Vestidos y alborotados: La Feria

SR. LÓPEZ

Los papás de Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, estaban acostumbrados a que les mintiera y muy hechos a la idea de que era muy difícil pescarlo en una de sus mentiras. Mentía bien, mejor que vendedor callejero de coches usados, mejor que vendedor de seguros de vida de empresa radicada en Andorra. Por eso, la vez que se allanó y aceptó sin excusas que era cierta la acusación de una vecina acerca de sus incursiones nocturnas a la azotea de su casa (de la vecina), para poner en práctica los ejercicios rítmicos en pareja que perpetúan la especie, sus papás quedaron mudos y preocupadísimos, pues siendo Pepe como era Pepe, algo mucho más grave debía de estar ocultando, por lo que casi de rodillas le suplicaban que por favor les dijera la verdad y de la señorita empleada de la vecina ni se acordaron. Él, después, dijo muy quitado de la pena: -Es la falta de costumbre –sí, era eso.

A ver, fíjese bien: en este país estamos felices, felices, felices (todos) y no nos importa el crecimiento de la economía porque hemos desechado la obsesión tecnocrática de medirlo todo y además, ahora es más justa la distribución del desarrollo. Y esa noticia de ayer que según el Inegi la actividad cayó más que en 10 años, son paparruchas técnicas que ni entendemos.

No se distraiga: bien sabemos todos los tenochcas simplex, que hay medicamentos suficientes en todo el país y nos urge que se averigüe ¡ya!, por qué algunos directores de hospitales públicos esconden las medicinas. ¡Hay gente!

Ponga atención: en esta risueña nación, estamos que se nos cuecen las habas para que se inaugure el aeropuerto de Santa Lucía, por el puro gusto de verles su carota a los disque especialistas en aeronáutica nacionales y extranjeros, que dijeron que no se podía; y más gusto nos da saber que el próximo 22 de marzo de 2022 (¡qué nervios!), se va a inaugurar, barato, de nivel mundial, pura calidad… una hazaña. ¡Ya nos anda!

¡Atento!: más contentos estamos por las buenas noticias que no nos abruman por la sabida capacidad de los oriundos de esta tierra de personas cabales (¿se nota el respeto a la equidad de género?), a resistir a pie firme los vendavales de éxito de nuestras autoridades, sus huracanes de aciertos, las tormentas de buen tino, los terremotos de habilidad y destreza que los caracterizan, tanto que ya ni nos sorprenden, única explicación de que no se celebre diario un ‘Te Deum’ en las catedrales del país, razón que explica la carencia de peregrinaciones (a rodilla) rumbo a Palacio Nacional para dar gracias a nuestro Presidente por ser tan bueno que aceptó esa carga.

Por lo mismo (¡tcht! ¡tcht!, acá, sin celular), sabemos que primero deja de salir el Sol que la refinería de Dos Bocas en Tabasco, no esté terminada en mayo de 2022, reluciente, bombeando torrentes de gasolina (300 mil barriles diarios), lo que sumado a lo que estarán produciendo las otras refinerías ya remodeladas y puestas a punto, cancelará nuestras importaciones de combustible. Las nuevas generaciones no van a creer que hubo un tiempo en que México importaba gasolinas y diesel.

Lo mismo el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec que incluye la rehabilitación de la vía de ferrocarril, su carretera chula de bonita, un ducto de gas natural de presumir, su parque eólico y como en infomercial, por si fuera poco, incluye la ampliación de los puertos de Salina Cruz en Oaxaca y el de Coatzacoalcos, para rivalizar con el Canal de Panamá que ya chole. ¡Ajúa!

Falta mencionar el Tren Maya, que estará rodando en septiembre de 2022, ‘sin pretextos ni retrasos’, dijo ya sabe quién y quién es uno para dudar, qué digo dudar, para ni imaginar en un mal sueño que su santa palabra no se cumpla (¡ahí que se cuiden los del EZ y los indios! -grosero usted, que indio es palabra dignísima-, que se cuiden porque aunque ellos no lo sepan ya los consultaron y sí están de acuerdo).

Y no se le olvide que fue rehecho el sector salud que hoy luce galano su IMSS y su Insabi, que se erradicaron corrupción y puentes, que en septiembre se rifa el avión (el valor del avión, repartido entre cien afortunados, porque el avión seguirá en venta, pero ya rifado, faltaba más), y que desde diciembre 1 de 2018, en este país vamos primero nosotros (ricos, absténganse) y nada está por encima de la ley ni por afuerita.

Pero nunca falta alguien así, antier el tal Marko Cortés que preside un partido que parece existe y se llama PAN (y puede dar muchos quebraderos de cabeza, así como está, de mí se acuerda), le pidió con malos modos a nuestro Presidente que se aplique a reactivar la economía (¡cómo si nos importara!… este señor Cortés no sabe que a nosotros los del pueblo bueno nos basta y nos sobra con el bienestar que tenemos, la justicia que brilla… bueno, no deja dormir por las noches su reflejo en fachadas de tribunales y cuarteles de la Guardia Nacional), y que resuelva lo de la inseguridad pública.

Esos reclamos a nuestro Presidente le hacen lo que el viento al Benemérito… pero es de preocuparse mucho que acepte que en eso de la seguridad pública no se ha podido.

Un momento… a ver: ¿acepta que algo no le ha salido?… ¿él?… pues de qué tamaño será el asunto para que no lo pueda negar, ni eche mano a su archivo de otros datos. Si al hijo del Chapo mejor lo soltaron y al contador del Chapito lo dejaron salir de prisión, algo huele mal en Dinamarca, pero como usted ni se acuerda quién es Marcelo ni por qué lo dijo ni quién lo estaba oyendo (escena IV del acto primero de la tragedia Hamlet), para que nos entendamos: algo huele mal en Palacio… es un hedor a improvisación y soberbia, parece que en química lo llaman ‘durazus fetidus’.

Por favor, no esta vez, no ante tanta buena noticia, no rieguen el tepache, ¡no!; que alguien le advierta a nuestro Presidente que los inmensos capitales globales se niegan a venir acá con sus alforjas retacadas de dinero, si no se arregla lo de la inseguridad. No se vale, en serio, dejar a tantos vestidos y alborotados.

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