Rostro del normalista fue mutilado por fauna: CNDH

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) descartó cualquier posibilidad de que el desprendimiento de piel del cráneo y cara de Julio César Mondragón Fontes, estudiante normalista de Ayotzinapa, asesinado en los hechos de Iguala, se haya hecho de manera intencional por acción humana; su muerte fue causada por traumatismo craneoencefálico.

En sus conclusiones, tras la práctica de diversos peritajes médicos-forenses y criminalísticos dados a conocer este lunes, el organismo nacional concluye de manera contundente que este desprendimiento sufrido por la víctima fue a causa de “fauna depredadora” durante las horas en que el cadáver de Julio César estuvo expuesto, es decir, entre las 00:45 y 02:45 horas de 27 de septiembre de 2014 en que se estima ocurrió su muerte, y las 9:00 horas en que se acudió al lugar.

Sin embargo, la CNDH señala que el estudiante normalista “fue víctima de tortura física, golpeado brutalmente con saña y crueldad por la acción conjunta y complicidad de miembros de la delincuencia organizada y servidores públicos del municipio de Iguala”.

En la presentación de los resultados de los peritajes, José Trinidad Larrieta, director para el caso Iguala de la CNDH, señaló también que Julio César fue atrozmente agredido y sometido por más de un victimario, que recibió múltiples traumatismos en cráneo, cara, tórax y abdomen, antes de morir. En total, al estudiante le fueron ocasionadas 54 fracturas en 40 huesos de estructura ósea.

En relación con el desprendimiento del ojo izquierdo, el funcionario de la CNDH señaló que los estudios periciales confirmaron que éste se presentó después de su muerte y también por la acción de lo fauna depredadora.

Por: La Jornada

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