Por piedad : La Feria

Sr. López

Tía Manola, de las de Toluca, tenía el vicio deshacer prestigios. Con su tonito de voz dulzón, fingía candor y hacía cera y pabilo con honras ajenas, agregando siempre: -Dicen, yo no sé –y cuando alguien defendía al calumniado del caso, repetía: -Ha de ser, pero sí dicen… yo no sé –hasta que se metió con Silvita, la sobrina consentida de tía Victoria, señora sin prestigio qué cuidar, deslenguada y veraz, que en una comida de domingo, con todos a la mesa, le dijo de lado a lado: -Manola, hay algo que nadie dice pero yo sí sé –y la otra cayó en la trampa: -¿Qué, de quién? –y la respuesta cayó como bomba: -De ti y tus supuestos retiros espirituales de una semana con el compadre de tu marido en Puebla y Querétaro… de mi cuenta corre hacerte fama de güila en todo Toluca, síguele con tus chismes, síguele -soponcio, falso desmayo, pero se acabaron los chismes. Y ni era cierto, comentaba sonriendo años después tía Victoria. Hizo bien.
Ayer en su programa matutino de variedades, el Presidente arremetió de nuevo contra los diputados que cometieron delito de lesa investidura presidencial, al votar contra su iniciativa de reforma constitucional al sector eléctrico. Los acusó de traidores a la patria y contundente, pidió que se proyectara en la pantalla del escenario el texto del artículo del Código Penal Federal que se refiere al pavoroso caso y dijo:
“Además está en el Código Penal y ahora lo voy a poner también. ¿Defender Iberdrola o a las empresas extranjeras en contra de los mexicanos no es traición?, ¿que me digan qué es?”
Luego, muy a su estilo, agregó: “Está en el Código Penal, entonces, además, ¿Si ellos sienten que actuaron bien y no son traidores a la Patria qué les preocupa? (…) No voy a andar denunciando, denuncié a Salinas, a Fox, a Zedillo, a Calderón y denuncié al licenciado Peña, no, no, para qué se denuncia, que cada quien se haga responsable de sus actos, pero que no se rasguen las vestiduras diciendo que no son traidores cuando consciente o inconscientemente ‘ayudé a las empresas extranjeras que buscaban destruir a la CFE y dañar a millones de consumidores mexicanos’, porque votaron consciente o inconscientemente por Iberdrola”.
¡Zaz!, cualquier tenochca lector de encabezados se quedará con la impresión de que es cierto el gravísimo cargo que hace a los legisladores, pero no. Mire usted el texto que proyectó y que efectivamente es del Código Penal Federal:
“Artículo 123.- Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de las formas siguientes:
I.- Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero;”
Que alguien le lea y explique al Presidente que los diputados votaron contra su iniciativa de reforma y no contra la independencia de México, nuestra soberanía ni la integridad del territorio nacional, cuantimenos para someter la patria a nadie, a ninguna empresa ni gobierno de ‘masiosares’. No sean malas gentes, no lo dejen solo, explíquenle, es buena persona, nada más es cosa de tenerle la paciencia.
Ahora que, como él está convencido de que son traidores a la patria, entonces resulta que eso de que él no los va a denunciar es cosa más seria porque el mismo Código señala en su artículo 214, fracción III, que estaría cometiendo el delito de ejercicio ilícito de servicio público, penado con uno a tres años de prisión y de treinta a cien días multa, por no hacer nada teniendo conocimiento de que puede resultar gravemente afectada la CFE en su carácter de empresa estatal. No es optativo denunciar, es obligación constitucional y está penado en el Código. Si él está tan seguro, tendría que actuar.
Que se conduelan de él sus asesores, estas cosas no son al gusto, el mismo Código que él invocó, dice en su artículo 225, fracción VIII, que “Son delitos contra la administración de justicia, cometidos por servidores públicos los siguientes: VIII.- Retardar o entorpecer maliciosamente o por negligencia la administración de justicia;” penado con prisión de tres a ocho años y de treinta a mil cien días multa. Si está tan seguro, tiene que actuar, nada lo faculta para expedir impunidades.
Por otro lado, el Presidente está muy tranquilo sabiendo que puede hacer garras la fama pública de los diputados pues en el Código Penal Federal fue derogado el delito de calumnia, sí, pero lo mejor de los dados es no jugarlos, acusar de algo tan grave a los diputados que votaron como votaron, cumpliendo con su función, es andar al filo de la navaja.
No lo desea uno pero puede haber un abogado travieso que tenga presente la fuerza de ley suprema de los tratados internacionales firmados por México, igual que si estuvieran en la Constitución, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, promulgado en el Diario Oficial de la Federación el 20 de mayo de 1981, que en su artículo 17 protege de ataques ilegales a la honra y la reputación (aunque en México esté derogado); que en el 19 prohíbe que nadie sea molestado por sus opiniones; y en el 20.2 manda “Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”. Y andar señalando públicamente como traidores a la patria a los diputados aparte de que no es mono, incita a la ya visible hostilidad y la posible violencia (ya en las redes, más de cuatro entusiastas los han bañado en insultos y amenazado).
Si de veras estiman sus cercanos al Presidente, que controlen el miedo y le comenten un detalle: va a dejar de ser Presidente, sí, fíjese usted. Y cuando eso, se va a enterar que no prescriben los delitos cometidos contra los derechos humanos que protegen los tratados internacionales que rigen en México. No vaya a andar en un berenjenal judicial cuando ya no sea el rey de todo el mundo y va a ser horrible verlo implorar cariño aunque sea por piedad.

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