serio. Si a tío Carmen le daba una gripe, las señoras de la familia salían en estampida a Toluca, porque el señor no había hecho testamento (o lo tenía en secreto). Un estornudo de él ponía a rezar rosarios a rodilla a toda la familia. Ya fiambre se acabó el amor: dejó una parte a los arzobispados de Toluca, la Ciudad de México y lo demás, todo, al de Santiago de Compostela. Hubo quien perdió la fe.

Es verdad sabida que la gente se muere… sí, lamento decirle, usted también, tarde o temprano (se le desea lo más tarde que decida el Creador), palmará, pasará al definitivo estado de fiambre que corresponde a todo ser vivo.

Sin comentar ahora sobre cosas como la calidad de vida y todas las múltiples maneras que hay de perder la vida, el sueño más acariciado por nuestros compañeros de especie, es morir después de una prolongada vida bien vivida y rapidito: un infartazo fulminante durante la ejecución del algún acto de su gusto o aún mejor, un paro cardio respiratorio, durmiendo, sin darse cuenta. Despertar y saludar a San Pedro. Precioso.

Pero no son así las cosas en este planeta. Aparte de accidentes y balaceras (hablamos de México), padece la humanidad de enfermedades y epidemias (que si se riegan globalmente son pandemias… ‘tá bueno). Ahora mismo el ‘Covid 19’, que se hizo famoso como ‘coronavirus’, tiene a medio mundo con los pelos de punta. Empezó en China y surca océanos. Ya son varios países con enfermos de esto. Ya llegó a México.

Por supuesto está mejor que bien que se informe a la gente y que las autoridades sanitarias estén preparándose para atajar los contagios y atender a los que se enfermen. Muy bien. Pero no deja de llamar la atención de este irredimible López, el destacado tratamiento de esto en los medios de comunicación de todos los países.

Antes que piense feo de su texto servidor, me explico: actualmente hay otras epidemias más letales que la del Covid 19… y no merecen 15 segundos de atención en los medios de comunicación electrónicos, ni un parrafito en los impresos o digitales. Unos ejemplos:

Cólera: la Organización Mundial de la Salud (OMS), informa que mata anualmente a cerca de 100 mil personas y asuela a Bangladesh, Camerún, Haití, Malawi, Mozambique, Nigeria, Sierra Leona, Somalia y Sudán del Sur, entre otros países.

Meningitis: informa la OMS que de 2004 a 2017, ha habido 42 epidemias de esto (42). Hay vacuna, tiene cura, pero esta enfermedad en todas sus variantes, mató en 1990 a 460 mil personas; en 2013, murieron 303 mil contagiados; afecta países de Europa, Asia y África, continente en el que se presenta la mayoría de los contagios (y nadie anda preocupado a pesar de que en la mayoría de los casos se contagia igual de fácil que una gripe o coronavirus)… y cada año hay 500 mil infectados. Sin alarmantes reportes de prensa.

Sarampión… sí, regresó, y vuelve a ser terrible: 89,780 muertes por sarampión en 2016, en todo el mundo. Hay vacuna, no se explica uno qué pasa, pero así es.

Ébola: mata entre el 50 y el 95% de los que lo contraen. Ha alcanzado a varios países como, Liberia, Sierra Leona, Guinea, Nigeria, Malí, Senegal… y los EUA, Gran Bretaña y España. En 2016 causó 11,323 muertes. En 2019 seguía matando gente (en el Congo 600 niños). No hay cura ni vacuna, entre personas se contagia como una gripe.

Solo le menciono las enfermedades epidémicas de alta letalidad, que matan mucho, pero no se le olvide que según la OMS, cada año hay 390 millones de enfermos de dengue… con arriba de 9 millones de fallecimientos. Pero no da para nota de prensa, sucede en países pobres, muy alejados del mundo industrializado, los muertos no se concentran en pocos lugares… no importa, total.

No se trata de atenuar la amenaza que representa el Covid 19, de ninguna manera. Que mata poco no es consuelo: mata. Y la prevención es tan simple que da coraje su propagación. No entiende uno que alguien venga de regreso de un país en el que hay casos y no llegue con la boca envuelta en la bufanda, salude de lejos a todo mundo y vaya al médico a que lo revise… digo, bajan del avión, vienen de Italia en donde hay un escandalazo por el coronavirus este y ¡nada!, abrazos, besos y vaya usted a saber qué más.

Y el ‘extraño’ contagio a la actividad bursátil no tiene misterio: esto empezó en China, segundo productor del mundo (PIB de los EUA en 2019: casi 21,345 billones de dólares -millones de millones-; China: más de 14,216 billones de dólares… por cierto, México, en un honroso décimo quinto lugar: 1,241 billones de millones de dólares). La previsible caída de actividad turística y de transporte en China y hacia China, espanta primero a algunos inversionistas en esos sectores y luego vienen los copiones, que provocan el pánico incontenible. Peor pasó con esa otra gripota, el SARS… y a fin de cuentas, no pasa nada. Unos meses, sí, pero no es el apocalipsis.

Lo que no es un virus y nos debería preocupar más, es la muy grave situación en que ya está nuestra economía.

Se le solicita respetuosamente al Presidente detonar el crecimiento, mantener finanzas sanas, no subir impuestos, respetar los contratos que había cuando tomó el poder y  alentar la inversión privada, que no son propósitos fifís, de la derecha conservadora, sino lo que dice el ‘Eje general sobre la economía’ de su Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024.

Ya es mucho el daño, ya es tarde, pero peor es nunca.

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