Pronta resignación : La Feria

Sr. López

Tía Chelo (Consuelo, de las toluqueñas), tenía un flanco débil: era chismosa grado 33, le encantaba enterarse de todo lo de todos. Y era su punto débil porque para su mala suerte, Chelito, su hija mayor, salió inquieta, ligera de faldas y cuando le llegaba a deshoras (de madrugada, no piense que a las diez de la noche), abriendo la puerta y diciendo: -¿Ya supiste lo de…? (y decía el nombre de alguna prima, vecina o comadre) –y tía Chelo se olvidaba al instante de meterle bronca: -¿Qué, qué… algo feo? –y ya.
No es políticamente correcto decir que México, nuestro México lindo y querido, del que no hay dos, cuerno de la abundancia y cuna de hombres cabales que entierran al pie de los magueyales, hoy es tierra promisoria para oportunistas, cínicos y delincuentes (de los organizados). Sí.
No se enoje, por supuesto la canalla no es la norma, no, la gente común (pobres y ricos, intelectuales y ágrafos), esa que es la inmensa mayoría de los mexicanos, es la que tira del carro y le cumple a la vida con anónima decencia cotidiana, sin bandera, sin lauros ni glorias… y carga al país, porque los que producen son esos, esos que el año pasado, según Hacienda, llevaron las exportaciones del país a la bonita cantidad récord de 465 mil 299 millones de dólares (9 billones 305 mil 980 millones de pesos, más o menos), sin incluir un peso de Pemex que en total exportó 28 mil 926 millones de dólares, el 6.21% de lo que el tenochca industrioso (sin mencionar -porque sería rudeza innecesaria-, que Pemex tuvo una pérdida neta al cierre del tercer trimestre del año pasado de 77 mil 224 millones de pesos… ni que es la empresa petrolera más endeudada del planeta, para qué mencionarlo, sería de mal gusto).
Lo digno de consideración es que los pico de oro predicadores de la moral pública y la austeridad privada, los aplaudidores en nómina del régimen, aportan nada, cero, ni un quinto a lo que se produce en el país, cosa a cargo de los aspiracionistas que quieren tener más de un par de zapatos. ¡Fuchi caca!, diría el clásico.
Reflexionemos en la importancia de que no sea excepción lo correcto, que por ningún motivo la sociedad considere normal lo deforme, lo éticamente excéntrico, como ya sucede en una parte de la cúpula nacional en la que convergen políticos que en realidad no son políticos sino audaces vividores con suerte; ricotes no empresarios, rémoras del gobierno, prestos a toda estafa al erario; intelectuales, escribidores y ‘moneros’ en alquiler; junto con alimañas de varia especie, que en conjunto y de tres años acá, se las han ingeniado para medrar con la coartada perfecta, el discurso continuo de decencia, austeridad y valores patrios, en la extravagante versión de moda que prescinde de la ley, la verdad y la rendición de cuentas, en aras del interés supremo de imponer una visión única en todo, empezando por el país que ha de ser como una persona quiere o no será: una voz, una verdad, un Estado, todo al gusto del Presidente, sin que nadie dé la voz de alarma: eso se traduce en el patético monopolio presidencial del error, que hoy presenciamos, extremo que importa poco a los beneficiarios del Credo de la transformación nacional.
Se apresura este menda a aclarar que no todos ni muchos de los fanáticos seguidores de la voz presidencial, son alimañas, claro que no, no son pocos los que mantienen la fe y la esperanza (ahora que está de moda el lenguaje religioso), en su guía y maestro, y muy su gusto y derecho, faltaba más, pero eso no quita que mientras esos leales corean las voces de su líder, henchidos de orgullo, otros, esos, los ‘vivos’, los ‘listos’, capitalizan en su beneficio personal las bondades de un gobierno blindado a toda crítica, impermeable a toda denuncia.
A uno no le crea nada, tómeselo como patraña de mala intención: esos de la cúpula de la alta transa, se divierten con los tropiezos, contratiempos y disgustos presidenciales, pues lo conocen y saben bien que siempre entra al capote, que le es irresistible la tentación de confrontarse con cualquiera que no piense como él para mantener su postura de mandamás nacional y cuando se trata de señalamientos de errores de su administración, astringencia de resultados o abiertas denuncias públicas de corruptelas y similares, se afana en responder-atacar a la prensa crítica, defender a los suyos, alegar con ‘otros datos’ y obsesionado con su personal popularidad, recurre a cualquier declaración por estrambótica que sea, si considera que distraerá la atención pública del acumulado de pifias que ya carga (y le llaman ‘fijar la agenda’… no, no es ‘agenda’ lo insulso ni lo tonto).
Ayer mismo en su conferencia de prensa madrugadora, lanzó la idea de “pausar” las relaciones de México con España, sin romper relaciones. Buena idea le debe haber parecido pues ayer recibía en su casa (Palacio Nacional), a John Kerry, exsecretario de Estado de los EUA, actual Enviado presidencial especial de los Estados Unidos para el Clima, cargo creado por Joe Biden, parte de la Oficina Ejecutiva del Presidente de los EUA, encargada entre otras cosas de la promoción de los intereses comerciales de su país en el exterior (¡de sus intereses comerciales en el exterior!). Avísenle a nuestro Presidente, don Kerry no vino por un tamal de chipilín ni a ‘macanear’, sino a defender la postura oficial de su gobierno: “(…) mantener y mejorar los mercados energéticos abiertos y competitivos que beneficien a América del Norte”… pero él, perdón, Él, está pensando ‘pausar’ (?) con España (que ya contestó, pidiendo le aclaren que es ‘pausar’ en México, porque en el universo de las relaciones internacionales eso no existe).
Eso pasa cuando todo lo responde y define una sola persona; en democracia el error es condominio, el acierto y la verdad también, que es lo que no le gusta pues en este régimen raro, todo es exclusivo mérito de quien se concibe a sí mismo como prócer.
Qué triste aspirar a ser Historia y quedar en el anecdotario, se le desea pronta resignación.

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