¿Quién gana con las alianzas?

Yo no les temo a las alianzas, he votado a favor de varias de ellas. Me gusta el diálogo y sé que los acuerdos se pueden lograr aun entre quienes parecen discrepar en casi todo. Hace dos años apoyé en Aguascalientes a una candidata del PRD, también lo hice —y con convicción— en el caso de la alianza opositora en Nayarit. Voté a favor de la alianza con la que Fox ganó la Presidencia y siempre estuve de acuerdo con la que derrotó al PRI en Oaxaca.
En principio, ningún partido debería negarse a considerarlas. Pero el tema no es si son buenas o no en general, sino qué mérito tiene cada una de ellas en particular. Para eso es fundamental, además del perfil del candidato, considerar algunos criterios:

1. Los beneficiarios: ¿Quién gana con una alianza específica? ¿el partido político, su dirigencia, el ciudadano? Tendrá mayor fuerza que ganen más los ciudadanos que los partidos políticos y éstos que sus dirigencia. Cuando decimos que ganan los ciudadanos no tendríamos que dar muchas explicaciones.

2. La finalidad: Un fin claramente superior puede hacer la alianza justificable. Por ejemplo: terminar con un cacique o con años de podredumbre. Si en cambio el fin que se dice buscar es fortalecer a los partidos políticos que se alían, dudo que se logre a través de las alianzas. Las alianzas no fortalecen la identidad partidista, sino que tienden a contaminar las estructuras de ambos.

Han existido alianzas electorales muy conocidas: la del Frente Cardenista con los partidos de izquierda; la del PAN y el Verde en el 2000, con Vicente Fox; la del PAN y PRD con Gabino Cué en Oaxaca; la de San Luis Potosí con Salvador Nava a la cabeza. Más allá de las personalidades, las alianzas mencionadas tenían un sentido claro: ir juntos contra lo que se creía que era un mal gobierno.

Para las próximas elecciones han aparecido algunas alianzas sorprendentes, que pueden aumentar la desconfianza ciudadana. Mencionaré algunas:
PRI-Verde: Esta es la expresión de una estrategia mal intencionada para que el PRI pueda recoger, a través del Partido Verde, todos los votos que está perdiendo por la ineficiencia y los escándalos de corrupción de su gobierno.
Somos muchos los panistas los que hemos manifestado que esa es la verdadera intención de la alianza del PRI con un partido que, además, realiza impunemente una campaña publicitaria que ha rebasado cualquier límite legal y económico.
PAN-Verde: Sí, como lo leyó: PAN y Verde, van unidos en Tabasco. Que alguien explique. ¿El Verde de Tabasco se unirá a la protesta del PAN contra la propaganda del Verde?
PT-PAN: ¿Cómo? ¿Es en serio? Está ocurriendo en más de 60 municipios del Estado de México. ¿Se imaginan al PT defendiendo la reforma energética? ¿Qué es lo que puede emocionar a un genuino militante del PT o del PAN de aliarse entre sí? ¿Se trata de intereses personales de los dirigentes en el Estado de México?

¿Y quién gana con estas alianzas? … Desde luego que el ciudadano no. No gana por que no sabe en realidad qué propone cada partido. La claridad de las propuestas es importante para que el elector esté debidamente informado para emitir su voto.

En la alianza PRI-Verde, el que gana es el PRI, no el ciudadano. Quien vota por el Verde quizás no sabe que es beneficiar al PRI. Con la confusión aparece la frustración.

Veamos ahora las alianzas PAN-Verde y PT-PAN ¿Quién gana? ¿A quién se le ocurrió y por qué las autorizaron? En la primera de ellas gana el PRI (además de que es el Verde quien tiene las mejores candidaturas en esta alianza). En el caso del PT-PAN no ganan los ciudadanos ni ganan los partidos, sólo los dirigentes a los que la alianza les permite, estatutariamente, evitar los procesos internos de selección de candidatos y designar candidatos a modo a pesar del rechazo de la militancia. Para eso es que se alían.
La claridad en una democracia es fundamental y las alianzas aprobadas para este trienio muy poco ayudan al derecho a la verdad que tiene cualquier ciudadano al votar.

Por Margarita Zavala
Abogada
EL UNIVERSAL

 

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