Ya estuvo bueno: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Consuelo, de las muy católicas toluqueñas del lado materno de este López (hay de otros), durante los primeros doce años de su matrimonio, fue el modelo exacto de todo lo que la feminista más rudimentaria odia: sumisa, obediente, acomplejada, sometida en todo a la voluntad de su marido, tío Macario (en serio), quien gozaba la situación y la llevó a extremos inauditos, como exigirle programa mensual de desayunos, comidas y cenas, sin repetir ningún platillo o imponerle que su ropa interior (la de ella), solo la lavara de noche y la recogiera del tendedero antes del amanecer (más macho que Pedro Armendáriz en ‘Enamorada’, cinta del Indio Fernández, 1946, romance y drama). Así las cosas, la tía conoció a no se supo quién, que ‘le metió ideas’ y empezó un movimiento de resistencia doméstica que culminó en una guerra de guerrillas conyugal, hasta que tío Macario fue expulsado del seno de hogar, bañado en insultos irrepetibles, de los que los menos graves rimaban con jugada, dejo, cimbrón y objete. Pasados apenas tres meses, la tía estaba mortificadísima (y casi muriéndose de hambre), las señoras de la familia le decían que se reconciliara con el proscrito, pero ella, con realismo decía: -Es imposible que se le olvide todo lo que le dije… ahora, a ver qué pasa –y nunca volvieron y lo que pasó fue que ella resolvió su vida recibiendo huéspedes pero según Pepe, el más impresentable y bien informado primo que tenerse pueda, lo de los huéspedes no era del todo cierto, sino que la tía daba hospedaje por horas a unos cuántos señores muy discretos de la santísima Toluca de entonces. Después ya fiambre tía Consuelo, se supo era cierto, que vivió muy bien y murió rica. ¡La vida!

Ya es frase común que el país está polarizado, crispado, enfrentado, pero siendo cierto, no parece irreparable ni se puede considerar que México esté fracturado, la contienda fifís-chairos, liberales-conservadores, es de pura lengua y no es algo que no arregle un clásico Chivas-América o mejor todavía, un México-Holanda (¡no era penal!)

No es el caso con el Presidente, quien muy difícilmente puede desdecirse y conseguir milagrosamente que buena parte de la ciudadanía, las mujeres (¡las mujeres!), los militares, los empresarios, los medios de comunicación, los partidos y actores políticos, etc., olviden el florilegio de descalificaciones, ofensas, agravios, mofas, injurias, afrentas, denuestos, escarnios, calumnias, infundios y burlas que son sus principales herramientas desde 1988, cuando fue candidato perdedor a Gobernador de Tabasco, de parte del Frente Democrático Nacional; y a esas prendas sume la necedad más insolente, confundida con coherencia, y el desdén por muchas causas justas que lo rebasan.

Son 32 años de traer la lengua suelta, muy suelta; 32 años de perpetuo discurseo, insulto y mentira; 32 años de perseverar en el error y de luchar para ser el guía y único líder del país; 32 años que le granjearon sólida popularidad entre un sector de la población que sigue y aplaude a quien le explica que sus males son de la exclusiva responsabilidad de otro, de otros, del mal gobierno, de los empresarios rapaces, de la globalización, de presidentes traidores a la patria, de partidos tramposos, de instituciones fallidas, del flogisto capitalista (?), de lo que sea que se las deba y que él haría que se las pagara.

Bueno, lo montaron, está en La Silla (en Palacio Nacional para que nadie dude), lleva casi dos años… y nada cambia, todo empeora, lo que a los ojos de sus ‘mascotas’ (él lo dijo, no se aceptan reclamaciones), no apunta a incapacidad del ‘Líder Supremo’, sino que ratifica la maldad de esos, los que sean, que solo quieren hacerle daño al pueblo bueno y sabotear la Transformación de la república, la pacífica revolución de Morena, planteamiento simplista y bobo, ajeno a la complicadísima composición de la realidad nacional, que no se resuelve con un Presidente ‘entertainer’, ‘standopero’ de ‘show’ matutino diario.

La anunciada ruptura con la Conago de diez gobernadores, no es en sí algo digno de preocupación. Poco hizo nunca la Conago. Lo que es digno de algo de atención es que los gobernadores de diez estados de la república, lo enfrenten abiertamente. No es asunto menor. La eficaz trascendencia política de esto en beneficio de esas entidades y del país, depende de que cada uno de ellos no le vaya aflojando, al sentir las represalias indudables del gobierno federal que puede apretar mucho y además lo hace a la luz pública con el cinismo propio de los iluminados.

Por lo pronto tenemos a la vista los logros de la 4T: la ilegalidad de algunas no pocas decisiones ejecutivas; la desconfianza de los inversionistas; los desesperados recortes presupuestales para mantener a flote las finanzas públicas; los órganos autónomos bajo asedio (caso de estudio: la pronta ruina de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, bajo el mando de la señora Piedra, impuesta por el Presidente para asegurar que nunca lo cuestionara); y Morena, su propio partido envuelto en pleitos y rencillas de callejón.

Otro problema es el de los partidos a los que se negó registro. Si las elecciones de 2021 se despachan con un operativo de Estado, el Presidente dejará sembrada una bomba de tiempo para el 2024.

Algo que presenta síntomas amenazantes (o promisorios, según se vea), es la creciente y hasta violenta protesta de las mujeres contra el menosprecio del gobierno de la 4T a sus tan claramente justas causas. El Presidente no puede ocultar el componente atrabiliario del papel que se confirió a sí mismo, de padre fuerte, de macho benevolente, pero macho, dueño de la verdad y la moral, la ley y la justicia.

Si en lo que queda de sexenio se organizan ellas, las que son mayoría en el padrón electoral, las 46 millones 646 mil 871 mujeres de la lista nominal, y hacen valer su peso en la siguiente campaña por la presidencia de la república, veremos entonces sí, cambios de fondo y descubriremos que el dinero sí alcanzaba. Ya estuvo bueno.

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