Trump anuncia guerra contra la cúpula de su partido

Nueva York. Donald Trump declaró la guerra contra dirigentes “desleales” de su partido profundizando una crisis que amenaza tanto a su candidatura como al esfuerzo de los republicanos de mantener su mayoría en ambas cámaras del Congreso en la recta final de una elección cada vez más inusual que podría dañar permanentemente el sistema democrático estadunidense.

El abanderado republicano atacó hoy al republicano electo más poderoso del país, el presidente de la cámara baja Paul Ryan, como un “líder débil e inefectivo” después de que el legislador anunció el lunes que ya no defendería a Trump ni haría campaña a su favor, sugiriendo que sus colegas se dediquen, con él, a defender su mayoría en el Congreso.

Trump agregó, en una serie de tuits, que “los R’s [republicanos] desleales son mucho más difíciles que la Hillary chueca, atacando desde todos los lados. No saben ganar. Yo les enseñaré”.

Esto después de que 40 senadores y representantes federales (según el conteo de Ap hasta la fecha) junto con otras figuras reconocidas del partido anunciaron a lo largo de los últimos días que no apoyarán la campaña de Trump.

Trump festejó que sin algunos de la cúpula que lo han abandonado ahora podrá maniobrar mucho más libremente. “Es tan bueno que me hayan quitado los grilletes y ahora puedo luchar por America de la manera que quiero”, escribió por Twitter.

La videograbacion hecha hace una década con comentarios de Trump donde cuenta sobre sus actos y deseos de agresión sexual contra mujeres difundida el viernes por el Washington Post ha provocado la peor crisis no solo de la campaña del magnate sino de su partido, llevando a que varias figuras poderosas rompan abiertamente con su candidato, entre ellos Ryan, el senador John McCain (a quien Trump atacó de nuevo personalmente hoy) junto con gobernadores y veteranos como la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice (quien envío el mensaje de “Basta ya!”).

Eso ha provocado a la vez una furiosa respuesta de promotores de Trump dentro del partido acusando a los dirigentes de ayudar a la agenda de Clinton y llevando a que algunos analistas cuestionen si el partido podrá superar este creciente conflicto interno en el futuro.

Ryan abandonó al candidato pero no retiró su endoso a Trump, aunque fuentes dentro de su equipo no descartan que eso pueda ocurrir próximamente, pero otras figuras aún no se atreven a hacerlo en gran medida porque enfrentan campañas de reelección donde dependen en parte de bases electorales leales a Trump.

Los senadores Ted Cruz y Marco Rubio, ambos ex precandidatos presidenciales, reiteraron su apoyo a Trump mientras deploraban sus comentarios sobre mujeres, justificando que un triunfo de Clinton es aun más inaceptable. “Desearía que tuviéramos mejores opciones para presidente, pero no quiero que Hillary Clinton sea nuestra próxima presidenta, y por lo tanto no he cambiado mi posición”, afirmó Rubio en un comunicado.

Rabiosos promotores de Trump usaron los ataques contra su candidato como prueba de que la cúpula política desea frenar al insurgente. El gobernador de Maine, el ultraconservador Paul LePage, no sólo reafirmó su apoyo, sino declaró que ya que la constitución está “rota”, tal vez lo que se necesite es que Trump “demuestre poder autoritario en nuestro país y recuperar el imperio de la ley”.

Aunque las encuestas y expertos parecen indicar que Trump ya se hundió, algunos recuerdan que los expertos han pronosticado eso antes sólo para sorprenderse. Y es que una amplia parte de sus filas no se limita sólo a un sector ultraderechista antimigrante y racista, sino que está compuesto de trabajadores que han sufrido un constante deterioro en sus condiciones de vida y se sienten abandonados por todos en su propio país, sobre todo por las cúpulas políticas de ambos partidos. Por lo tanto, aunque dirigentes del partido denuncian a Trump, esto de cierta manera comprueba que Trump no es parte de esa cúpula y es el único que les está prometiendo recuperar sus empleos y ese país que antes sentían como de ellos.

Por su lado, Clinton, gozando de un repunte significativo en las preferencias registradas en las encuestas más recientes, continuó reprobando las cualidades personales de Trump para asumir la presidencia, Hoy, en gira de campaña por Florida, fue acompañada por el ex vicepresidente en la Casa Blanca de su esposo, candidato presidencial y autoproclamado campeón ambientalista Al Gore.

En un amplio perfil y entrevista con la revista del New York Times, Clinton señaló que está confiada en triunfar en las elecciones, subrayando lo que es, al final, su carta más potente en esta elección: “soy la última cosa que queda entre tú y el Apocalipsis”.

Mientras tanto, se multiplican respuestas y esfuerzos para enfrentar a Trump por varios frentes. En el debate nació un nuevo hashtag, #MuslimsReportStuff, en respuesta a un comentario de Trump de que se necesita que “los musulmanes… reporten el odio” dentro de su comunidades a las autoridades. De repente como protesta, hubo todo tipo de “reportes” por las redes sociales, por ejemplo uno que afirma: “soy un musulmán, y me gustaría reportar a un hombre loco amenazando a una mujer en un escenario en Misuri” (donde Trump y Clinton realizaron el debate).

Los comentarios vulgares de Trump en el video –incluyendo que “yo les agarro la panocha (pussy en inglés)”– también detonaron otra campaña online con el mensaje de #PussyGrabsBack el día de las elecciones. Una escritora canadiense, Kelly Oxford, solicitó el viernes pasado que mujeres le enviaran por Twitter sus experiencias de asalto sexual al poner la suya primero; la respuesta fue abrumadora, con más de 27 millones de personas respondiendo o visitando su página de Twitter en tres días (https://twitter.com/kellyoxford/status/7845410621194567690).

Por otro lado, nacen nuevos proyectos artísticos, como el impulsado por el autor Dave Eggers, en donde artistas musicales (Death Cab for Cutie, REM, Aimee Mann, entre otros) grabarán canciones originales que serán difundidas una cada día entre ahora y el 8 de noviembre (http://www.30days30songs.com)

Vía La Jornada

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