La Feria: Un tipo de cuidado

Sr. López

Decíamos ayer (como no dijo Unamuno), que a México y a nuestro Presidente, ya los trae en la mira el gran capital global. Son del viernes pasado declaraciones tan alarmantes como que este gobierno “está entre los 10 temas de riesgo de la geopolítica global de 2019” (Times); que es “uno de los mayores riesgos para el entorno geopolítico en 2019” (El Universal, declaración de la consultora Eurasia Group); y que “la falta de estrategia podría derivar en una rebaja en las calificaciones a la petrolera -Pemex- por parte de las calificadoras internacionales” (Bloomberg). ¡Cuidado!

Ya desde enero de 2018, el economista en jefe para México y EUA de Bank of America, Merrill Lynch, expresaba temores: “El discurso (de AMLO) se ha moderado, sin embargo, en el pasado ha tomado posturas distintas y eso genera incertidumbre (…)”. Y luego, el 2 de julio del año pasado -al día siguiente del arrollador triunfo de AMLO-, la calificadora Moody’s advirtió que “La volatilidad financiera y el riesgo del sector petrolero probablemente aumentarán a consecuencia de la elección de López Obrador” (traducción a marro de: “Financial volatility, oil sector risk will likely increase following Lopez Obrador election”, por si usted le entiende al inglés). A fines del año pasado -el 17 de diciembre-, The New York Times, avisó: “México evalúa recurrir a China para lidiar con Trump y la migración (…) si no cuenta con el apoyo estadounidense, podría recurrir a Pekín y aprovechar su creciente presencia en América Latina”… y eso a nuestros vecinitos del norte, les cae en la punta del hígado: América Latina es territorio de y para ellos.

El principal inversionista extranjero en México (ha quedado explicado en otras Ferias), es la BlackRock, de Nueva York, que si fuera país, sería la cuarta economía del mundo. Es  la mayor inversionista en la Bolsa Mexicana de Valores, dueña de la cartera de inversiones completa de Citibanamex, y con el control total o parcial de seis bloques de explotación de los que subastó Pemex, más los gasoductos Los Ramones, como parte de la integración energética de Norteamérica. ¡Aguas!

La BlackRock, advirtió en su informe “Inmersión profunda en las elecciones mexicanas de 2018”, presentado en agosto pasado por Axel Christensen, director de Estrategia de Inversiones para América Latina y España -con datos de “un estudio” que mandó hacer a “una empresa independiente”, como aclaró la vicepresidenta de Comunicaciones Corporativas de BlackRock, Barbara Williams el 9 de agosto pasado-, que “su peor temor es la postura nacionalista de AMLO” (que) “podría desencadenar la ruina económica,  deterioro en los balances fiscales de México, el aumento de la inflación, la reducción de la inversión extranjera y una disminución en los precios de los activos”; y respecto de Pemex: “el escenario es de riesgo…el mercado (petrolero) está asumiendo lo peor… (y) México estará en números rojos a partir de 2022 bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (…)”. ¡Ándele!

Anticipé a usted que hoy le comentaría algo de cómo cuidan sus intereses los grandes inversionistas que se cobijan -todos-, bajo la sombra del tío Sam que a este efecto cuenta con las siguientes organizaciones (todas con sede en Washington):

De parte de sus dos principales partidos políticos: del lado Republicano, el Instituto Republicano (IRI), ha apoyado organizaciones golpistas como la Otpor! (¡Resistencia!), que tanto ayudó a expulsar del poder a Milósevic de Serbia en el año 2000; y por el lado del Partido Demócrata, el Instituto Nacional Demócrata (NDI), presidido por la exsecretaria de Estado, Madeleine Albright, archienemiga del Trump… ya me anda cayendo bien.

De parte de su propio gobierno, la National Endowment for Democracy (NED), financiada por el Departamento de Estado de EUA, actúa globalmente a través -entre otros-, de las sucursales de la federación sindical AFL/CIO.

Como ONGs, la Freedom House, con sucursales en todo el mundo, al mando del exdirector de la CIA James Woolsey y (redoble de tambores), la Open Society Institute International Renaissance Foundation, del multimillonario George Soros, quien financia con amplia generosidad movimientos de oposición en donde le apetece.

También tienen el instituto llamado Comité sobre el Peligro Actual de los EUA (CPD), antes Fundación para la Defensa de las Democracias, originalmente dedicado a financiar, organizar y dirigir subversiones en lo que fue el área de poder de la Unión Soviética y otras partes del mundo, también al mando de James Woolsey, el ex director de la CIA.

Bueno, pensara usted: con no picarle en mal lugar al tigre… pues sí, pero el pasado viernes 11 de enero, la cosa se puso como agua para chocolate, con la visita a Nueva York de don Carlos Urzúa, nuestro secretario de Hacienda y Alberto Velázquez García, director de Finanzas de Pemex, que fueron a dar explicaciones sobre la estrategia de combate al robo de combustibles (el cierre de ductos y el desabasto), y a plantear “los planes de negocios de Pemex”:

El resultado fue que salieron con los pelos parados los inversionistas: los tenochcas designados a mantener la confianza de los nada complacientes inversionistas, se negaron a presentar proyecciones financieras y al menos los representantes de Barclays, salieron de la junta diciendo que no confían en la actual administración federal y quedaron convencidos de que no hay estrategia y que los altos funcionarios nacionales, ni supieron responder a lo que Barclays calificó como “fuertes cuestionamientos” sobre la construcción de la nueva refinería ni cómo le van a hacer para mantener el EBITDA (que les tuvieron que explicar con monitos y manzanitas, es el beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones). Chin…

Ahora, como novela por entregas, mañana le cuento qué travesuras ha hecho el tío Sam en el mundo y más o menos cuántos gobiernos a puesto patas pa’rriba, porque es mañoso, de malas costumbres, lo que se dice, un tipo de cuidado.

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