Todo se derrumbó: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Tragedias siempre le dijimos a tía Beatriz (a sus espaldas, claro). Señora siempre de luto, viejita, de las de Toluca, capaz de entristecer al Sambódromo de Río de Janeiro en su más loca noche de carnaval (tiempos pre Covid 19); siempre con alguna noticia tremenda que a quienes no la conocían, dejaba a lágrima viva, pero en la familia, lo más que provocaba era una disimulada sonrisa burlona. Nos cauterizó a todos la capacidad de asombro. Su credibilidad era inversamente proporcional al calibre de sus lamentos.

Confirmado: la prensa -en todas sus presentaciones-, es adicta a la droga sintética ‘sensacionalia escandalosus’, comúnmente llamada ‘amarillismo’, que produce aumento de lectores y culmina en éxtasis de ventas y contratos de publicidad. Resiste a los embates del Cartel Amarillista un selecto grupo de viejos medios de comunicación que prefieren conservar el prestigio que les asegura su sobrevivencia en el mercado gracias a poderosos lectores poco impresionables ávidos de sólida información para tomar decisiones en sus respectivos campos.

Como anillo al dedo (diría el clásico de Macuspana), el ejemplo de antier y ayer: el barril de petróleo WTI (el intermedio del oeste de Texas, referente de los demás que producen los EUA), en los contratos de venta válidos para el mes este mayo, llegó a no valer nada y peor, los productores pagaban 37.63 dólares por barril a sus compradores que ahora cobran por llevárselo. Mientras, la mezcla mexicana quedó en -2.37 dólares por barril (mejor lo habían de dejar bajo tierra, ahí es gratis).

Sin ánimo de llevar la contra, este menda buscó otra versión sin tinta amarilla, para saber qué diantres sucede realmente con el petróleo como para que los que lo producen, paguen al primero que pase por él (-“¡Cosa más grande!” -diría ese sabio cubano, Trespatines).

Como de costumbre, cuando de enterarse de cosas de dineros se trata, ahí está el diario británico Financial Times (FT, fundado en 1888, fuente más confiable de información financiera del mundo). En su primera plana de ayer, reportó que el precio del petróleo WTI, cayó a un centavo de dólar por barril (no -37.63 dólares… poquito diferente), advirtiendo que en semanas podría saturarse la capacidad de almacenamiento de los compradores, con peores consecuencias, sin saber cuándo se reactivará el consumo de petróleo dada la parálisis de la actividad económica mundial por el Covid 19. Por cierto, durante la mañana de ayer, el WTI se estuvo vendiendo arribita de 5 dólares por barril.

En esa liga de los grandotes o para nota de primera plana del FT, México no cuenta, nuestra producción es un chisguete: 1 millón 600 mil barriles de petróleo por día -bpd- frente a los 80 millones 600 mil bpd del planeta. Sin embargo se puede afirmar sin histeria: nuestro petróleo como la vida en León, Guanajuato, no vale nada, al menos para las ventas de mayo y si las cosas mejoraran mucho, a partir de junio y durante algunos meses, se nos pagará lo que nos cuesta sacarlo… o menos.

Lo peor es que en ese mundo de los gigantones del dinero y el petróleo, solo se respeta al que gana y después del papelazo de pena ajena, de la inconcebible secretaria de Energía, Rocío Nahle -prosista de nuestro Presidente-, quien defendió nuestra ‘soberanía energética’ y se opuso con uñas y dientes (cinco horas) a que México redujera los 400 mil barriles de petróleo diarios (bpd) que los integrantes de la OPEP+ propusieron (a partir de mayo, para que el precio no cayera más), hasta ceder a regañadientes en disminuir solo 100 mil bpd.

Arabia Saudita quedó con ojeras negras de rabia, rechinando los dientes contra México… y Arabia Saudita es el líder de la OPEP original (13 países; la OPEP+ es con 10 países más, productores también, a los que se invita para ordenar el mercado internacional, entre otros los EUA y Rusia); y Arabia Saudita es el líder exportador mundial.

Créale a este su texto servidor, es muy mala idea ponerse trompudo con Arabia Saudita porque ese país es una monarquía absoluta y ahí las decisiones de Estado en última instancia, no necesitan la aprobación de nadie sino del Rey Salmán bin Abdulaziz, quien puso en manos de su hijo y Príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, la total autoridad sobre la economía del país y eso es principalmente el petróleo. Con ese señor se agarró de las greñas la Nahle. Así como es una verdad como un templo que no hay mejor amigo que un árabe, vale lo mismo al revés: como enemigos se comienza siempre llorando y así llorando se acaba.

La caída del precio del petróleo empezó en enero por la pandemia, pero en marzo los sauditas inundaron de petróleo el mercado, en guerra de precios contra Rusia. Como les costaba millonadas, árabes y rusos entendieron que había que reducir la oferta a partir de mayo, pero entre todos, pues todos se benefician; y ahí fue cuando entró derrochando garbo doña Nahle, envuelta en la bandera.

La OPEP y Arabia Saudita saben lo mucho que nos beneficiamos cuando ellos hicieron que el barril se vendiera arriba de 80 dólares y hasta cien. Ahora nuestra ‘soberanía energética’ les cae en la puntita del hígado… y como no quisimos por las buenas bajar la producción, será fuerza, pues nos están quitando cerca de la mitad de nuestros compradores en Asia y los EUA, ofreciendo entre 400 mil y 600 mil barriles diarios debajo de nuestro precio.

Nuestro gobierno apuesta todo y su resto por el petróleo. Fue mala apuesta en tiempos de López Portillo, ahora con el mundo nadando en petróleo y cuando nuestras exportaciones no petroleras rondan los 457 mil millones de dólares al año y las petroleras los 26 mil, es una locura: tanto lío por menos del 6% de las exportaciones nacionales. Como a la viuda dijo el doctor, ni que fuera para tanto.

La pandemia naturalmente pasará, dejando su rastro de sufrimiento, pero sus consecuencias económicas serán de larga duración porque el gobierno no hace todo lo mucho que puede para paliarlas. La 4T no se resigna ni acepta que todo se derrumbó.

(Foto de Mundiario.Com)

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