¡Sosiéguense!: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Mario era indispensable en los eventos familiares: con él estaban aseguradas la diversión y las carcajadas. No pocos le decían que se dedicara profesionalmente a eso, a hacer reír. La que no le festejaba sus chistes ni puntadas, era su esposa, tía Marga, a la que en cambio, se le vio muy sonriente en el velorio del tío que esa vez estuvo serio. Este menda era entonces apenas púber y muy imprudente, lo que le permitió preguntarle pocos días después del sepelio, el porqué de su permanente cara de vinagrillo en vida de su esposo y su cara de alegría con él ya fiambre; respondió de volapié: -Hijito, reír cansa… -no dijo más.

Tratado de Aritmética en tiempos de la Cuarta Transformación nacional, capítulo de Adición y Sustracción: 10–7 = 4 y 7+4 = 10 (lección magistral del catedrático  Cuauhtémoc Blanco, quien explicó que “nadien” había logrado detener a siete de diez delincuentes y que le quedaran cuatro pendientes; bueno, es cierto… es imposible).

Mismo Tratado, pero en el capítulo de Aritmética Aplicada, sección de Probabilística y Sorteos: la rifa del equivalente del valor del avión presidencial, a cargo de la Lotería Nacional:

La rifa consiste en la venta de 6 millones de cachitos de a 500 pesos cada uno, para recaudar tres mil millones de pesos; de la venta, se otorgarán cien premios de a 20 millones cada uno (no habrá reintegros), lo que suma dos mil millones; restan mil que se destinarán a comprar equipo médico.

Se le recuerda que la idea original era rifar el avión que de plano no se vende, para recuperar su valor, estimado por la Secretaría de Hacienda y la ONU, en 2,500 millones de pesos; como rifar el avión significaba algunos problemas para el desgraciado ganador, se optó por rifar el equivalente a su valor, pero a ese efecto, se recortó el avalúo a dos mil millones, repartidos entre cien ganadores (20 millones por cabeza), muy bien. Si se venden todos los cachitos se recaudan 3 mil millones, se reparten 2 mil y sobran otros mil para comprar equipo médico… y cuándo se recupera el valor del avión… nunca. El avión sigue en venta, el gobierno sigue pagándolo y nadie se beneficia nada porque esté estacionado.

Aparte de que el sorteo ya no es para recuperar ni un peso de lo que ha costado el avión, ahora resulta que ante la baja venta de boletos (hasta antier, se había vendido poco más del 60%, mil 907 millones de pesos), el Presidente anunció que el gobierno comprará 500 millones de pesos de cachitos para repartirlos entre los 956 ‘hospitales Covid’ (y si alguno gana sus 20 millones el personal decidirá en qué equipo o abastecimiento médico lo gasta… a todo dar: o sea, el gobierno pone dinero para completar los premios y pondrá más dinero para los equipos… si cumple con eso de comprar mil millones de equipo médico).

Una vez que usted consiga entender la lógica de rifar un avión sin avión, poner dinero del erario para completar los premios y comprar suministros médicos según decidan algunos de los posibles ganadores, en vez de nomás ejercer el presupuesto ahorrándose gastos y ridículos, se le solicita recuerde que desde el 12 de febrero pasado, Alejandro Gertz Manero, fiscal General de la República, entregó un cheque de dos mil millones de pesos, para cubrir el importe de los premios del sorteo, obtenidos de ‘recuperaciones’.

Así las cosas, si el Presidente pregunta a Loret y Brozo: -‘¿Quién pompó?’ -tal vez no le resulte muy molesto que uno, en ejercicio de los derechos constitucionales del tenochca simplex, nivel banqueta, panza pegada al espinazo, le pregunte: -‘¿Onde quedó?’… -porque a esos dos mil millones hay que agregar los 1,907 conseguidos vendiendo cachitos, más 500 aportados por su Suprema y Sacra Voluntad y ya vamos en 4,407 millones… van a quedar bailando 1,407 millones, a menos que se aplique el Teorema de Macuspana, en el que A+B+C = D, siendo D lo que le pegue la gana al que manda, sobradamente probado en esta gloriosa Cuarta Transformación que incluye una revolución de la aritmética; aunque cabe la posibilidad que los dos mil que don Gertz INDEBIDAMENTE entregó, no los haya entregado; que los 500 millones comprados por el gobierno, sean parte de los 1,907 que reporta la Lotería como vendidos entre el respetable; y que la realidad sea que solo se han vendido 1,407 millones, con lo que el gobierno perderá lo que le falta para pagar los premios y se ahorre lo de los equipos médicos que igual no compra con el presupuesto aprobado, para que veamos que hay coherencia. En resumen: perder-perder y mentir-mentir; lema sugerido: ¡la baba es primero!

Estos simpáticos espectáculos permiten distraer la atención y evitan que ningún fifí vaya a insistir en cosas tan menores como la pandemia y sus casi 70 mil difuntos, la inseguridad y sus más de 60 mil fiambres; los desaparecidos, las mujeres asesinadas, los niños con cáncer sin medicamentos; los dos campesinos muertos antier en la presa La Boquilla, la economía nacional en cuidados intensivos y el presupuesto de fantasía para el próximo año, al tiempo que hacen del peor gusto mencionar que en tribunales le volvieron a  dar palo a la ‘política energética’ de la 4T. Van bien.

Y para que el Presidente vea que hay cariño, saltó al escenario el diputado Jorge Luis Montes (de Morena), resucitando una idea de la diputada Laura Rojas (del PAN), para cambiar el nombre a las cámaras del Congreso de la Unión, mediante una sencilla reforma al artículo 50 de la Constitución, logrando así hacer realidad la hazaña de que se llamen “Cámara de Diputadas y Diputados” y “Cámara de Senadoras y Senadores”. Y desde el Cielo se oye al Pirulí cantar: Feeelicidad… hoy te vueeelvo a encontrar… ¡así se forjó el acero!

Mala cosa que estén de chistosos nuestros políticos. Peor cosa si no están en ese plan y nada más hacen el ridículo. Ojalá algunos recapaciten a tiempo en el pésimo síntoma que es dar risa. La gente que ríe de sus gobernantes, les pierde el respeto… y el miedo también. Van mal, no tienen por qué ir peor. ¡Sosiéguense!

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