Se entrega general a corte militar

Ciudad de México.-En un hecho inusual, el General de Brigada Marco Antonio Barrón Ávila se entregó ayer a la justicia militar para afrontar un proceso por delito grave.

Barrón denunció arbitrariedades y aseguró que pretenden acusarlo dos veces por los mismos hechos.

Acompañado de su esposa, sus hermanas y su hijo, el ex comandante de las Zonas Militares en Puebla y Colima ingresó voluntariamente al Campo Militar Número 1.

Previamente rindió declaración preparatoria ante un juzgado castrense y se declaró inocente del uso ilegal de insignias y transporte de un vehículo robado.

A Barrón lo absolvieron el año pasado de haber pintado una camioneta de su propiedad con los colores de la milicia.

Luego fue acusado de ordenar a soldados la remodelación de su casa en Querétaro, caso por el que lo sentenciaron a un año y 8 meses de prisión, aunque el General habla de irregularidades y falta de evidencias.

El tercer y último asunto consignado, por el cual se entregó ayer, es por un delito grave: lo acusan de transportar una camioneta robada, la misma que antes le habían imputado camuflar ilegalmente.

El General dijo que, desde que compró el vehículo y hasta ayer, el Registro Público Vehicular no lo reportaba robado.

«Desde el punto de vista legal y de derechos humanos, considero que es una persecución en mi contra. No sé los motivos, no tengo idea del porqué», indicó Barrón en entrevista antes de entregarse.

‘Es una persecución en mi contra’

El pasado sábado lo habló con su familia y no hubo vuelta de hoja.

Varios miembros de la justicia castrense se sorprendieron ayer alrededor de las 11:00 horas, cuando el General de Brigada Marco Antonio Barrón Ávila llegó a la puerta del Juzgado Sexto Militar y les espetó «vengo a entregarme».

El juez castrense estaba en un curso; la sala de audiencias no estaba lista y hubo una espera de varios minutos para que entraran el General, su esposa Irma Orozco, sus familiares y su abogado José Miguel Castillo.

«¿Usted sabe cuál es el procedimiento cuando acabe la diligencia?», le dijo una funcionaria de la Procuraduría Militar, durante la declaración preparatoria, como si el acusado ignorara que su destino sería la cárcel.

Barrón no se guardó ante el juzgado y dijo que lo estaban acusando dos veces de los mismos hechos, que los testigos de cargo en realidad nunca dijeron lo que le imputa la Procuraduría castrense y que violaban sus derechos humanos.

En los dos últimos años, la Procuraduría General de Justicia Militar (PGJM) ha consignado tres expedientes contra Barrón.

Además de ser acusado de camuflar su Cheyenne e instruir a soldados remodelar su domicilio, a fines de 2015 la PGJM consiguió una nueva orden de aprehensión por uso ilegal de insignias y transportar un vehículo robado, pero a diferencia de los dos casos anteriores, esta vez había un delito grave sin derecho a la libertad provisional.

por Reforma

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