Con la pena: La Feria

SR. LÓPEZ

Había un señor de Hidalgo, Matías, exageradamente feo y panzón, pero más rico que feo y panzón, de verdad, muy millonario, gracias al no muy elegante negocio del pulque (años 40’s del siglo pasado), pues tenía más de cien expendios del néctar de los dioses, neutle, tlachicotón, tlapehue o baba de oso, como lo conozca usted, y cuando el dinero se acumula en exceso, pierde el aroma a curado de tuna (o crimen), por lo que el pulquero ése era recibido por presidentes de bancos que lo esperaban en la banqueta, derechitos, con las manos sudando y la lengua de fuera.

Pero el Matías, siempre vistiendo finos casimires ingleses (sin corbata), al que quería y visitaba mucho, era al abuelo Armando (el materno-toluqueño), le hablaba de ‘usted’ y el abuelo con su poco hablar y elegancia natural, lo trataba con notorio afecto (cosas de cuando la Revolución, no viene al caso). Por razones desconocidas, tía Sol (Soledad, sobrina nieta del abuelo), detestaba al Matías, lo ignoraba, lo dejaba con la mano extendida y si llegaba a comer, ella se levantaba de la mesa… feo. Pero él ni se inmutaba, feliz nomás de verla porque era una real hermosura de mujer (en serio, de cine).

Tía Sol se casó. Iba en dos hijos cuando: ¡zacapún!, reventó el escándalo de la década: su marido antes de casarse con ella, había hecho lo mismo con otra señora en Tlaxcala y la ley lo buscaba por bigamia. El no-marido huyó y tía Soledad quedó con hijos y en la ruina… ¡ah, pero la vida! El Matías se enteró, le dijo al abuelo que él la contrataba para que lo ayudara con ‘las cuentas’… y tía Sol, tragando orgullo, aceptó, el Matías le adelantó sueldo para pagar todas sus deudas y la alzada Sol le decía ‘jefe’. Luego, lo que se murmuraba en el pueblo, seguro no era cierto, el pulquero era casado (con una dama de Pachuca de poquito más de 140 kilos de peso), pero lo que sí se notó fue que pronto se tuteaban, viajaban juntos, sus hijos le decían ‘tío’ y estudiaron en el extranjero. A la muerte de Matías, más se dijo lo que ya se decía, pues tía Sol lo lloró como la Magdalena y heredó un dineral. El abuelo Armando sin mover una ceja un día que salió el tema, murmuró: -“La vida doma”.

Inevitable el tema del coronavirus Covid-19, pues el planeta está con un ataque de nervios (chairos y similares, absténganse). Por supuesto solo loco o con graves problemas de incontinencia oral, se puede recomendar a la gente que se ande abrazando. No. Hay que obedecer las indicaciones de las autoridades sanitarias.

Sin embargo y advirtiendo a usted que el del teclado sabe de medicina lo mismo que de fonología, morfosintaxis o protolengua indoeuropea, le llama la atención una cosa: al viernes pasado había 134,113 casos confirmados de coronavirus en 116 países (en el mundo hay 193 naciones según la ONU, según el tío Sam, 195); o sea: ya se regó ese virus en el planeta. Aparte y muy triste, ya había 4,967 difuntos por el Covid-19 (casi todos en China e Italia); en México oficialmente, había 16 contagiados y la UNAM y la Secretaría de Salud, prevén que en 15 días empiece la regazón dentro de nuestra risueña patria. Cosa seria.

Lo que llama la atención de este menda, es que según el comunicado de prensa del 14 de diciembre de 2017, de la Organización Mundial de la Salud, OMS (declaraciones del Dr. Peter Salama, Director Ejecutivo de Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS), por la influenza estacionaria, la gripe que todos conocemos, cada año mueren en el mundo entre 290 mil y 650 mil personas, la mayoría mayores de 75 años que viven en las regiones más pobres del mundo (no se me distraiga: de 290,000 a 650,000 fiambres por esas gripes para las que hay vacuna). Como esto es de veras, chéquelo usted mismo en

https://www.who.int/es/news-room/detail/14-12-2017-up-to-650-000-people-die-of respiratory-diseases-linked-to-seasonal-flu-each-year.

Agrega la OMS que cada año, las epidemias anuales de la gripe estacional (cuando los fríos), causan en el mundo de 3 a 5 millones de casos graves (no se le pase, ahorita, del Covid-19, hay 134,113 casos, de los más del 90% se curarán).

Repito: está muy bien que las autoridades atiendan esto del Covid-19, pero ¿y el desviejadero anual por la gripe de siempre?… eso no es noticia.

Salvo la mejor opinión de cualquier médico, esto se exacerbó hasta poner al mundo al borde de un ataque de nervios. Pero, como sea: qué bueno que lo estén atendiendo, aunque lo malo fue la estampida bursátil que significa (‘a fortiori’), que alguien está saliendo MUY beneficiado por la caída de las bolsas de valores: si se están vendiendo baratas las acciones, alguien las está comprando a precio de ganga. Cada quien su conciencia.

Lo que también resulta interesante es que el viernes pasado, nuestro Secretario de Hacienda, durante la 83 Convención Bancaria en Acapulco, en entrevista con Enrique Quintana de ‘El Financiero Bloomberg’ (principal nota de primera plana), informó que nuestro gobierno junto con el Banco de México, prepara un paquete de estímulos por coronavirus en coordinación con el G20 (el club de los países más ricos del mundo), Banco Mundial, OCDE y Fondo Monetario Internacional (FMI).

O sea: nuestro Presidente, sufre. Todo lo que él señala con insistencia y tesón como causa de nuestros males, esos malditos capitalistas conservadores neoliberales que en complicidad con la mafia del poder pusieron a México como está, causaron la delincuencia que nos agobia, esos, los que tenían creciendo la economía al 2% anual (por cierto), ahora resulta que son el motivo de nuestra tranquilidad económica, como bien dijo el 11 de marzo pasado la senadora Vanessa Rubio (quien debiera ser la Secretaria de Hacienda, sin duda).

Pero, ¡hay un Dios!… el coronavirus es la última oportunidad que la vida le da al Presidente para escapar de la trampa en que se metió: que cancele sus ruinosos proyectos, ¡ya! … y será por el virus y podrá decir eso que tanto goza decir: no fue mi culpa, no somos iguales… y sí, cada vez se nota más, con la pena.

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