El hazmerreír de América: La Feria

Sr. López

Tía Ramona murió de 96 añitos, nunca se casó ni tuvo hijos y era tía tatarabuela, tía bisabuela, tía abuela y tía a secas de toda la tribu materna. La muy provecta dama por un encadenamiento de herencias que coleccionó a lo largo de su larga vida, representaba un verdadero capital en propiedades y efectivo. Era buena y cariñosa pero con un defecto: prestaba oídos a toda habladuría, lo que explicaba el miedo que a todos daba la amenaza de “vas a ver con tía Ramona” o “esto lo va a saber tía Ramona”. La lectura de su testamento fue en la sala de su casa en Toluca, que en tal ocasión parecía estación del Metro en hora pico, pero la sorpresa fue enorme: dejó todo a unas monjitas y una larga relatoría de por qué fue desheredando a cada uno de toda la familia. Todos habían echado chisme de los demás. Justicia poética.
Ayer se confirmó que el excandidato a la presidencia de la república, Ricardo Anaya, fue amablemente citado a presentarse ante un juez federal del Reclusorio Norte, el próximo jueves a las 10 de la mañana, como principal invitado a la audiencia inicial para imputarlo por los delitos de lavado de dinero, cohecho y asociación delictuosa, según la acusación del confeso delincuente Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, que en su calidad de testigo cuate de la Fiscalía, no ha pisado la cárcel.
Don Anaya, “Ricky Riquín Canallín”, como le llamó cariñosamente el entonces candidato y hoy Presidente de México, tomó las de Villadiego, dijo que se iba del país y video mediante informó antier que tiene cosas mejores qué hacer en vez de ir a que lo metan al bote, como hicieron al exsenador panista Jorge Luis Lavalle, acusado de los mismos delitos, que no son graves y no ameritan prisión preventiva durante el juicio. Bueno, no, pero sí.
El Presidente también por video, ayer afirmó en sentido contrario a lo que dijo Ricky, que no tiene nada que ver con la persecución que “supone Ricardo Anaya”, y añadió que su fuerte no es la venganza (caso de estudio: Rosario Robles, encarcelada hace un año, acusada de “omisión”, delito que no amerita prisión preventiva… ¿no?, ¡pues sí!, faltaba más y “¡s’órdenes jefe!”). También dijo el inquilino de Palacio: “(…) si la Fiscalía y el Poder Judicial lo acusan de corrupción y es inocente, que no se ampare ni huya; que se defienda con pruebas y con la fuerza de la verdad”… ¡chispas!, y uno creyendo que en el sistema penal vigente en esta tierra de hombres cabales, el que acusa es el que tiene que probar (y, por cierto, que alguien nos explique cómo está eso de que el Poder Judicial lo acusa, los jueces juzgan no toman partido por la Fiscalía ni el acusado… en fin, detallitos).

También dijo el Presidente: “(…) Incluso no afecta el ir a la cárcel si uno es inocente, porque cuando se es luchador social, se puede ir a la cárcel, se fortalece un dirigente”. No parece que don “Riquín Canallín”, vaya a seguir el método presidencial sugerido para fortalecerse, prefiere los ejercicios aeróbicos, de preferencia al aire libre. Cada quien.
Al mismo tiempo, ayer, los jefazos del PRI, PAN y PRD denunciaron ante la OEA “la injerencia, solapada por el Gobierno, del crimen organizado en la pasada elección”. ¡Zambomba
Es una acusación tan pero tan gorda, que más les vale tener pruebas aunque sean débiles. Ya se los advirtió el Presidente a los dirigentes de los tres partidos, ayer en su mañanera: “(…) que tengan cuidado nada más, no vaya a ser que estén involucrados en el caso de Genaro García Luna (…)”; y agregó: “(…) tienen derecho de quejarse”. Y como el pecho presidencial no es bodega, también dijo: “(…) los entiendo están desesperados porque se unieron todos y pensaron que con dinero con el apoyo de los medios incluso con el dinero que reciben de la embajada de Estados Unidos iban a arrasar en la pasada elección, nada más que el pueblo es mucha pieza”.
No sé usted, pero este menda si recibe una advertencia presidencial de ese calibre (“no vaya a ser que estén involucrados en el caso de Genaro García Luna”), la interpretaría como una amenaza (presidencial). Y no sé nuestro gobierno, pero al de EUA no le ha de hacer ninguna gracia que nuestro Presidente diga públicamente que los partidos de oposición a Morena, reciben dinero de la embajada de Estados Unidos. ¿Qué necesidad de escalar el asunto?
No es la primera denuncia ante la OEA contra el Presidente. Hay una de marzo de 2019 presentada por Marko Cortés, dirigente del PAN, por amenazas al sistema democrático en México. Otra de mayo 12 de 2021, de Adrián de la Garza denunciando a AMLO por atentar contra la democracia. Una más de julio pasado, de los tres partidos que integran la alianza Va por México, por violencia a favor de Morena del crimen organizado en las elecciones de junio pasado. Y ésta de ayer.
Cualquiera que medio entienda qué es la OEA, pensará que andan nomás perdiendo el tiempo los que acuden ante ese organismo a presentar denuncias. Y sí, poco puede la OEA, nada más que sí puede quedar muy mal parado nuestro gobierno, tomando en cuenta que todos los países de la OEA firmaron (México incluido), el 11 de septiembre de 2001, la Carta Democrática Interamericana, en la que se proclama como objetivo principal el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática y que la ruptura del orden democrático o su alteración, que afecte gravemente el orden democrático en un país miembro, constituye un obstáculo insuperable para la participación de su gobierno en las diversas instancias de la OEA.
Es difícil que la OEA se anime a darle un pisotón en los callos a México, a menos, claro, que los del PAN, PRD y PRI, les vayan con el chisme de que sí va en serio la propuesta presidencial de sustituirla por otra organización y peor todavía, que la estrategia de la 4T contra la delincuencia organizada sí consiste en “abrazos no balazos” y “acusar a los delincuentes con sus mamás”. A nuestro gobierno parece que no le importa pero vamos a sentir muy feo de ser el hazmerreír de América.

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