#PuraMadre

Las elecciones también traen lecciones. A pesar de que el presidente Peña Nieto registra los peores niveles de popularidad desde que se hacen mediciones, el PRI y sus aliados vuelven a obtener la mayoría de diputados. Ni los efectos perniciosos de la reforma fiscal, ni los escándalos de corrupción, ni la inseguridad ni el atorón a la evaluación magisterial fueron causa suficiente para el castigo. ¿Qué pasó? No nos engañemos. El PRI gana por el abstencionismo y porque la maquinaria clientelar de siempre sigue bien aceitada. Y gana porque sus perversos socios del Partido Verde optaron por violar la ley sin importarles la imposición de multas multimillonarias (que les serán reembolsadas vía prerrogativas). Se trataba de sumarle puntos a la coalición y lo lograron. #PuraMadre pues, que la mayoría obtenida en las urnas sea un refrendo a la marcha de este gobierno.
Los candidatos independientes, más allá de la novedad y la burbuja que han inflado, pueden constituir un verdadero dolor de cabeza para la gestión pública. Con carácter de iluminados se asumen como la salvación alternativa de México. Ya con Fox, experimentamos que no es lo mismo hacer campaña que hacer gobierno. A moderar expectativas, pues.
El voto nulo tuvo un efecto perverso. Sólo sirvió para allanarle el camino a más pluris del PRI y estuvo a punto de salvarle el registro al Partido del Trabajo. #PuraMadre pues que haya sido un jalón de orejas para los partidos políticos.
El PAN y el PRD fueron víctimas de su propia trampa. El Pacto por México fue una manzana envenenada. Le entregaron las reformas al gobierno para que éste las presumiera como logro unipersonal. Dejaron de ser auténtica oposición; se fundieron en risas y abrazos y, al final, pudo más la ambición personal y el cobro de facturas que la revitalización de su agenda opositora. El mensaje de campaña en ambos casos fue pésimo y disperso. Los spots de unos y otros fue de repelente factura. Y el resultado está a la vista.
López Obrador gozó de spots como virtual precandidato presidencial sin que nadie se lo impidiera. Él y demás cínicos de Morena ondean una falsa bandera de honestidad con la que alcanzaron cerca del 8% de la votación, pero su verdadero bastión se localiza en el Distrito Federal.
Finalmente, la frivolidad en la política parece que llegó para quedarse. Muestra de ello es la incursión de Carmen Salinas como pluri del PRI y el que Cuauhtémoc Blanco sea presidente municipal electo de Cuernavaca por un partido cuyo nombre ni siquiera él recuerda.
Todo esto lo facilita una legislación electoral ineficaz, basada en la desconfianza y plagada de candados que han sido burlados. Prevalece el desprecio por las redes sociales y un modelo de comunicación política torpe y restrictivo. Ah, y las encuestas han dejado de ser un instrumento confiable para medir la percepción e intención ciudadana. ¡No dieron una!
En suma, si bien la democracia se ha venido consolidando en México con base en leyes e instituciones, #PuraMadre que nos garantice mejores gobiernos y parlamentos. El voto es más que una discrecional prerrogativa ciudadana. Debe ser una auténtica obligación a ser ejercida con toda libertad, información, responsabilidad y conciencia.

Por Javier Lozano
Senador del PAN
EL UNIVERSAL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *