La Feria: Trampa, como siempre.

Sr. López

Tío Armando tenía todas las virtudes para ser el centro de cualquier reunión. No hubo nadie al que le cayera mal en su larga vida. Cantaba como Jorge Negrete, bailaba como Fred Astaire, bien plantado, atlético y guapo como de Hollywood (y quisieron llevárselo, en serio, allá por 1945); era más simpático que Pedro Infante, contando chistes era insuperable… y solo por eso la gente pasaba por alto el único defecto que tenía, pero defecto, en grado superlativo: era el hombre más necio que han parido en este mundo. Una vez escribió una palabra con una falta de ortografía, se lo dijeron, neceó hasta hacer que alguien fuera por un diccionario, se lo plantaron en las narices y exclamó:- ¡Está mal el diccionario! –no se puede más, la necedad (y casi todo), tiene límites.

Cuando fueron publicados los resultados de los comicios celebrados en el Estado de México el domingo 4 de junio de 2017, en Los Pinos casi hubo fiesta (hubo fiesta, que no se hagan). Esa entidad es la perla de la corona electoralmente hablando, con sus 11’317,686 votantes (le sigue la CdMx con por ahí de 8 millones; luego Veracruz como con 6 y Jalisco con cerca de 5 millones y medio; números de brocha gorda, pero por ahí anda la cosa).

Era asunto grave porque un Presidente siente refeo si pierde las elecciones en su propio estado y porque -aparte de que el candidato era Alfredo del Mazo, pariente en algún grado de don Peña Nieto-, traían encendidas las luces rojas de alerta máxima ante el avance de Morena con una candidata que el Pejelectoral se sacó de la manga (o del forro de la voluntad), virtualmente desconocida para medio México, una señora de nombre Delfina Gómez Álvarez… y todo apuntaba a que les iban a dejar el priista trasero de mandril.

Bueno, los resultados fueron: Alfredo del Mazo Maza, por la coalición de tutti fruti PRI-PVEM-PANAL-PES: 1’955,347 votos (33.56%); doña Delfinita de todos nuestros respetos, ella solita como candidata de Morena: 1’871,542 votos (¡sorprendente 30.78% de la votación!).

Obviamente los seguidores del Pejelectoral, presentaron esa derrota como una victoria, prueba contundente de que Morena hace pesas y su dieta básicamente, son esteroides anabólicos (toda ella llena de músculos bajo su casto ropaje). Muy bien. Cada quien…

Pero los que leen completas las notas de prensa o los informes de los institutos electorales, no dejaron de observar un detallito: san Pejesús bendito rechazó aliarse con el PRD (de donde proviene), y el partido amarillo obtuvo con su candidato Juan Manuel Zepeda Hernández, en esa misma elección, 1’084,571 votos (el 17.84%).

La conclusión es simple: la necedad del Pejetrolero le impidió arrasar en el Estado de México, donde hubiera obtenido el 30.78% de Morena, más el 17.84% del PRD, para un apabullante total de más del 48%, que tendría en cuidados intensivos al PRI (con su 33.56 %). Por supuesto no se pueden hacer esas sumas en política, así, directo, pero de que con el PRD ganaba, ganaba. Lástima.

El Pejecutor de su propio destino ni así afloja y prefirió para la elección presidencial del 1 de julio próximo, presentarse con una esperpéntica alianza con el Partido del Trabajo (PT; 3% de votos en las elecciones de 2015, a punto de perder el registro), y el Partido Encuentro Social (PES; otro 3.49%). Ok, cada quien sus gustos.

Como no han regresado de Eslovaquia la bola de adivino de este López (se descompuso hace como 32 años y parece que no hay refacciones), no se atreve a hacer una predicción confiable sobre el resultado de la próxima elección presidencial, pero de que el Pejecutante, por su puro gusto (y soberbia), entra con una mano amarrada a este pleito, no hay duda: el PRD, así, hecho garras, como lo dejó su Pejecutor, junta voto, muchos voto. Regrese dos párrafos y vuelva a ver el desastre del Estado de México.

Otro problema tiene don Pejecutivo: rompió con Movimiento Ciudadano (MC), partido comandado por Dante Delgado, quien en el Diccionario Mexicano de Política y otros Vicios, está definido como “chucha cuerera”. MC en las elecciones del 2015 alcanzó el 7% de la votación. Haga sus cuentas: Morena, más PRD, más MC… y entonces sí, a ver quién paraba ese trabuco. Pero, no, el santo redentor autodesignado de la patria, al que nadie le hace sombra ni le anda exigiendo nada, decidió que él no necesita vejigas para nadar, que con su aliento le sobra… veremos.

Agregue usted a todo eso, que falta por saberse el tamaño del boquete que le significan al Pejesús, los dimes y diretes con Ricardo Monreal en la CdMx, porque si don Ricardo es leal y no le hizo bolas el engrudo con la candidatura de la simpatiquísima Claudia Sheinbaum, quién sabe qué tan ardidos quedaron sus seguidores, quién sabe cuántos no se acuerden que ellos, la verdad, la verdad, son del PRD. El voto no se mueve así, en bloque. El secreto del PRI era ese (era, en otra era, ahora quién sabe a qué juegan), jugaban en grupo, se cuidaban las espaldas y le daban a cada quien la rebanada proporcional a lo que realmente representaban electoralmente.

En estricto análisis, con lógica de rigor tomista, el Pejetrolero no puede ganar. Se campanea en las encuestas y él sabe mejor que nadie que son humo (mejor que nadie porque siempre las gana pero siempre pierde las elecciones).

Encima de todo, por necio, sostiene candidaturas que tambalean la fe más firme, Nestora, Napoleón, “Catémoc” Blanco, y tantos que se han ido trepando de última hora, para solaz de él y ofensa de sus seguidores. Crece el número de gente que duda de sus convicciones y cabales (de él).

Y, por supuesto, sabiéndose ganador indiscutible, sigue enseñando su verdadera cara. Ayer desacreditó al INE, al que acusó de hacerle el juego a Meade para quitarle la candidatura a la señora esa que resultó gringa: la Nestora. ¿Al diablo las instituciones… otra vez?

Por algo, Cuauhtémoc Cárdenas no lo apoya. No es que sea uno malpensado, pero, por algo.

¡Pobre Peje que al Cielo no va…! Bueno, con decir que le hicieron trampa. Trampa, como siempre.

 

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