Al mal tiempo buena cara, las ventajas de un mundo COVID-19

EDUARDO GRAJALES

Muchos de los análisis sobre el COVID-19 han girado en torno a sus repercusiones negativas pero, con ánimos de optimismo y atendiendo al refrán popular de “al mal tiempo buena cara”, vale la pena hacer algunas reflexiones sobre su legado positivo a una sociedad contemporánea que, sin duda, no será la misma después de la pandemia.

Un elemento importante a destacar es la revaloración de los adultos mayores. Hasta antes del COVID esta era una población invisibilizada que ante su riesgo mortal por el virus su papel se convirtió en prioridad, al grado que muchas acciones preventivas son por y para ellos.

Esta reivindicación de las y los abuelos conllevó a cavilar sobre la importancia de la familia y los lazos que la unen, como la comunicación en pareja, el disfrute de los hijos, la cercanía con los amigos que, en suma, la cohesionan y hacen de ella no solo un factor de identidad sino de contención emocional.

Esto último ha sido pieza clave en la subsistencia de la humanidad, en tiempos difíciles la adaptación a nuevos entornos siempre surge del instinto de supervivencia y la preservación de la especie.

En ese contexto resurgió también una olvidada pedagogía familiar que fortaleció a un incipiente modelo de educación digital. Maestros y padres de familia como nunca han unido esfuerzos y acelerado sus procesos de capacitación en pos de la instrucción de sus hijos, tarea nada fácil y que siempre ha sido un anhelo de todo pedagogo: la construcción del triángulo educativo (padres, maestros y alumnos).

De esta manera muchos logramos comprender que la tecnología no es exclusiva para unos cuantos, sino que es algo funcional, práctico y útil para todos. Este cambio de percepción esta acelerando la digitalización mundial, modificando los patrones de conducta en el sector laboral (home office) y en el comercio (e-comerce) con la revolución de las bancas digitales, por citar algunos ejemplos.

El COVID 19 obligó también a incrementar el consumo de información, contribuyendo a sociedades más críticas que han aprendido a discriminar las fuentes informativas con credibilidad y a detectar fácilmente los engaños digitales típico de actores políticos o gubernamentales, premiando la honestidad y castigando la capacidad de sus gobiernos al afrontar contingencias como la que ahora vivimos.

Otro aspecto que ha quedado más que claro es la disminución radical en la dinámica de consumo, algo que el planeta entero nos va a agradecer. La pandemia sacó a la sociedad del consumo enajenado, rompió con el mito de la dependencia hacía los aparadores para ser felices y contribuyó a identificar la intrascendencia de las compras masivas, muchas veces inconscientes, guiadas solo por el boom de la mercadotécnica y la publicidad.

Asimismo, nos hizo entender lo absurdo de endeudarse con créditos impagables por objetos banales de tiendas que hoy han caído en el descredito por privilegiar sus ingresos por encima del bienestar de sus trabajadores y de la sociedad (Coppel, Electra, entre otras).

Finalmente, el COVID19 empujó la creatividad de los emprendedores para diseñar estrategias novedosas que permitan a las empresas mantenerse en escenarios difíciles.

Nos ha ayudado a pasar el tiempo con nosotros mismos, a auto programarnos con actividades que permitan mantenernos ocupados, distraídos y productivos y que a su vez ayudan a la sociedad a disminuir los niveles de estrés, y con ello los índices de inseguridad en las calles, entre otros males.

Todo lo anterior se puede resumir en que la crisis sanitaria que vive la humanidad nos ha obligado a hacer una pausa para la práctica de valores, valores que no estaban perdidos sino que se dejaron de practicarse, valores como la disciplina, cordialidad, solidaridad, paciencia, respeto, entre muchos otros, que están reprogramando nuestros escenarios y a cambiando, necesariamente, la dinámica mundial de como la conocíamos hasta antes de la emergencia.

El COVID ha traído consecuencias graves, sin duda, pero también ha generado aspectos positivos. El mundo ya no será igual después de él, es un hecho.

dialectica902@hotmail.com

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