Fue Teté: La Feria

SR. LÓPEZ

Tío Ernesto (lado materno toluqueño), era buena gente pero con un defecto: siempre quería tener razón y discutiendo era un huracán. Aunque se le preguntara su opinión sobre la influencia del acento prosódico en la caída del Imperio Romano de Occidente o se le preguntara qué tacos prefería, él se encargaba de armar una batalla oral épica. Su esposa lo dejó sin intentar siquiera el divorcio: huyó; punto. Pronto tuvo segunda esposa (era el señor más guapo de América), una joven muy joven con el cuerpo de la Diana Cazadora (que no se llama así, sino “La flechadora de las estrellas del Norte”, obra de Juan Fernando Olaguíbel, 1896-1976, como bien sabemos), que un día dio la sorpresa de que no era muda, cuando en una comida familiar de domingo, de repente dijo: -Adiós… –y jamás se supo de ella. La tercera, veinte años menor que él, era una veracruzana muy simpática, grandota, guapa de quitar el hipo, que un día lo dejó calladito: -Todo sabes y en todo tienes razón… a ver, dime ¿por qué te pongo cuernos, Netito, a ver, por qué? –enmudeció el palenque. No se volvió a casar pero tuvo muchos amores fugaces (se repite lo del más guapo de América). Él decía que con las mujeres siempre tuvo mala suerte, la familia a coro respondía: -¡Tienes razón! –y sonreía muy satisfecho; eso era lo que le gustaba, tener razón. En su velorio, el impresentable primo Pepe, dijo que cerraran la caja, pues por llevar la contra, era capaz de levantarse. Sí, los hay.

Si uno es un tenochca simplex promedio, con la cabeza en su sitio, se toma en serio lo que diga el Presidente de la república. Es el Jefe del Poder Ejecutivo (poder unipersonal), Jefe de Gobierno, Jefe de Estado y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. No es moco de pavo. A su paso los poderes locales se eclipsan. Él, por ley, encarna el poder, él es EL PODER por encima de gobernadores o alcaldes. Oírlo como a un locutor de infomerciales que anuncia sartenes eternos, es falta de seso y respeto. Bueno…

Nuestro Presidente, este miércoles pasado, en su madrugadora conferencia de prensa, se refirió a la epidemia de Covid 19 (coronavirus), y dijo (abróchense los cinturones):

“Porque conozco a mis adversarios (pausa) ya sabía yo, van a empezar a decir que no hay información (pausa) que no se está haciendo nada, que se está menospreciando el problema, porque es (pausa) hasta lamentable que quieran que nos infectemos. Yo estoy deseando que (pausa) eso no pase, pero los conservadores (pausa) quisieran, para echarnos la culpa de todo”.

¡Aaah, no!, eso sí que no. No es cosa menor. Que nuestro Presidente deje de lado su inveterada prudencia en el hablar, que suelte la sopa. Que no se tiente el corazón: nombres, pelos y señales. ¡El pueblo, unido, jamás será vencido!

¡Imagínese nomás!: hay unos perversos, más malos que un taco frío de cuerito sin salsa, que quieren que nos infectemos, cosa que lamenta nuestro Presidente (él, manso y humilde de corazón)… pero nosotros, los aguerridos aguiluchos defensores de La Patria (la señora de toga banca y tapabocas de la portada de los libros de texto gratuitos), no somos como él, ni vamos a pasar por alto semejante barbaridad: al sonoro rugir del cañón… Patria, Patria, tus hijos te juran… más si osare un extraño conservador, profanar con sus virus tu suelo… ¡Esta nos la pagan! ¡Esta la cobramos!

Elevemos ante nuestros tribunos federales un exhorto: que se pida respetuosamente al Ciudadano Presidente de la república (como manda la Constitución), informe quiénes son, a quiénes llama ‘conservadores’ (seguramente por respeto al debido proceso); es asunto mayor, grave, muy serio… todo tiene límites.

Esos canallas que él -siempre discreto-, llama ‘conservadores’ o ‘mis adversarios’, ya han dado mucha lata, ellos tiraron su popularidad, la economía, el peso, celebran la inseguridad, se disfrazan de feministas, provocaron el desabasto de medicamentos, echan cuetes si muere un niño por cáncer, quieren que la refinería Dos Locas no funcione, que el Trenecito Maya no haga ‘chucu chucu’, que con sus calumnias no aterrice ni una mosca en Santa Lucía, que sacar petróleo salga más caro que su precio de venta; ellos son los responsables de la inseguridad por andar privatizando todo… le digo, son el enemigo y él no les arranca la máscara. Señor Presidente: no son tiempos de moderación ni cautela, por esta vez, suelte la lengua, díganos quiénes son, señálelos, écheles a Nieto encima, congéleles las cuentas (¡encantados!, el juego favorito de Savonarola Nieto, Torquemada oficial de la 4T, Inquisidor Mayor)… no dude Presidente, nosotros, el tenochca bueno, estamos prestos a lidiar con valor si con bélico acento, se pone de claridoso (no hace falta clarín, no sopla).

Pero… calma… serenemos los ánimos… demos tiempo a que nuestro reformador patrio decida qué mueve en este tablero de ajedrez de 130 millones de piezas. Sosiegos. Lo bueno es que mientras él reflexiona, siguen a marchas forzadas con la construcción de Dos Locas, pues se nos hizo saber que esa es la solución a la caída del precio de nuestro petróleo (doña Nahle ‘dixit’). Menos mal. (Estamos esperando nombres)… (seguimos esperando saber quiénes son esos conservadores)… ¡qué nervios!…

Nada más una cosa, señor Presidente: si no le pone nombre y apellidos a esos sus adversarios conservadores fuente de todo mal nacional, se le recuerda que juró hacer cumplir la ley. ¿A honras de qué no los denuncia?… a menos, claro, que no sepa quiénes son o peor tantito, que no sea cierto.

Hoy, lo que sí sabemos es que todo eso que el Secretario de Hacienda nos dijo que blinda la economía nacional, son decisiones de otros gobiernos, de ese pasado que resulta nos está salvando. Claro, mientras nos pueda salvar de las decisiones de este gobierno, que los que se fueron, adivinos no eran, ni tenían tanta imaginación.

México está muy en serio, en serios problemas. El primero y principal es que nada da signos de mejorar, todo empeora y ya nos estamos hartando del jueguito de yo no fui, fue Teté.

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