Propuesta indecorosa: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Jesusita (Chucha le decíamos a sus espaldas), era guapa estándar (lado materno toluqueño), pero algo tenía que atraía a los caballeros (y a los no tan caballeros), como la miel a las moscas; aparte de eso, era ‘interesada’ como se dice de las damas que de una ojeada hacen el avalúo completo de quien las pretende y dependiendo del saldo líquido y en bienes raíces, le hacen caso o no. Bueno, pues tía Jesusita, brincando de gusto, se casó con un jovencillo normal tirando a feo, pero con un papá rico como Creso. Sin embargo, a los pocos meses de casada empezaron los rumores y por fin, reventó la cosa: tía Jesusita se divorció; su marido trabajaba de hijo y de su papá dependía su ingreso, y como el suegro de tonto no tenía un pelo, les puso casa -buena-, se las amuebló -bien-, y  les daba exactamente lo justo para comer tres veces al día. Se acabó el amor. Ya luego la tía hizo un capital respetable, de una manera no tan respetable, pero eso no le importa a usted.

31 de mayo de 2018, muy presente tenga usted, allá en Zacapu, Michoacán, Andrés Manuel López Obrador, pronunció con el mismo tono de voz que Moisés bajando del monte Sinaí con los Diez Mandamientos:

“Morena es el movimiento más importante del mundo (…) Conozco todo lo que dicen en todos los países del mundo y sé la importancia de este movimiento (…) De todos los países están pendientes de lo que está sucediendo en México”.

Fíjese bien: el más importante del mundo (sin falsas modestias)… conozco todo lo que dicen en todos los países del mundo (omnisapiente, como ese imitador suyo… Dios parece que le dicen por ahí)… todos los países están pendientes de lo que está sucediendo en México (todos, en China, sorprendidos; en Rusia, preocupados; en Alemania con microscopio; en los EUA ya preparando guión para película épica, taquillazo seguro).

La dirigencia de Morena decía tener en agosto de 2019, entre dos y tres millones de afiliados. Bueno, pero a la hora buena, en febrero de este año, el pérfido Instituto Nacional Electoral (INE), se puso a revisar el padrón de todos los partidos políticos y resultó que Morena solo cuenta con 278,332 miembros (y miembras, no se vayan a enojar las que se enojan, total, la ortografía no protesta), y tuvieron suerte porque el mínimo de afiliados para ser partido político nacional, conforme a la Ley General de Partidos Políticos, es de 233,945 (el 0.26% del padrón electoral, por qué el 0.26% y no el 0.3% ó el 0.5%, averígüelo Vargas); aunque no es el único requisito, pues la Ley dice también que deben tener un mínimo de 3 mil afiliados en 20 estados de la república o 300 afiliados mínimo, en 200 distritos electorales, pero siempre, un total no menor del afamado 0.26% del padrón de la última elección federal.

O sea, el movimiento más importante del mundo conservó su registro de panzazo: por apenas 44,387 ciudadanos chancla pata de gallo (o mocasines importados, que hay de todo en la viña del Señor).

Y ya puestos en este plan de claridosos, se le hace saber el número real de afiliados que el INE le reconoce a los demás partidos, de más a menos:

El PRI: 1’587,242; el PRD: 1’250,034; Partido Verde: 460,554; el Partido del Trabajo (claro que existe): 249,384; Movimiento Ciudadano: 229,474; el PAN: 234,450… qué pena con los señores de azul, pero por un pelito y se quedan sin registro: por 505 tenochcas simplex la libraron (que los cuiden).

Vistas así las cosas, sería como para que los partidos se pusieran a trabajar para sumar adeptos, pero no les importa gran cosa, su peso político es otro. Morena con esa escuálida militancia los trae del rabo: tiene el Poder Ejecutivo, seis gobiernos estatales y mayoría en el Congreso de la Unión (aunque no le alcanza para modificar la Constitución al gusto del patrón, para eso necesitan coaliciones de temporal con partidos de esos que le saben todo a la renta, hipoteca y comodato de convicciones, como el Partido Verde caracterizado por apoyar al mejor postor).

Como sea, Morena no parece ser una fuerza política arrolladora, el todo terreno es el Presidente, quien por cierto, está en un tris de quedarse sin partido (los que están dentro practican el canibalismo propio de sus orígenes, aparte de una avidez de dinero muy impropia de quienes se dicen seguidores de nuestro Redentor, lleno él de gracia).

Y como el Presidente actual del país sabe todo de la grilla, echó a andar ese ejército de ‘Servidores de la Nación’, 19 mil entusiastas de lo que él diga, que cobran 10,217 pesos brutos mensuales, por honorarios, en la Secretaría del Bienestar, mediante un contrato que aclara perfectamente bien que “la dependencia no adquiere ni reconoce obligación alguna de carácter laboral con el ‘prestador’ -el Siervo de la Nación, se entiende-, en virtud de no ser aplicables la Ley Federal del trabajo ni la de los Trabajadores al Servicio del Estado”. O sea: no han de estar muy contentos los Siervos de la Nación (o Sirvientes y Sirvientas de la Nación), les pagan como al ‘asociado’ de frutas y verduras del súper mercado, sin derecho ni a un Mejoralito, sin vacaciones, sin aguinaldo ni antigüedad. No es así, señor presidente, como se consiguen seguidores… aunque, claro, usted lo que quiere son Siervos. Bueno, a ver por quién votan (nota de leche cortada: nos cuestan al mes 194 millones; al año 2,329 millones… un avión presidencial, cada año, bonita cosa).

Ahora hay otros muy preocupados porque ya se supo que Morena está organizando ‘Comités de Defensa de la 4T’, para vigilar el proceso electoral del 2021; los comparan con los comités castristas o chavistas… no, señores, el presidente sabe que no cuenta con comités distritales funcionales de su partido que ya es ruina y quiere improvisar con los ‘Servidores de la Nación’ lo que Morena no puede organizar. Además, no se preocupen: él cree que la gente delira por él y lo siguen por el puro gusto, está bien, ya se va a enterar de lo que son capaces sus ‘siervos’, a la hora que otro les haga una propuesta indecorosa.

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