Se dieron cuenta: La Feria

SR.LÓPEZ

Crecía y crecía el pleito por unas tierras entre Macro Chico, hijo del tío Macro, y un tal Marcelino, vecino suyo. Nadie quería que se enterara tío Macro porque ya le conocían el modo, pero se enteró, fue a la casa del Marcelino y le dijo a la esposa, delante de él, que en cuánto le vendía el rancho; brincó el Marcelino diciendo que no estaba en venta y no se dirigiera a ella, que el dueño era él, y tío Macro como si el otro no estuviera ahí, le volvió a decir a la señora que pusiera precio: -Y sepa que no soy capaz de abusar de una viuda –y como todo mundo conocía el modo de tío Macro, sí, se lo vendieron… en su precio.

Usted sabe que Laurence Fink (Larry para sus amigos) es un señor que desde 1992 chambea de presidente de BlackRock, un negocio que coloca inversiones (gestión de activos, dicen los que saben); como es grandecita la compañía, no se puede dimensionar su tamaño comparándola con otras empresas y entonces se explica que si fuera país sería la cuarta economía del mundo, solo por debajo de los EUA, China y Japón. Larry maneja más dinero que todos los países de Europa. ¡Ese es Larry!

Bueno, pues nuestro Presidente le tomó el pelo a Larry. Diría Mauricio Garcés: “¡Arroooz!”

Siendo candidato a la presidencia, el lunes 7 de mayo de 2018, ‘a primera hora’, se reunieron Larry y López Obrador, quien declaró: “Lo que hice fue reiterarle que vamos a ser respetuosos de la legalidad, que va a haber un auténtico Estado de derecho, que no lo vamos a estropear”.

Larry salió contento, claro que sí, porque tiene mucho dinero invertido aquí: es el principal inversionista de la Bolsa Mexicana de Valores, con más de 160 mil millones de pesos; aparte era inversionista en el cancelado aeropuerto de Texcoco; dueño del 45% de la segunda fase del gasoducto de Los Ramones; propietario del Fondo Mexicano Infraestructura Institucional, con el que participó en las licitaciones de proyectos petroleros de la Ronda 1.1 junto con Sierra Oil & Gas, en la que también tiene inversiones; y en mayo de 2018 compró -al chas chas-, completo, el fondo de activos ‘Impulsora de Negocios CitiBanamex’… 31 mil millones de dólares, poquita cosa.

Bueno, pues el aeropuerto se canceló, los gasoductos casi se los quitan, las rondas petroleras que ganó se las pleitearon.

Larry está que trina.

Por eso, Larry (es cuate), impulsó la ‘Firma del Acuerdo entre sectores privados de México y Estados Unidos’, el 12 de abril de 2019 en Mérida, Yucatán. Entre otros, aparte de Larry, estuvieron en la firma de ese Acuerdo, el secretario de Comercio de los EUA, Wilbur Ross; el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas J. Donohue, y nuestro Presidente, que era el que importaba… y segunda tomada de pelo.

En la ceremonia de la firma del ‘Acuerdo’, nuestro Presidente dirigió su discurso a Larry (al Secretario de Comercio de los EUA, lo saludó y poco más), dijo muy serio:

“Amigo Larry Fink, con usted empiezo, le llamo amigo y tocayo (?)… suscribo su planteamiento en la forma y en el fondo (…) este encuentro es un ejemplo de esa política que debemos de procurar, que debemos de seguir, una política que se puede mantener cuando hay voluntad sincera en los sectores productivos y en los gobiernos (…) Por eso, señor Ross, secretario de Comercio de Estados Unidos, le agradecemos mucho su presencia en este encuentro y le decimos que es bienvenido en México (…) expreso que estoy de acuerdo con los términos de la declaración conjunta que se acaba de firmar (…) nos comprometemos a hacer valer un auténtico Estado de derecho (…) Señor Thomas (se refiere al señor Donohue) nos comprometemos a hacer realidad el principio que acaba de expresar sobre la santidad de los contratos. Los compromisos en México se cumplen”.

¡Adentro con los tamales!: la “santidad de los contratos”… pues no, los compromisos en México no se cumplen y por eso estaba vivo hasta antier el pleitazo de la Secretaría de Energía (a cargo de doña Nahle, versión tenochca de La Pasionaria), contra la petrolera estadounidense Talos Energy Offshore, que encontró el yacimiento Zama frente a las costas de Tabasco y le correspondía explotarlo junto con Pemex, pero doña Nahle por sus naguas, decidió que Pemex tendría el control total del yacimiento, por lo que el Departamento de Estado de EUA, dijo que era una ‘pretensión perturbadora’ y nuestro Presidente, muy crecido, le respondió que “respetara la soberanía de México y no interviniera en asuntos energéticos” (fondo musical, ‘La Marcha de Zacatecas’).

Así las cosas, el Trump por sus intereses, citó a nuestro Presidente en Washington y Larry, por los suyos, fue a la cena oficial, junto con otros empresarios yanquis, de los que están enchilado-preocupados por las decisiones de nuestro gobierno.

Dicen los enterados que en esa cena, hablaron primero dos empresarios yanquis del sector energético (parece que Gretchen Watkins de la Shell Oil Company y Jeff Martin de Sempra Energy), para pedir que se cumplan los contratos y se respeten los acuerdos.

Si no fueron los primeros es lo de menos y si hablaron otros, también. Nuestro Presidente dijo que sí, que vería eso. Y rapidito lo vio, tanto que esa misma noche, antier, la Sener de doña Nahle, ordenó a Pemex explotar el yacimiento Zamar de manera conjunta con Talos, como dicen los contratos firmados. Tan fácil.

México en otros tiempos, podía ponerse trompudo con los EUA; ahora, con las economías de EUA, Canadá y México en un mismo paquete, no puede y menos después del derrumbe de nuestra economía en 2019, antes de la pandemia… imagínese ahora.

Nuestro actual gobierno federal pretende con un discurso ‘demodè’ de hace 40 años, mantener el país en pie. No, la saliva no es material de construcción. Lo que nos toca es asumir nuestra realidad, poner orden en nuestra casa, cumplir las reglas del juego en que estamos porque nos conviene, y en vez de combatir la riqueza, derrotar la pobreza… ¡ah! y también conviene para evitar más ridículos, darse cuenta que ya se dieron cuenta.

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