Violencia en el hogar, la otra pandemia

EDUARDO GRAJALES

Un tema que fue irrumpido justo a la llegada del COVID-19 a México fue el de la violencia de género que, de acuerdo a datos oficiales podría ser considerada una segunda pandemia nacional: 10 mujeres asesinadas al día, 23.3 carpetas de investigación por agresiones a mujeres cada hora y 33 mil 645 denuncias por ese delito, solo en el primer bimestre de este año.

Recién celebrábamos el impacto y la gran convocatoria que tuvo la movilización feminista del pasado 9 de marzo, cuando las vertientes de análisis político, gubernamental, mediático y demás para prevenir ese flagelo renfocaron su atención hacia las medidas de contención del virus y el asunto infortunadamente quedo en el limbo.

Alejandro Hope experto en materia de seguridad, fue uno de los primeros en poner el tema sobre la mesa, al señalar que el aislamiento ocasionaría un incremento de la violencia familiar, agresiones sexuales, entre otras, tomando como referencia lo sucedido en Hubei, China donde el número de reportes por esos delitos se triplicó justo en el periodo de cuarentena. Y no se equivocó.

Según reportes de la organización Justicia para Mujeres A.C. en las dos semanas que llevamos de cuarentena en México, se ha incrementado en un 5% las solicitudes a refugios de mujeres violentadas, por lo que muchos de esos espacios reportan ya una ocupación de entre el 85% y el 100% a nivel nacional. Asimismo, se detectó un incremento del 25% en llamadas al 911 para denunciar agresiones femeninas.

Estos datos dan muestra de que como país todavía tenemos un tema pendiente y nos obligan a redoblar esfuerzos como sociedad y gobierno para no re victimizar a esa población en momentos donde, paradójicamente, el hogar es su mejor espacio para evitar el virus y a la vez el más peligro para la protección de su integridad.

Por tanto, como ciudadanía debemos estar atentos de que este problema de primera importancia no se pierda en la agenda pública o gubernamental, por el contrario, en estos momentos de solaz podemos aprovechar a abordarlo de manera pacífica, inclusiva y democrática a nivel familiar y establecer compromisos que contribuyan a equilibrar las condiciones de género en el país.

Por su parte, las autoridades de justicia principalmente deben redoblar esfuerzos para evitar que este fenómeno crezca, manteniendo una observación continua en las dinámicas de los hogares, particularmente de aquellos donde hay mujeres que ya han denunciado violencia, generando nuevos esquemas para su protección a distancia, promoviendo campañas informativas y de prevención, entre otras acciones.

Mientras tanto las recomendaciones de los expertos para mujeres victimizadas que hoy más que nunca se sienten obligadas a permanecer en su casa para cuidar de sus hijos, hijas o familiares, son: alejarse de lugares riesgo, donde hay objetos punzo cortantes, como la cocina por ejemplo; establecer con personas de su confianza un sistema de iconos a manera de simbología que les permita emitir un mensaje de alerta (vía Facebook, WhatsApp, por ejemplo) para que el agresor no pueda identificarlo; elaborar planes de riesgo, como tener preparada una mochila con medicamentos, documentos oficiales, cargas extras de batería del celular y los números para solicitar auxilio o refugio, entre otros; avisar a sus vecinos de hacer denuncias anónimas en caso de que escuchen o vean agresiones en su hogar. Si han sufrido de una agresión recientemente se les sugiere esperar que baje la situación de estrés por parte del agresor y huir en un descuido de éste.

En estos espacios de pasividad y encierro suelen detonarse síntomas como ansiedad, desesperación, enojo, sueño, entre otros, debido a lo que se denomina una hibernación mental, por tanto estamos en el escenario perfecto para que se geste una nueva pandemia como lo es la violencia de género, y esto es una obligación y responsabilidad de todos y todas detenerlo. Evitemos juntos las agresiones a mujeres y difundamos estas recomendaciones.

Dialectica902@hotmail.com

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