¿Y al revés le entra?: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Chencho (Inocencio), de los de Autlán, tuvo 59 hermanos procreados con varias damas de la región, por su papá, tío Primitivo; tío Chencho tuvo nueve hijos varones y seis mujercitas con tía Santi (Santiaga, sin comentarios), mujer paciente que no decía ni pío ante las obsesivas críticas de su marido sobre el modo en que su padre manejaba el rancho que antes de la Revolución le hubieran dicho hacienda. Según él su papá hacía todo mal y decía que él haría todo muy diferente y mejor. Cuando tío Primitivo, su papá, pasó a fiambre, tío Chencho ya de 54 de edad, heredó mucha tierra, con todo y su ganado y empezó a hacer todo ‘a su modo’. Desde el primer año perdió dinero. Yendo a peor con los años, sus 23 hermanos varones le ofrecieron ayuda: casi a tiros los echó de su casa. De repente, decidió producir becerros. Todo el pueblo le dijo que nadie compraba becerros, a todo el pueblo le mentó la madre. Compró su semental y para su mala pata, el animalazo era del todo indiferente a las guapetonas vacas. Ya contra la pared, sus hijos le dijeron que rentara sus tierras a sus hermanos y de eso podían vivir; tío Chencho dijo que primero muerto y entonces fue que la paciente tía Santi abrió la boca: -Chencho, aunque tú preñaras vacas no hay quien compre becerros, así que te vas muriendo, porque las tierras se rentan te guste o no –y se rentaron; tío Chencho jamás volvió a salir de su casa ni a decir una palabra. Mejor.

La economía nacional (el PIB, Producto Interno Bruto), en 2019 se redujo el -0.1%; la actual pandemia del Covid 19, con todo mundo en su casa, paró la actividad productiva lo que junto con el precio del petróleo a niveles de risa con llanto, hace que los pronósticos hablen de una severa caída del PIB; según la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), los cinco países con mayor descalabro económico serán México, Venezuela, Argentina, Ecuador y Nicaragua; a nuestro país le calculan un -5.3% de PIB, pero Bank of America dice que el -8% y Citibanamex, que el -9%. La Secretaria de Hacienda dice que solo el -3.9% (preocúpese, son los amos del optimismo… y ya aceptan el -3.9%). Es imposible predecir el tamaño del porrazo pero en lo que todos los analistas coinciden es en que tendremos recesión, y tal vez, lo peor: recesión con inflación. Y no nos extrañemos si es la peor crisis económica desde que terminó la Revolución. De ese calibre.

Peeero, nuestro Presidente está aferrado a NO hacer lo que todo el mundo está haciendo para sortear esta vorágine económica: incrementar el gasto público en infraestructura y empresas productivas, inyectar crédito a las empresas privadas de todos tamaños, implementar pagos anticipados de su facturación a través de la banca comercial (factoraje) y en resumen, aplicar todos los medios a su alcance para reactivar sus actividades, hacer lo que sea para evitar una quiebra que puede durar años, con enormes sufrimientos, creando comaladas de desempleados y una masa adicional de nuevos pobres. Nada, él lo resolverá con cubetadas de honestidad y humanismo. ¡Padre!

Sin variar el discurso presidencial de que en México aguantamos lo que nos echen (y que el pueblo está feliz, feliz, feliz), Hacienda -menos optimista-, anunció el 25 de abril que la fecha límite para presentar declaración de impuestos de personas físicas, se aplazaba del 30 de abril al 15 de mayo (algo es algo dijo un calvo); y por su lado el Banco de México (cero optimista), le inyectó a la banca comercial 750 mil millones de pesos (equivalentes al 3.3% del PIB; 1,100% más que todos los ‘planes’ del Ejecutivo federal), para dar financiamiento a empresas. Respira uno ya sin taquicardia, los engranajes nacionales giran; en Palacio habla todas las madrugadas un señor, pero las instituciones actúan.

Pero más suavecitas todavía siente uno las curvas al enterarse el domingo que el Consejo Mexicano de Negocios fue al Banco Interamericano de Desarrollo y obtuvo 12 mil millones de dólares para dar liquidez a 30 mil empresas micro, pequeñas y medianas, descontando sus facturas por cobrar (factoraje)… o sea: 288 mil millones de pesos. Como esa inyección de dinero cambia la masa monetaria (y la inflación), requiere el acuerdo de Hacienda, cosa que se obtuvo, según anunció muy contenta la secretaria de Economía, Graciela Márquez, en su cuenta oficial de tuiter #UnidosSaldremosAdelante y #MéxicoSolidario. Si suma eso a lo del Banco de México, es un billón 38 mil millones de pesos, arriba de los 800 mil millones que estimaban los expertos. Ya con eso tenemos la nariz fuera del agua… ¿sí?, pues no. ¿Qué?… que NO.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, ayer dijo que Hacienda no iba a avalar el acuerdo con el BID, porque no le gusta su ‘modito’ y porque: “(…) ese aval no podemos nosotros otorgarlo, porque no queremos endeudar al país (…)”. ¡Zaz, el gozo al pozo! Y dijo también:

“Imagínense que el presidente se entera de que ya hubo un arreglo y que nada más van a pedirle que Hacienda avale, si es que así lo imaginaron; o cuando dijeron que el gobierno se adhiera a nuestro plan económico. ¿Cómo? Es mucha la prepotencia. ‘A ver, te voy a dictar lo que tienes que hacer’. No”.

Y aprovechó la ocasión para decir que ojalá el Banco de México no vaya ayudar a grades empresas… o sea: ¿de qué se trata?

Nomás faltaba que venga el BID, del que formamos parte, y nos quiera ayudar… endeudando al país… lo penoso del caso es que no es deuda para el país, es un factoraje (pago anticipado de sus facturas por cobrar), de cada empresario micro, pequeño o mediano: no es de ninguna manera avalar a los empresarios ni es deuda del Estado; al BID le interesa que no reventemos porque el planeta estando las cosas como están por la pandemia no resiste una Borrachera de Tequila, por eso nos ayudan dando liquidez a nuestra economía… pero no le gusta al Presidente, él quiere ser nuestro salvador en exclusiva y que La Patria se lo reconozca solo a él porque nos salvó él solito… ¿y al revés le entra?

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