Reflexiones sobre una verdadera Reforma Educativa

EDUARDO GRAJALES

Lo verdaderamente importante en el debate educativo nacional sigue pendiente y no tiene nada que ver con lo que el Senado legisló ayer cuando aprobó la nueva Reforma educativa, la cual ésta más encaminada a ser una nueva política magisterial que con los aspectos profundos que tienen detenido el desarrollo del sistema educativo mexicano desde hace muchos años.

Lo verdaderamente importante para denominar a la actual legislación como nueva reforma educativa aún es tema pendiente y tendría que ver con aspectos que no fueron abordados en la actual legislación.

Por ejemplo, cómo será el procedimiento que se establecerá para asignar las plazas docentes, si estas pasarán al control de la Federación o si seguirán bajo el de la SNTE y la CNTE, que por muchos años y a costa ello, han establecido una red de corrupción que les ha arrojado dividendos millonarios a sus liderazgos aunado a que les ha permitido construir con ello una base política importante que ha demostrado su incidencia en los procesos electorales y en la gobernabilidad nacional.

Y para que esta logre denominarse como tal, mucho tendrá que ver con la calidad de la discusión que tendrán en próximos días los Congresos locales de entidades claves en la política educativa como Chiapas, Guerrero, Michoacán, Veracruz y Oaxaca, que además de ser los bastiones donde se encuentran actualmente los liderazgos y las bases de la CNTE, representan los grandes retos del rezago educativo nacional, entidades que paradójicamente mientras más recursos millonarios reciben más se alejan de los de por sí paupérrimos estándares educativos nacionales, que a nivel internacional huelga decirlo, siguen siendo una verdadera vergüenza.

Por ello, lo que se aprobó en el Senado solamente permite alargar la discusión y tranquilizar a un verdadero gremio magisterial fragmentado, herido y enfurecido por las vejaciones que ha sufrido por parte de la autoridad, de la misma sociedad y principalmente de quienes los representan, abusos que pueden entenderse solo en la dinámica diaria del maestro que es y sigue siendo víctima del uso discrecional de sus aportaciones, del castigo de sus líderes si no toman parte en sus injustificables marchas y hasta de cobros fuera de ley hasta por llevarles sus cheques.

Y a eso, habrá que sumarle el evidente descredito que tiene ante la sociedad y la falta de condiciones económicas e institucionales que le permitan mejorar sus condiciones laborales y profesionales.

Lo sucedido discrecionalmente ayer en el Congreso es entonces solo la punta del iceberg educativo que le permite a la Federación ganar tiempo para pensar y repensar si habrá de entrarle de verdad a la discusión que ponga fin al cacicazgo sindical en materia educativa o si se irá por las ramas con conceptos pedagógicos rimbombantes y populares, y que para colmo encuentran su basamento principal en la reforma que tanto crítico y presume haber derogado.

Veremos si en la discusión de las leyes reglamentarias que está por venir, la Federación le entra al toro por los cuernos para frenar ese cacicazgo al que en su momento le dio vida y decidió favorecer en el pasado proceso electoral, el mismo que hoy se ha adueñado de espacios que por su naturaleza debería ser públicos y salvaguardados por el Estado, como escuelas, calles, carreteras, instituciones públicas y hasta documentos personales, sin el menor reparo e incluso bajo el contentillo de la propia autoridad.

La verdadera discusión educativa que aún estamos esperando los mexicanos solo será entendible cuando se hable de un verdadero incremento en el presupuesto educativo, que a la fecha no ha logrado siquiera alcanzar el porcentaje recomendado por los organismos internacionales y que ante tal austeridad resulta imposible siquiera en pensarlo.

La verdadera discusión educativa solo será posible cuando se establezcan criterios transparentes del presupuesto educativo nacional y que brinden la certeza de que los recursos públicos no se irán quedando en los bolsillos de funcionarios, líderes magisteriales, supervisores, directores, maestros y hasta de los Comités de Padres de Familia que vergonzosamente se prestan a robarlo.

Una discusión educativa de verdad será solo posible cuando las y los legisladores hablen de limitar el acceso de productos nocivos para la salud de millones de niños que hoy tiene grandes posibilidades de padecer diabetes producto de la obesidad y el sobre peso que les causa la vendimia de gaseosas y comida chatarra, todavía permitida dentro y fuera de algunas escuelas y publicitada diariamente y en cantidades impactantes a millones de mexicanos.

La discusión de gran calado en materia educativa solo será posible cuando nuestros supuestos representantes populares establezcan sanciones a aquellos directores o maestros que nieguen el acceso a los niños y niñas a las escuelas públicas por razones de condición económica, genero, preferencia religiosa, sexual, entre otras.

Una verdadera reforma educativa será posible solo mediante el análisis de un replanteamiento de los planes y programas educativos nacionales que hoy son obsoletos y discordes a la realidad laboral, científica y tecnología mundial, y cuando logremos la inclusión de la Educación Inicial en el presupuesto federal que hasta ahora no ha sido posible.

Una verdadera reforma educativa será posible cuando se establezcan reglas claras, oportunas y accesibles que pongan límite y normen la calidad de tantas escuelas patito que se han dispersado en el territorio nacional, ante la incapacidad del Estado mexicano de fortalecer a las Universidades públicas.

Y ya entrados en detalles, una reforma educativa de amplio espectro pasaría también por sancionar a esas instituciones de educación privada que negligentemente retienen la documentación de sus estudiantes a cambio del pago total de los servicios que muchas veces son realizados de manera abusiva y con el contubernio de la autoridad educativa, que se manifiesta incompetente ante tales quejas.

Será posible esa anhelada Reforma, cuando se establezcan límites entre política y ley educativa, pues como se ha visto hasta ahora y en los últimos sexenios, la negociación que se ha realizado en la materia ha sido de carácter político, vulnerando así principios básicos del reglamento educativo, como el simple hecho de negociar con una Coordinadora que en términos netamente jurídicos no tienen ninguna representatividad legal, sino representa apenas una fracción de un Sindicato, que dicho sea de paso ha dormido el sueño de los justos ante el vendaval que se ha desatado en el sector educativo en épocas recientes.

Bajo esta lógica, la Reforma recién aprobada por el Senado se aprecia apenas como un efímero y todavía ineficaz intento por regular un rubro que por muchos años ha sido abandonado y visto más como una herramienta política que como una encaminada al desarrollo, y en el que derivado de lo anterior crecieron corporativos que otrora fueron comparsa y que hoy representan ya un verdadero obstáculo para el crecimiento nacional.

La reforma educativa aprobada si bien tiene aspectos relevantes es apenas un guiño, un pequeño paso ante tal enormidad de retos, que aborda solo algunos aspectos que no deberían significarle el calificativo de reforma de gran calado como se ha querido manejar vehementemente.

No nos engañemos ni permitamos que lo intenten, la verdadera reforma educativa sigue en el tintero.

dialéctica@hotmail.com

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