La punta de la lengua: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Chuy (Jesusa), heredó de sus papás el cociente de inteligencia de un caracol de jardín, y de su esposo, dinero como para que la palabra rica describiera apenas su situación económica. Tuvo un solo hijo, Jorge, quien para su desgracia, tenía dentro del cráneo lo mismo que su mamá: nada. El fiambre, Xurxo (Jorge en gallego), hizo su fortuna moneda a moneda, con una panadería, viviendo siempre en una casita modesta pero bonita, en la vieja colonia Industrial, por el rumbo de La Villa. Cayendo el muerto, la tía y Jorge empezaron a vivir a todo trapo: para empezar, estrenaron residencia en Polanco (muy merecido). Lo malo fue que Jorge le metió en la cabeza a su mamá, crear un emporio que humillara a la Bimbo y la familia entera vio cómo en menos de una década, regresaron a la casita de la colonia Industrial (porque al banco le dio pena embargárselas). La tía y Jorge, por las noches, a la puerta de su casita, vendían quesadillas. No hay fortuna que resista tonterías.

Este año 2020 empezó confirmando la esquizofrenia natural de nuestra especie. Un ejemplo: en esta nuestra risueña patria, para colaborar en salvar al planeta, se han prohibido las bolsas de plástico y si pide un popote para su refresco en la taquería, le faltan al respeto a la mamá de usted (si no es que le niegan el servicio y le quitan el de maciza con cuerito del plato, por gañán), mientras, al mismo tiempo, los yanquis, para exactamente lo mismo, salvar al planeta, lanzan bombas (que seguro no contaminan, no se alarme). Solo nos queda esperar que no se desate un conflicto que (¡chispas!), podría incrementar algo el CO2 en la atmósfera. Ya podría la ONU exigir a las potencias el uso de armas letales que sean amigables con el ambiente. En fin, ya será, Roma no se hizo en un día.

Igual, para confirmar nuestra confianza en los proyectos nacionales, el Presidente de la república, el pasado viernes 3 de este flamante enero, desde San Pablo del Monte, Tlaxcala, anunció que el ejército construirá 2,700 sucursales del Banco del Bienestar, para que haya en todos los municipios del país. Este año empiezan con la mitad y en 2021, se echan las que falten (la otra mitad). A ese efecto dijo, ya tiene listos 5 mil millones de pesos (por ahí de 3 millones 700 mil pesos cada una); y otros tantos para las demás (¿y el personal capacitado?… ¿y su costo?… ya se verá, no empujen).

El propósito es que todas las ayudas sociales se entreguen mediante tarjetas de ese banco (ya ve que repartir efectivo se presta a… bueno, para qué le digo).

O sea: la cosa es que cada tenochca merecedor de algún tipo de apoyo económico federal, tendrá su tarjeta para ir a la sucursal más cercana a cobrar su dinerito, ¿sí, no?… la pregunta es cómo va a llegar el efectivo a 2,700 sucursales, porque lo van a necesitar llevar. Este humilde tecladista propone que vayan contratando más guardias nacionales… hay que custodiar esa pequeña flotilla que solo este año, moverá algunas decenas de miles  de millones de pesos (es labor casi imposible desagregar el importe del Decreto de Egresos de la Federación, la Secretaría del Bienestar tiene asignados más de 173 mil millones, ¿cuánto es para ninis, viejitos, becarios y tramposos?… averígüelo Vargas).

Lo que sí se sabe es que son más de 20 millones de beneficiarios de los apoyos directos de los programas prioritarios del gobierno federal actual. De a 500 pesos mensuales (promedio), serían unos 10 mil millones al mes… 120 mil millones al año rodando por las carreteras. A todo dar.

Otra cosa que sí se sabe es que según la Condusef, en el país hay 49 bancos que operan con 12,784 sucursales y que el 49% de los municipios no tienen ni una sucursal de ningún banco: ¿para qué construir sucursales del Banco del Bienestar dónde ya hay otros bancos?… ¿para que a la gente le entre por los ojos quién le regala dinero?… si es por eso, está bien.

También se sabe que el total de municipios es de 2,458… ¿por qué construir 2,700 sucursales?… pues porque hay algunos muy grandes (debe ser eso), pero si es por eso, no le van a salir las cuentas al gobierno: así como Iztapalapa (CdMx) tiene un millón 821 mil habitantes, Santiago Nejapilla (Oaxaca), tiene 195 residentes… ¿le van a poner su banco a 195 personas?

Otra cosa sabida es que según el Inegi (censo 2010), en el país hay 196 mil localidades con menos de 2,500 habitantes y entre ellas, hay 63 mil 800 lugares en total aislamiento.

Aparte de todo este margallate poblacional que somos, Hacienda ayer dijo que NO tiene dinero para esas obras, aunque al ratito el Presidente dijo que sí, que ya lo tiene de los ahorros del 2019… que alguien le explique al señor que no es así el manejo del erario, no sean así, es buena persona.

No es que tenga uno mala fe ni ganas de dar malos consejos, pero tenga por seguro que casi siempre son mentira o fallan, las soluciones fáciles a los asuntos difíciles, como la pregunta que nos hacía nuestro Presidente sobre qué chiste tiene sacar petróleo, ¿se acuerda, verdad? (se hace un agujero, se mete un tubo, se instala una bomba y ¡listo!); y lo sencillo que va a estar todo lo demás:la refinería en Dos Bocas, el aeropuerto Santa Lucia, la conexión multimodal del Golfo al Océano Pacífico por el Istmo, la gran facilidad con que la consulta a los indígenas aprobó la construcción del trenecito Maya, lo simple que fue acabar con el huachicol (?), ya sin recordar por ser rudeza innecesaria, que sí recibieronel fertilizante y la semilla todos los campesinos…  y por encima de todo, aquella afirmación de que “No tiene mucha ciencia gobernar”, como aseguró nuestro Presidente en un mitin en el municipio de Ecatepec, el 25 de junio del año pasado.

Tampoco es la intención que se ponga usted pesimista, pero (aparte de todo), esto del Banco del Bienestar no es sino el Banco del Ahorro Nacional de siempre, con otro nombre.

Señor Presidente, con todo respeto: gobernar (bien) es muy difícil, y no, las soluciones nunca están en la punta de la lengua.

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