Rienda suelta: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Marita era muy inteligente. Menudita de cuerpo, de bonito modo, se fue a casar con tío Cuco (Refugio), un señor no malo pero muy mandón y más necio que el intestino grueso (nada hay más terco, de plano no admite razones). Tía Marita lejos de enfrentarlo, lo obedecía en todo, particularmente cuando lo previsible era un ridículo monumental de su señor marido, como la vez que llegaron a Morelia en vez de a Veracruz, por ejemplo. Y, parece mentira, pero así lo domó, con los años, sin un pleito. ¡Ah, tía Marita tan lista!

Ayer a la hora del desayuno, don Fernando sostuvo la prudencia de dejar que haga su trabajo el actual gobierno federal y la injusticia de hacerlo responsable de todos los males que padece La Patria (señora respetable con su blanca túnica muy embarrada, aquejada por diversos males, ninguno terminal pero sí muy molestos… y pasa penas). Este menda reflexionó después, ya solo… cierto. Parece conveniente.

Sería interesante ver qué hacen, digamos, en tres años (contando este). Sí. Tal vez resulte que no eran nada de lo predicado: ni de izquierda ni populistas.

Sin embargo, en cuestiones públicas es muy difícil decirle a la realidad que tenga paciencia que espere un poco, un poquito más. Si la tendencia de los asesinatos y la comisión de delitos, se hubiera estabilizado, se podría pedir paciencia; si la economía estuviera como en el gobierno anterior, también; igual que si el empleo creciera como hace un año. Si no estuviéramos presenciando una ópera bufa, un carnaval de nombramientos y despidos a trancas y barrancas (Taibo, no se olvida); si no estuviera claro que se neutralizan los organismos autónomos cuya función es contrapesar al muy pesado gobierno (la piedra de la señora Piedra, va a ser cada vez más pesada para nuestro Presidente… otro atropello torpe, en lugar de una fina faena de tauromaquia mexicana, como las de los presidentes anteriores, que a fin de cuentas con la CNDH, se han limpiado ya sabe qué); si no tuviéramos en las narices lo que va a suceder en 2020 con el presupuesto de Egresos propuesto. Si no fueran tan frecuentes los desatinos y puntadas, como cancelar el brazo de promoción turística del país, frenando una robusta fuente de ingresos de dólares sin deuda; si no se pretendiera inundar lo que se avanzó de obras del aeropuerto en Texcoco, por la dicha inicua de mandar a la basura más de 100 mil millones de pesos, obra cuya cancelación calificó Alexander de Juniac, consejero delegado de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), como : ‘(…) un desastre”.

Si… sí no se fueran a gastar el próximo año más de 400 mil millones de pesos en programas que son ocurrencias; si no se fuera a modificar la Constitución para ‘consagrar’ las pensiones a viejitos y las becas a estudiantes, como si no estuviera claro que por más que se ‘consagre’ algo en la Constitución, el Presidente que llegue después, puede cambiarlo, como nuestro actual Ejecutivo anuló las reformas peñanietistas… si… ¡son tantos ‘sis’!

Otro modo de ver la cosa sería calibrar el riesgo que corremos por darle rienda suelta tres años al actual Presidente… bueno, ya tendríamos una ley de consulta popular para la revocación de mandato muy inequitativa y prólogo de un proceso que deriva, a querer o no, lo nieguen en el tono que lo nieguen, en la reelección presidencial (cosa que no permitió el Senado… bueno, menos mal). Otro riesgo es que veríamos avasalladas a las clases no-indígenas, contra todo derecho (como dice que va a mandar su propuesta de pensiones, es un acto de discriminación a los no-indígenas, que serán acreedores a su pensión a los 68 de edad, en lugar de los 65, edad fijada por nuestro Presidente para los indígenas, de una manera inexplicada… ¿por qué no 60, 62, 66?… ¿por qué?… ¿cuál es el resultado del estudio demográfico?… por cierto: ¿de dónde va a salir el dinero para todo eso?… porque todos los estudiantes de todos los grados escolares, serán beneficiados con beca… ¿de parte de quién?… ¿cuándo le dimos facultades para disponer de nuestro dinero como le venga en gana?). En fin: parece haber costos incalculables por dejarlo suelto.

Peeero, la realidad, es muy necia, ha quedado dicho. Y la realidad política nacional es que el Presidente podrá hacer si no todo, casi todo lo que le salga del forro de su sacrosanta voluntad, como bien sabemos, pues nuestro Congreso de la Unión sirve para un barrido y para un fregado, que los vimos muy entusiasmados aprobando todas las reformas de Peña Nieto y luego, las contra reformas, ¡tan quitados de la pena!

Si estuviera México atenido a sus partidos políticos y a la división de poderes (ese que se rió, ¡se me sale!), estaríamos sin esperanza perdidos.

La purga que nomás no le deja de hacer efecto a la majestad presidencial actual es que no puede hacer todo lo que él supone que podía. La sociedad mexicana no es la de los años dorados del Pricámbrico clásico. La prensa no es la misma (nota del traductor: no le ‘quitó el bozal’ el gobierno actual, de ninguna manera: se lo quitaron ellos mismos, en un proceso paulatino a ratos muy riesgoso, que duró casi 30 años); y el país está atado (bien atado), a compromisos con fuerza legal, por convenios internacionales que tienen la misma aplicación que nuestra Constitución, para ni mencionar el T-MEC (TLC reciclado), que extrañamente tanto ansían se firme (¡ya!) estos señores que supuestamente son de izquierda y que siéndolo, más extrañamente, mantienen nuestra economía bajo los dictados de la más pura tradición del libre mercado, del gran capital, el FMI, el Banco Mundial y la OCDE.

Dicho de otro modo: parece que no debemos temer tantos estropicios. En sus actos el gobierno nos polariza y propicia una guerra de castas (de baja intensidad), pero la verdad, la verdad, saben hasta dónde pueden llegar y todo lo demás es puro cuento, tan cuento como el apoyo de China a este régimen.

No se puede y no será, pero sería lindo dejarlos con la rienda suelta.

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