Pinchado: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Cleto, del lado materno toluqueño, hizo su no desdeñable fortuna con un negocio muy complicado: una mercería, en la que una venta de tres pesos era rara (botones, hilos, agujas, encajes, listones, estambres, dedales y miles de artículos, todos de poco precio), pero por razón nunca sabida, eran muchedumbres de mujeres las que abarrotaban el enorme establecimiento todos los días. Tío Cleto, viudo sin hijos, a su vez pasó a fiambre y a nadie extrañó que heredara todo, negocio, casas y cuentas bancarias, a tío Ricardo, solterón sobrino de él que trabajó a su lado más de 40 años, desde los siete de edad. Lo que sí resultó extraño a varios de la familia fue que les prohibió la entrada a la tiendasin explicaciones y si iban, alguno de los vendedores les decía ‘de parte de don Ricardo’ que por favor se retiraran. Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, sabía la razón: el tío Cleto montó la tienda y la creció a sus monstruosas proporciones, con préstamos a la palabra de algunos parientes, precisamente los que no recibía el nuevo dueño: no le fueran a querer cobrar. Tío Ricardo se enredó con una de las empleadas, muy chamaquita, quien tuvo a bien embarazarse y cuyo papá resultó ser Comandante de la policía judicial de entonces (años 60’s del siglo pasado). Cárcel o boda: mejor se casó… por bienes mancomunados (con la escuadra 45 del inminente suegro clavada en el costillar). En pocos meses el que mandaba en la mercería era el suegro. De tío Ricardo decían que vivía en Tijuana, pero no se supo bien nunca. Merecido.

Antier domingo, culminó en el zócalo de la CdMx, la ‘Marcha por la Verdad, Justicia y Paz’, que inició en Cuernavaca, organizada por Javier Sicilia, la familia LeBarón, Alberto Athié, Mariclaire Acosta, Jacobo Dayán y otros. El objetivo: exigir un alto a la violencia en el país… ¿atacar al Presidente?… no, lo dijeron hasta el hartazgo, pero igual el Presidente advirtió que no los recibiría en Palacio Nacional, y mandó a que los atendieran con toda cortesía algunos del gabinete de seguridad y la Secretaria de Gobernación.

Ayer lunes, en su mañanera, el Presidente aclaró que “(…) hay que garantizarles todas las libertades y atenderlos con mucho respeto. Se les debe atención especial, merecen atención especial”. Pero también acusó (nota del portal de El Universal de ayer):

“Hay organizaciones afines al conservadurismo que en el tema de la violencia no están demandando, no están exigiendo una explicación cuando menos, a los gobiernos que tomaron la decisión de hacer uso de la fuerza, esas organizaciones no están pidiendo que se investigue a fondo cómo el secretario de Seguridad Publica de Calderón estaba involucrado con la delincuencia, ese señor que está detenido en Nueva York, García, ¿cuándo han escuchado de eso sobre García Luna? Padecen amnesia y todo lo empiezan a ver como que ahora abrieron los ojos, a partir de que llegamos nosotros, guardaron silencio, callaron como momias”.

Bueno… no tanto, don Sicilia y los LeBarón organizaron en 2011, el ‘Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad’, y la primera marcha nacional por la paz (uno por el secuestro y muerte de su hijo; los otros, por un hermano y un cuñado), y no dejaron de exigir a los gobiernos de Calderón y Peña Nieto; ahora a este gobierno le tocó la matanza de mujeres y niños LeBarón, pero no se los achacan al Presidente ni tienen nada en su contra (y se han reunido con él). Alberto Athié es el exsacerdote Legionario que ayudó a destapar el escándalo de abusos del tal Maciel y es un público, activo, valeroso, respetado y reconocido defensor de los derechos humanos, desde cuando menos tiempos de Fox. Mariclaire Acosta, presidenta fundadora del Consejo Directivo de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos; autora de ‘La impunidad crónica de México’, de 2012 (tiempos Calderón-Peña); y Jacobo Dayán, especialista en derecho penal internacional y derechos humanos, desde diciembre de 2006, criticó firmemente a Calderón y calificó su estrategia de guerra como “un documento esquizofrénico”, y el 7 de junio de 2016 (tiempos de Peña), dijo: “La constante ha sido la negación, pasamos del ‘se están matando entre ellos’ del gobierno de Calderón a la negación y posterior descrédito y ataque a organizaciones de derechos humanos y funcionarios del sistema internacional durante la administración de Peña Nieto (…)”.

No, ninguno guardó silencio de momia. Ninguno dijo que la marcha fuera contra el Presidente y su objetivo era, según Sicilia, “(…) recordarle al nuevo gobierno que desde hace años padecemos el horror de la violencia” y que debe colocar como prioridad en su agenda la verdad, la justicia y la paz (…)”. Pues no.

Ayer ya aprovechó el PAN para exigirle respetillo al Presidente. Bueno, eso sí es política. Nada más que esa política sí se vale. Es defensa del innegable derecho a exigir que el gobierno haga algo respecto de su prioritaria responsabilidad: la seguridad pública.

Supongamos que Sicilia, los LeBarón, Athié, Acosta y Dayán, fueran ‘conservadores’… ¿ya no tienen derecho a pedir verdad, justicia y paz?… ¿Qué hará nuestro Presidente si la CNTE o el sindicato de electricistas toman esas banderas, va a dejar de recibirlos?… ¿sí ha recibido en dos ocasiones al pastor de Cristianos Evangélicos, Arturo Farela, porque él no es conservador?… ¿y a los empresarios y banqueros los va a dejar de convocar si se unen a esta petición de verdad justicia y paz?

Según informó el 6 de diciembre pasado, Leticia Ramírez Amaya, coordinadora de Atención Ciudadana en Presidencia, el Presidente atiende un promedio de 400 personas diarias en Palacio Nacional y que ha recibido a cuando menos 700 grupos de inconformes… bueno, el 701 parece que era importante, lo que piden parece que le interesa a 130 millones de mexicanos.

Lo de la economía, lo del Seguro Popular (qepd) y esto de la seguridad, en idioma del deporte sexenal, el beisbol, son tresstrikes y aunque él no lo sepa está ponchado.

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